Blogia

Phrases for Embraces

Luchando por ti... luchando por mi...

Luchando por ti... luchando por mi...

Como una canción

Sutilmente te has convertido en la melodía de fondo de mi día a día, como una canción omnipresente recluida en mi cabeza, despertando en mí una vorágine de sensaciones, confusas y chocantes, que desestabilizan mi tan ansiado y codiciado equilibrio emocional.

Dos partes antagonistas luchando en una batalla inexorable: una racionalmente inamovible ante el cambio; la otra irracionalmente arrastrada hacia él. Dos guerreras combatiendo sin descanso en el terreno del miedo, del miedo a la cercanía y la complicidad, del miedo a romper algo tan hermoso, al compás de esa canción en la que discretamente te has convertido y que se conjura permanentemente en mi confusa y fustigada cabeza. Una contienda invisible a los ojos, sin vencedores ni vencidos, pues si una parte superase a la otra, los restos de la batalla seguirían manchando el camino a seguir, un sendero por el cual me acompañas, mano a mano, día tras día, cercana e inalcanzable, con el miedo flotando en el aire y la dulce melodía de tu cuerpo y tu voz a mi lado.

 

Sin solución....

Sin solución....

 

Tres mujeres

Tres mujeres: una en la cabeza, otra en el corazón y otra en la libido. X, Y y Z, las incógnitas de una ecuación que no tiene solución. Tres irreconciliaciones imposibles de alcanzar, sueños inaspirables, los vértices de un triángulo equilátero, equidistantes entre ellas y de las que no me puedo desprender. Las tres variables de la hipótesis de mi vida, interdependientes entre ellas, en la que si se extrae una todo queda en un sinsentido. Tres mujeres: tan parecidas y tan distintas, tan atrayentes y tan distantes, tan mías y sin embargo tan de nadie.

X, Y y Z, mis grandes incógnitas de esa ecuación que no puedo despejar, amores de cabeza, corazón y libido, un asunto que no tiene fin, y al que no podré poner solución.

Esperando(te)

Esperando(te)

 

Días de distancia

Ni el sol ni los pájaros me despiertan ya por las mañanas en mi abarrotada ciudad, pues son Enya y su Day without rain los que vibran cerca de mi oído para anunciarme que el amanecer clarea en el exterior de mi sombría habitación. Un segundo antes de ubicarme en espacio y tiempo, la fantasía abraza mi mente, pensando en que si me diese la vuelta, quizá encontraría tu cuerpo cerca del mío, dándome ese calor que tanto extraño. Pero las fantasías, fantasías son, y como todos lo días, la rutina llama con insistencia a mis adormilados músculos.

Tras un desayuno escaso y una mirada rápida en el espejo, el frío de la mañana termina por despertar las pocas partes de mi cuerpo que seguían adormiladas. Un coche me recoge en la puerta de mi casa, para llevarme a aquel edificio lleno de estudiantes como yo, para escuchar las mil y una filosofadas, e intentar aprender algo de provecho. La mañana transcurre como tantas otras, con pequeños delirios transitorios que me llevan a pensarte, para finalizar con otro viaje entre masas metálicas y ruedas de caucho.

La tarde comienza tras una comida rápida, a penas un suspiro de tranquilidad entre el estrés diario. Rodeada de niños, no puedo más que preguntarme como sería verte con un pequeño en brazos, dándole ese amor de madre que debes llevar dentro. Más de nuevo mi mente se ha disparado en esa vorágine de fantasía y realidad, causada por esa ausencia y distancia que se interpone entre ambas…

Días de distancia, días de ausencia que parece inagotable… Una espera que ansío que termine pronto, pues la verdad más cierta que flota en mi mente día tras día es la de vivir contigo esa historia que no pudo ser vivida.

 

Separadas pero unidas...

Separadas pero unidas...

 

Familiarmente desconocida

Hace años ya que un océano nos separa, años de sentimiento entrecortado, de sensaciones sobreentendidas, de puntos suspensivos, de misterio en las sombras… Años y años de adoración de un rostro familiarmente desconocido, de un cuerpo soñadamente acariciado, de unos ojos inalcanzablemente admirados. Susurros digitalizados que atravesaron la red, llegando a ti en forma de letras, palabras, frases, párrafos, textos, historias interminables que empezaron en mis dedos y terminaron en tus retinas, grabándose a fuego en lo más profundo de tu ser. Años y más años de un viaje sin principio ni final, de una lucha contra los impedimentos del día a día, contra la inestabilidad vital, contra los silencios, contra las brumas del olvido…

Pero hoy, último día de uno más de los años que dejamos atrás, no me queda más que recordar y traer a mi mente todas aquellas palabras, fotografías y en definitiva pedacitos de ti que quedan en mí para acompañarme de nuevo en esta transición, pues si un deseo me pudiera ser concedido con la doceava campanada, sería el de tenerte por doce de ellas a mi lado, para poder mirarte, sentirte, admirarte y amarte por un instante, como tantas veces he soñado, y dejar de ser por un solo momento esa chica familiarmente desconocida que navega por tu sueños.

Año nuevo, vida nuevo... Pero hay cosas que jamás cambian...

La historia de Laura y Sandra

La historia de Laura y Sandra

 

Sinceridad cero

Laura nunca fue sincera del todo con Sandra, no pudo más que decir medias verdades y vivir su historia tal y como le vino, aprovechar lo bueno del tiempo que pasaban juntas, tanto de los buenos ratos como de los malos. Cuando Sandra le preguntaba si la quería, ella siempre le contestaba que no, porque la relación que llevaban no era sentimental, se trataba de un encuentro entre dos personas adultas que simplemente pasaban el rato amándose y desgastando las sábanas. Cuando Sandra, tras estar una temporada sin saber de Laura, le preguntaba si le había echado de menos, ésta le respondía que no, pues prefería no admitir que la consideraba una parte importante de su vida. Y así con un sinfín de preguntas, que se quedan respuestas con frases escuetas, sin demasiadas explicaciones, con medias verdades, con ocultaciones, pasando de puntillas por temas delicados.

Pues Laura prefería no ser sincera del todo con Sandra, pues su relación no se basaba en los sentimientos, que contradictoriamente Laura empezaba a albergar secretamente en su corazón, y no podía y no quería ser descubierta, por miedo a romper esa amistad que las unía en los momentos en que no eran amantes, y no destrozar las noches infinitas de deseo y pasión con la interposición de unos sentimientos que no eran correspondidos, pues Sandra nunca dejó ver una muestra de éstos.

Así, Laura me contó para poder sobrevivir a esta relación que quería con locura a Sandra, que cuando no estaba con ella la echaba de menos como se extraña al aire que respiramos, que sin ella su vida apenas cobraba sentido, pero que jamás podría ser sincera con ella, pues temía perderla al confesarle todo lo que albergaba dentro, y que se le partiera el corazón si Sandra al abandonaba, pues a veces para poder conservar a la persona a la que se quiere a tu lado, hay que partir de la sinceridad cero.

Que pasaría si...

Que pasaría si...

 

Breathless

Somehow the story between Ashley and Monique went over before it began. Nobody knows why it happened, but one day Ashley felt that the moments they had together were not enough for her, and the fire that connect them became ashes. Monique obviously could not understand the reasons why “her girl” left her this way, but inside she knew that it could just happen, because Ashley never wanted anything serious with her and never was her girlfriend at all. So Monique had to deal with being Ashley’s friend and not her lover anymore.

At first, it seemed easy, because there were not such differences. The kisses and all lovers’ staff went over, but they continued seeing each other and shearing some of their time. But the world was full of girls, and Ashley got another one to complain her desires. Knowing that, Monique felt that she could not handle it. Somehow she felt that she was being betrayed, breathless, losing someone that she loved more than she could admit… How can Monique explain all the feeling she held inside? Why when she looked at her felt that the whole world was created only for them? Why she felt the words Ashley was telling her so deep in her heart? Why Monique believe that Ashley was more than just a friend? There was a hell of feelings inside Monique’s heart, an unexplainable reason that push her to hate Ashley, but she loved her, sightlessly and with no reason that a human mind could explain.

Monique stayed in silence, Ashley continued with her girls and the friendship between them was out of the ordinary, because Monique never told her true feelings, but one way or another there was something in her eyes, and Ashley didn’t think about what could happened if she listened the inner voice that told her not to let go Monique of her side and love her. Luckily, the essential is invisible to the eye, and sometimes love can be an implicit feeling.

Curioso elemento el tiempo...

Curioso elemento el tiempo...

Bien, despues de compartir con vosotr@s, queridas y queridos lectoras y lectores, curios@s y navegador@s de la red, uno de mis grandes relatos, vamos a dejarnos de sueños, y de enajenaciones mentales transitorias, y volveremos a los clásicos de siempre, claro está, cuando mi musa me lo permita. Por el momento en el día de hoy, tan especial para un@s (en el que me incluyo) y tan corriente para otr@s, quiero compartir con vosotr@s un pequeño relato de hace unos días, y un pequeño fragmento de un libro, que mucha relación entre ellos no tendran, pero al fin y al cabo, tod@s y todo esta interrelacionado en este mundo. Espero que lo disfruteis.

 

Síndrome de Estocolmo

Se que llevas días observándome desde la oscuridad de las esquinas, analizando con enfermiza exactitud cada uno de mis movimientos, que parece que a cada paso que doy las huellas que pueda dejar son recogidas por ti como si de tesoros se tratara, pues estás ahí, al acecho como la fiera que quiere cazar a su presa. Exactamente no sé cuanto tiempo me llevas persiguiendo, observando expectante los acontecimientos de mi rutinaria vida, pero percibo en tus miradas de soslayo y en tus pasos apresurados por no perderme que el momento está al caer.

Efectivamente, ya no has resistido más, pocos días has dejado pasar desde que advertí tu presencia para hacerte conmigo, en un rápido movimiento apenas perceptible por este mundo tan estresadamente egoísta, pues nadie se ha dado cuenta de que me has agarrado con demasiada fuerza como para ser un conocido, pero no se si te habrás dado cuenta que mi resistencia a tu ataque a sido casi nula, pues en tus ojos no había ira o reflejo alguno de desequilibrio mental, sino estudiada i calculada tranquilidad.

Me has metido en una especie de furgoneta, con violenta delicadeza, apenas atada por un par de cuerdas, y no parece sorprenderte el hecho que yo no esté ni gritando ni intentando escaparme de tu secuestro. No sé donde pretendes llevarme, pues conduces apresuradamente, tomando curvas y más curvas, caminos y senderos que terminan por desorientarme, aunque no se si me he perdido física o emocionalmente.

Por fin detienes el vehículo, te giras hacia mí con el semblante tranquilo, casi dibujando una sonrisa de placer, iluminado por una belleza femeninamente angelical que no parece digna de una secuestradora.

No puedo más que embelesarme con tu mirada, pues a pesar de la rareza de la situación, de la anormalidad del asunto, me atraes de la misma manera que una polilla se siente atraída por la luz que seguro puede quemarla. No sabría decir en que momento comenzó, pues no sé cuando fui consciente de tus intenciones ni de las mías propias, pero el corazón tiene razones que la razón no entiende, i tu mirada, tu cuerpo, tus manos, tus besos, tus caricias, mis deseos, mis suspiros, mis gemidos, mi éxtasi, mi paz no son razonablemente razonables, pues mi razón no las entiende. Será, entonces, que razonablemente me has provocado un Síndrome de Estocolmo.

 

No poder evitar la comunicación de algo nos obliga a una continua elección entre las diferentes valoraciones que realizamos de las conductas ajenas. En ocasiones resulta de todo ello una comunicación sorprendentemente espontánea y fluida entre personas que apenas acaban de conocerse. Mientras que, en otras, la conversación se convierte en una especie de ritual desangelado y distante que no logra avivar el cortés esfuerzo de las personas por superar, con sus gestos y palabras, el invisible muro que las separa.

Una educación para el dialogo. Jose M. Asensio

26.10.03 Seguimos aquí

Si la vida te abandona... Música

Si la vida te abandona... Música

 

La música en mí

El reloj marca la una del mediodía, aquella franja horaria en que si el sol se mostrara quizá estaría en su punto más alto, iluminando un día más las ventanas de mi casa. Leona Lewis me recuerda muy a propósito que sigo sangrando amor, y que no me importa lo que digan los demás porque estoy enamorada de ti. Y me pregunto ahora precisamente, que hago aquí, en mi casa, y porque no estoy en aquel tren camino a ti, ese tren que lleva el nombre de felicidad, destino tu corazón. Ahora, que mi yo es más yo que nunca, me cuestiono el porque de esta absurda situación, el porque de la distancia, si mi corazón tan solo se siente vivo, tan solo late con fuerza cuando te escucha, desde el momento en que resucitó de repente aquella noche en que Dani Martín me cantó por ti contigo, yo quiero estar contigo, y decirle al mundo que ya no puedo vivir sin ti. Y porque ahora, después de tanto silencio i de palabras vacías de sentido, la verdad nunca estuvo tan clara y no fue tan dura de aceptar, y de mientras Nena Daconte me va diciendo que tenía tanto que darte, tantas cosas que contarte, tenía tanto amor guardado para ti. La historia se termina, se va desvaneciendo como la bruma de las mañanas que ambas vemos cada día al despertar, y Sara Bareilles le quiere poner el broche final, pues con una suave melodía quiere decirte que me abrazaste sin tocarme, me retuviste sin cadenas, y nunca quise nada tanto como sumergirme en tu amor y no sentir tu lluvia. Déjame, libérame, no quiero caer otra vez en tu gravedad. Son las dos menos veinte del mediodía y sigo pensando que porque no estoy contigo.

17.10.08

Porque todos merecemos un final feliz

Porque todos merecemos un final feliz

 

9. Una nueva vida

Desde aquel tremendo día, Mabel no volvió a aparecer por el instituto, incluso ni siquiera terminó ese, ya que después de la charla con Damián y con Yulia, se marchó sin decir nada a nadie. Pasaron unos pocos días. Todo estaba tranquilo, seguía su curso y apenas se había nombrado nada de todo lo que había pasado. Tanto Samy como Gaby no habían preguntado nada. Sabían que algo había pasado entre Lena y Mabel, pero no se atrevían a preguntar, hasta que llego el día en que Mabel volvió, volvió para despedirse.

- Gab: ¿Cómo que te vas? ¿¿Estás unos días sin venir y vuelves para decirnos que te vas??

- Mab: Si… lo siento chicas, pero estuve hablando con mis padres y no me pusieron problema… necesito alejarme de aquí… y bueno, solo quería deciros eso…

- Sam: Pero, ¿por qué te vas?

- Mab: Hay veces que es mejor poner distancia entre una misma y las malas experiencias… y eso es lo que hago… necesito cambiar de aires…

- Gab: ¿Y ya es definitivo?

- Mab: Si… esta tarde mismo hacemos el traslado…

- Sam: Bueno… te extrañaremos Mabel…

- Gab: Si… te extrañaremos mucho…

Y las tres chicas se fundieron en un tierno abrazo. Mabel había aparecido esa mañana para hablar con los profesores sobre lo de su traslado y para despedirse, al menos, de las pocas amigas que le quedaban. Samy y Gaby se quedaron bastantes tristes, y Lena, aunque aun no le perdonaba todo lo que le había hecho, sentía también esa pena en su interior. Por mucho que lo negara aun la consideraba una buena amiga y la quería.

- Mab: Bueno chicas… es tiempo que me vaya… ya está todo arreglado y tengo que ir a casa para recogerlo todo y irnos…. Os extrañaré…- le dio un beso a cada una y se dirigió hacia la salida para despedirse por siempre de aquel edificio que la había visto tantos años dentro-.

- Len: Mabel, espera…

- Mab: No hace falta que me digas nada Lena… Se que me comporté fatal y es que ni me merezco un te odio por tu parte… solo se que ahora lo siento, lo siento por todo lo que te hice pasar, y bueno, espero que no me guardes demasiado rencor…

- Len: Yo también te voy a extrañar…

- Mab: Lena…

Y las dos chicas dejaron atrás sus diferencias para despedirse con un abrazo, un abrazo que significaba un perdón, un arrepentimiento de todo lo ocurrido, una nueva oportunidad que estaría por venir.

- Len: Cuídate mucho ¿vale?

- Mab: Si… cuando pueda ya vendré ha haceros un visita… y bueno, dile a las niñas que yo nunca quise hacer daño a nadie, pero que se me nubló la mente por unas semanas y bueno, pasó lo que pasó…

- Len: Tranquila… yo se lo contaré todo bien… y bueno, si podemos nosotras también te iremos a visitar…

- Mab: Estaría bien jejeje… Bueno, hasta otra Lena…

- Len: Hasta otra Mabel…

Y la chica de los ojos oscuros desapareció por la puerta de aquella “cárcel” que la había visto enloquecer temporalmente. Ahora todo parecía que se había calmado. Por su parte, Yulia le había contado todo lo que había pasado a su amigo Mik, el cual opinaba que habían hecho bien y que si le hubieran avisado también hubiera puesto algún que otro comentario de su parte. Y Lena, ahora había estrechado un poco más su amistad con Damián después de ver todo lo que hizo por ella aunque ya no estuvieran saliendo. La pelirroja también les contó a sus amigas todo lo que había pasado con Mabel. Incluso les llegó a decir lo que había entre Yulia y ella, aunque claro, todavía no había nada seguro, porque no había hablado del tema, pero les aseguró que pronto iban a hablarlo y les diría el que.

- Dam: Bueno Lena, ¿para cuando le vas a decir a Yulia lo que sientes?

- Len: Pues no lo sé… yo no sé nada… ¿Quién te dice que ahora ya no me quiere, después de todo lo que se montó?

- Sam: Venga pelirroja, no seas tonta… si cada vez que os cruzáis por el pasillo lo decís todo con las miradas que os lanzáis… ¿Verdad que si Gaby?

- Gab: Es cierto Lena… además, ya que ella fue la que se declaró primero, ahora te toca a ti dar el paso, ¿no crees?

- Len: Si… la verdad es que tenéis razón… ya va siendo hora que lo dejemos todo claro… ¿sabéis que?

- Dam, Sam y Gab: ¿Qué?

- Len: Que ahora mismo voy a decirle que esta tarde quedemos para hablar…

- Dam: Pues bien hecho…

- Sam y Gab: ¡Así nos gusta Lena!

- Len: Pues bueno… voy a ver si la encuentro…

- Dam, Sam y Gab: ¡Ánimos!

La pelirroja salió al pasillo y su corazón dio un gran vuelco. Allí estaba ella, con su pequeño cuerpo, su pelo oscuro y aquellos ojos azules inmensos como el mar. Todo en ella se estremeció. Definitivamente, con el paso de los días, se había ido enamorando de aquel pequeño diablillo de ojos cristalinos sin apenas darse cuenta. El mundo parecía haberse detenido. La distancia que las separaba no parecía que se terminara nunca, pero por fin estaban frente a frente, alma con alma, cada una perdida en la mirada de la otra.

- Yul: Hola Lena…

- Len: Hola Yulia…

- Yul: ¿Qué tal todo?

- Len: Estupendamente… ¿y tu?

- Yul: Igual que tú…

Un silencio se coló entre las dos, un silencio que hablaba por si solo, pero Lena tenía que decirle lo de salir esa tarde, ya era tiempo de dejar todo claro.

- Len: Yulia… yo venía para proponerte algo…

- Yul: ¿El que?

- Len: Que si esta tarde no tienes nada importante que hacer, me gustaría quedar contigo… Diría que lo necesitamos…

- Yul: Si… bueno, pues no tengo nada más importante que quedar contigo esta tarde… ¿Nos vemos donde siempre?

- Len: Vale… pues… hasta luego Yuli…

- Yul: Hasta luego…

Y como un susurro cada una se fue en su dirección, perdiéndose entre la gente. Aquella mañana transcurrió lentamente para nuestras protagonistas. El reloj se arrastraba a cada segundo, los minutos se hacían interminables, las horas no terminaban de pasar. Pero al fin llegó la hora tan esperada: la salida. Mik le dio todos los ánimos que pudo a Yulia para que le fuera todo bien, y Damián, Samy y Gaby lo hicieron también con Lena.

Las pocas horas que quedaban para el encuentro en el parque de siempre iban pasando. Lena estaba de lo más nerviosa, no sabía como iba a hablar con Yulia, no sabía ya ni siquiera si ella aun sentía lo mismo después de todo lo que había pasado. Estaba hecha un flan, pero intentó tranquilizarse lo más que pudo, se arregló un poco y se marchó en dirección al parque. Llegó pronto, tal vez un poco demasiado, se sentó en el banco que tantas veces las había visto juntas, y se puso a pensar en como podía expresar todo lo que sentía en su interior.

Por otro lado, Yulia también se sentía nerviosa. Estaba claro que iban a hablar de su futuro. Lena ya no estaba con Damián y ahora las posibilidades de estar con su amor habían crecido considerablemente. No sabía exactamente por donde le saldría Lena, pero algo en ella le decía que tal vez hoy iba a ser el día en que por fin iban a poder estar juntas. Desde todo lo que pasó con Mabel, Yulia había observado un brillo diferente en los ojos de su pelirroja, un brillo cálido, tierno. Así que después de arreglarse un poco, se fue hacia el parque. Llegó al banco de siempre i ahí estaba ella, con su hermosa sonrisa, con sus ojos de ese azul grisáceo observándola. Todo era perfecto, el cielo estaba claro, con alguna pequeña nube dándole un toque blanco a ese azul tan perfecto. El sol brillaba antes del atardecer y no hacia aire. Yulia se sentó al lado de Lena y por un momento se quedaron perdidas en los ojos de la otra. Pero había que hablar, había que aclararlo todo.

- Yul: Bueno Lena… creo que nos debemos una conversación…

- Len: Pues si… Bueno… No se por donde empezar… todo ha estado un poco revuelto estos días… Peor bueno… creo que a pesar de eso, ahora lo veo todo un poco más claro…

- Yul: Esta bien… ¿y que has aclarado?

- Len: Pues… pues todo lo que siento Yuli… yo no me había dado cuenta… pero siempre he estado enamorada de una persona, solo que no lo podía ver…

- Yul: Interesante… y esta vez, ¿quién es?

- Len: Pues… tú pequeña… siempre te he mirado de manera diferente que a los demás… desde el primer día ya había algo que me llamaba la atención de ti… pero no pude ver que era hasta todo lo que pasó con Mabel… ha sido difícil… pero aquí está… yo te quiero tanto Yulia… no sabes todo lo que te quiero… yo… yo…

- Yul: Shh… no digas más… No hacen falta las palabras entre tú y yo… ya sabes que en mi no ha cambiado nada…

Yulia puso el brazo por encima del hombro de Lena, invitándola a apoyar su cabeza en el suyo. Y allí estaban ellas dos, viendo el atardecer de aquella tranquila tarde.

- Yul: Pronto llegará el verano…

- Len: Para mí el verano llegó contigo pequeña…

Por un momento se miraron y sus labios se ajuntaron, ajustándose también sus almas y sus corazones enamorados. Y así, fundidas en un tierno beso, se dejaron abrazar por la oscuridad de aquel atardecer, pero ahora Lena ya no estaba sola en la oscuridad, estaba con la chica de sus sueños, la chica de ojos azules de ese sueño.

FiN

Acercándonos al final...

Acercándonos al final...

8. La traición

La primavera por fin dejaba atrás al frío invierno. Las flores empezaban a renacer, las hojas nuevas de un verde intenso brotaban de los árboles, el sol volvía a ofrecer su cálido abrazo y en una de esas primeras tardes de primavera, se encontraba sentada en un banco de un parque una chica con una triste cara en aquel día tan hermoso aparentemente.

- Yul: Ey Lena… siento haberte hecho esperar… jejeje no me esperaba para nada que me pidieras de quedar… tú que apenas se te ve el pelo jejeje… que cosas…

- Len: Ya…

- Yul: (“mmm… parece que le pasa algo”) ¿Te ha pasado algo cariño?

- Len: Ven, siéntate Yulia… tenemos que hablar…

- Yul: Uy, mal rollo si me llamaste por el nombre de esta forma…

- Len: Yulia, yo… yo te tengo que contar algo… y se que lo más probable es que no te guste y me odies por lo que te diré, pero solo quiero que sepas que lo siento mucho y que espero que algún día me puedas perdonar…

- Yul: Bueno… cuéntame que ha pasado…

- Len: Verás… no se ni por donde empezar… pero mejor decir las cosas claras y de una… bueno, estoy con un chico… fue algo muy raro, que se me lanzó encima como una ola rabiosa, y yo no quería hacerle daño con un no rotundo, y me insistió y me insistió para que lo probáramos… no sé… pero yo más que nada no lo veo como una relación demasiado sería la verdad… tal vez no llegue a durar demasiado… y no sé… algo en mi interior me decía que te lo tenía que contar… me siento fatal Yulia… llevo unos días que no soy yo… y es que no sé que más decirte… porque lo único que sé es que lo siento mucho… lo que menos quería era hacerte daño…

- Yul: A ver… tranquila…

- Len: No puedo tranquilizarme Yulia…- y unas pequeñas y cristalinas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos-.

En aquel momento las dos chicas se encontraban en medio de un silencio sepulcral, solo interrumpido por los pequeños sollozos de la pelirroja. Entonces Yulia, aun con el corazón hecho añicos, se dispuso a tranquilizar a su querida pelirroja, sin reparar que una persona se encontraba no muy lejos observando y escuchando atenta.

- Yul: Tranquila cariño… a ver… no te tengo que perdonar nada… además, si es que ni te tendrías que sentir así de mal… No pasa nada Lena…

- Len: Si que pasa… yo se lo que sientes por mi… y no se… yo no quiero hacerte daño porque te aprecio demasiado como para hacerlo…

- Yul: A ver… que no pasa nada en serio… tu no tienes la culpa de que yo me haya enamorado de ti… (“¡¿has dicho enamorada Yulia?!”) Si estuviéramos saliendo juntas pues aun me podría enfadar, pero a mi pesar, tan solo somos amigas… no tengo porque perdonarte… y tu no tienes que sentirte mal… yo solo quiero que seas feliz, sea conmigo, sea sin mi, sea con el chico este o con quien sea…

- Len: Bueno… ¿pero me perdonas Yuli?

- Yul: Ay… Yo si quieres te perdono, pero no le encuentro sentido a que te tenga que perdonar… Yo ya se que no me quieres hacer daño, pero mira lo que te digo, diría que te ha sentado más mal a ti que no a mi el hecho de que estés saliendo con este chico… jejeje…

- Len: Jejeje… parece que si… pero no sé… me tenía mal esto… no sé exactamente porque, pero necesitaba decírtelo porque era un sin vivir esto…

- Yul: Bueno… ¿y ahora te sientes mejor?

- Len: Antes quiero preguntarte algo…

- Yul: Claro… dime…

- Len: ¿De verdad que no te has enfadado y seguimos siendo amigas?

- Yul: Pues claro que si tonta… ¿Cómo quieres que me enfade con la ricura más grande que hay en el planeta?

- Len: (bastante ruborizada) Ay… no digas esas cosas loca… vaya tela… jejeje

- Yul: Jajaja… bueno, ¿entonces ya estás mejor?

- Len: Si… me siento mejor…

- Yul: ¡Me alegro pues!... Anda que también ponerte así de mal por esta “tontería”… Bueno, pues entonces si me disculpas, me tendré que ir, porque tengo que ir a hacer un par de cosas…

- Len: Muy bien… entonces ¿nos vemos mañana en el colegio?

- Yul: Si, claro… hasta mañana…

- Len: Hasta mañana Yuli…

Esa tarde Yulia se encontraba tranquilamente en su casa, pensando en sus cosas cuando de pronto su teléfono sonó y escuchó la voz que, para ella, era la más dulce del planeta. La verdad es que no se esperaba para nada esa llamada y menos con la intención que llevaba. Era Lena quien la llamaba y le pedía que quedaran en el mismo parque que la otra vez. Yulia se extrañó bastante porque normalmente Lena estaba siempre ocupada, ya fuera por sus deberes académicos, por sus amigas o por asuntos familiares, y era realmente sorpresivo que la llamara para quedar. Pero eso no quitó que la pequeña pelinegra se alegrara profundamente con la llamada. Todo parecía pintar bien, pero nunca se esperó que esa “cita” se tornara una de sus peores tardes. Nunca se imaginó que solo la citaba para decirle que tenía novio. La pequeña se hizo la fuerte, porque realmente se veía en la cara de su pelirroja que lo sentía profundamente, pero por dentro, a cada palabra que la pelirroja pronunciaba, su corazón se iba partiendo cachito a cachito. No fue hasta que se despidieron que Yulia se desmoronó. No quería preocupar a Lena, por eso espero que estuviera suficientemente lejos como para ir de nuevo a sentarse en el banco que habían ocupado y quedarse ahí inerte, quieta, casi parecía que hubiera muerto, y en parte era así. Estaba tan tremendamente afectada, más de lo que se pensaba, de tal manera que no pudo ver la persona que pasó con una risa malévola dibujada en la cara.

Lena se fue a su casa pensando que Yulia se lo había tomado bien, que como humana que era, en algún rincón de su corazón le habría hecho daño, pero ella es fuerte, pensaba Lena. Así que un poco más tranquila, Lena llegó a su casa y pasó lo que quedaba de tarde. Mientras tanto, la pequeña chica de ojos azules se encontraba al borde del llanto, no sabía que hacer, no sabía que iba a ser de su corazón ahora que la persona que más amaba había decidido estar con otro. Y en ese momento sacó su móvil del bolsillo y marcó el único número al cual podía recurrir en esa situación.

- Yul: Hola, soy yo… No, nada, estoy en el parque… Es que necesito a alguien a mi lado… Ya te cuento luego, ¿puedo ir a tu casa por favor?... Ok, gracias… En un rato estoy ahí… Hasta ahora…

Yulia empezó a caminar con la cabeza baja. No quería ver nada más que sus pies. No quería ver ese sol rojizo de atardecer, ni las personas de su alrededor. Nada quería, solo un hombro en el que poder derramar esas lágrimas que se peleaban por salir. Ese paseo le pareció el más eterno de toda su vida, no había manera de llegar, el tiempo parecía haberse detenido en el mismo instante en que Lena le había dicho que tenía novio. Sus palabras le resonaban con fuerza en la cabeza, no había manera de acallarlas y a cada paso parecía que iba perdiendo una parte de su tan notoria alegría.

- Mik: Yulia… Cuéntame… ¿Cómo es que me has llamado?

- Yul: Mejor entramos y te lo cuento tranquilamente…

- Mik: Bien, pues pasa… A ver… ¿Qué pasó?

- Yul: Pues estaba tan tranquila en casa y Lena me llamó para quedar…

- Mik: ¡Mírala! Pues que alegría ¿no?

- Yul: Eso pensé yo también… pero me llamó porque tenía que contarme algo…

- Mik: ¿Y que te contó?

- Yul: Pues… pues… -el dolor se volvía a apoderar de la pelinegra- me dijo… que… que…

- Mik: Tranquila cariño… si no quieres no me lo cuentes ahora… comemos algo, nos tomamos un café o algo y después me cuentas si quieres…

- Yul: Si es que no me entra nada en el estómago Mik…

- Mik: Ya verás… ¿ni un poco de chocolate se te apetece?

- Yul: Bueno… eso tal vez si… jejeje…

- Mik: ¡Ok! Marchando un buen trozo de chocolate para la niña linda…

- Yul: ¡¡A ver a quien le llamas niña eh!!

- Mik: Jajaja… ya veo que la mala leche la conservas… pues perdóneme usted, señora…

- Yul: Jejeje…

La verdad es que Mik era el único de sus amigos que la comprendía y la apoyaba en todo. Siempre intentaba hacerla reír y que se sintiera lo mejor posible. Y eso justamente era lo que estaba haciendo. No necesitaba que la pelinegra le contara nada, él ya sabía que algo no demasiado bueno había pasado, y si la distraía un rato, tal vez luego ya podrían hablar mejor. Así que después del gran trozo de chocolate, las diversas pastas, un refresco y algunas chucherías más, ya se veía que Yulia estaba más tranquila.

- Mik: Dime, ¿ya te sientes un poco mejor?

- Yul: Si… creo que si…

- Mik: Me alegro… me gusta más cuando estás alegre… entonces, ¿quieres hablar de lo que ocurrió con Lena?

- Yul: Si… necesito quitármelo de encima… tal vez así me sienta algo mejor…

- Mik: Puede ser…

- Yul: Pues verás… me contó que… que ahora esta con un chico…

- Mik: ¿¡QUE?!

- Yul: Lo que oyes… se ve que el chico estaba enamorado desde siempre de ella… y bueno, el otro día se le declaró, y le insistió para que al menos probaran de estar juntos haber si funcionaba, y como son amigos pues ella no le quería hacer daño dándole un no rotundo… y bueno, ella estaba destrozada, porque solo con empezar ha hablar ya me pidió que la perdonara… que lo sentía mucho, que llevaba pasando unos días malísimos y que por encima de todo no quería hacerme daño, por eso me lo ha contado… porque algo en ella le decía que me lo contara… y también me ha dicho que ella más que nada no lo ve como una relación seria, que tal vez no dure demasiado… y bien… yo diría que eso es todo…

- Mik: Pues vaya… con razón estás así… Lo siento tía… Pero bueno, tal vez si ella no le ve futuro, no está todo perdido… Se le nota que te aprecia mucho Yuli… Si no, no sé hubiera preocupado tanto y no lo habría pasado tan mal… Y entonces, ¿ahora que vas a hacer?

- Yul: Bufff… no tengo ni idea… Lo que se es que tengo que continuar siendo su amiga, porque tampoco quiero perderla. Además se lo dije, que no pasaba nada y que continuábamos siendo amigas… Pero no sé… yo me temo que algún día la vea con él y entonces si que no sé que va a pasar, si me hundiré aún mas, si me dará por irle al chaval este y cantarle las cuarenta o no me dará por nada… no sé… no sé que pasará ahora…

- Mik: Bueno… tu no te des por vencida pequeña… me da a mi que acabareis juntas… no me preguntes cuando, pero chica, se os ve en los ojos que ahí hay un sentimiento fuerte y profundo…

- Yul: Ojalá tengas razón Mik… ojalá…

Yulia se quedó un rato más con su amigo Mik. Él la intentó animar un poco más, pero el golpe era fuerte para su pobre corazón y por mucho que el chico intentara reconfortarla, no era tarea fácil. Todo estaba en la capacidad de la pequeña pelinegra para afrontarse a esta situación. Y así, un poco más animadita, partió hacia su hogar.

En esa noche especialmente clara, donde las estrellas brillaban al lado de una luna completamente redonda y resplandeciente en el infinito firmamento, tres personas se encontraban pensando antes de rendirse en los brazos de Morfeo. Lena se sentía un poco más liberada, aunque por mucho que su amiga le hubiera dicho que no pasaba nada y que todo seguiría igual, en el fondo creía que Yulia tendría que estar algo afectada y que probablemente, algo entre ellas iba a cambiar. Yulia estaba resentida, no sabía si por haber ocultado lo que verdaderamente le pasó por la cabeza cuando la pelirroja le contó lo de su “novio”, por el hecho de que Lena estuviera con alguien o por las dos cosas a la vez. Estaba confusa, triste, sin saber que hacer, pero no podía dejar que sus esperanzas se perdieran en el inmenso cielo nocturno. Era hora de poner toda la carne en el asador, y a partir de su próximo encuentro iba a ser más persuasiva que nunca. Y por último, había una tercera persona que había escuchado todo lo que las dos chicas se habían explicado. Mabel por fin había conseguido lo que estaba esperando, un punto flaco en la perfecta Lena, una pequeña brecha por donde atacarla, una puerta semiabierta para que Damián pudiera ser suyo. Ahora faltaba encontrar como utilizar esa bomba para conseguir sus propósitos.

- Yul: ¡¡Buenos días Lena!! ¿Qué tal amaneciste preciosa?

- Len: Vaya manera de saludar Yuli… jejeje… pues bien… ¿y tu?

- Yul: Estupendamente… Teniéndote ahora mismo aquí delante, ¿qué mas puedo pedir? Jejeje…

- Len: Que cosas tienes Yuli… no será para tanto… jejeje…

Al día siguiente las chicas se encontraron temprano en el pasillo y Yulia puso en práctica todo lo que había pensado la noche anterior, eso si, con algo de cuidado porque los pasillos del instituto precisamente vacíos no estaban. En ese momento Mabel también estaba en el pasillo, y decidió que era momento de indagar un poco más entre lo que había entre Lena y su “amiguita”.

- Mab: ¡Ey Lena! ¿Puedes venir un momento?

- Len: Si… ahora vengo Mabel… un minuto…

- Yul: Mmm… yo lo siento mucho Lena, pero a mi esa tía me da mala pinta… tiene algo extraño… no me gusta la manera en que me mira a veces…

- Len: Ay… no seas tontita Yuli… ella es así… y no te mira mal…

- Yul: Bueno… pero por si acaso vigila con ella… hay algo raro…

- Len: Jajaja… ok, iré con cuidado, pero no sé… nunca se ha comportado de manera extraña para que tenga que vigilar con ella… -ahí Yulia le lanza una de sus miradas-. Vale, vale… te voy a hacer caso…

- Yul: Jejeje… así me gusta… bueno pues nos vemos luego…

- Len: Vale… hasta luego Yuli…

- Len: Ya estoy aquí… ¿Qué querías Mabel?

- Mab: Te llevas muy bien con esa tía ¿no?

- Len: Se llama Yulia y si, se podría decir que hemos conectado bien… es extraño, pero aunque hace poco tiempo que la conozco, parece como si hubiéramos sido amigas de toda la vida…

- Mab: Ya… Se ve algo profundo que os une… Y dime, ¿ya te has fijado como te mira?

- Len: ¿Quién? ¿Yulia? –Mabel asiente con un gesto afirmativo- Anda… ¿pues como me va a mirar? Pues como me puedes mirar tú… no sé que te imaginas…

- Mab: Jajaja… Yo no imagino nada, solo te digo lo que hay… Ya sé lo que me digo…

- Len: ¿Y que se supone que sabes?

- Mab: Lo sé todo Lena… Se que hay entre tú y la tía esa… Sé que estás con Damián por pura pena, por no herirlo como tú dices… Y creo que no le haría mucha gracia saber que estás con él por que si y que además estás a las escondidas con una chica…

- Len: ¿¡Pero quien te has creído que eres para decir todo eso?!

- Mab: Yo no me creo nada, ¡¡solo sé que te va a salir caro esto pelirroja!!

- Len: ¿Y que te he hecho yo? Porque que yo recuerde no te he hecho nada para que ahora me vengas tratando de estas maneras…

- Mab: Ah… claro… la chica perfecta nunca hace nada… ella es una santa, que nunca hace nada… ¿¡que vas a saber tú!? ¡Que no ves más allá de ti y de esa tía que se ha enamorado de ti!

- Len: De verdad Mabel que yo no sé que mierda te has metido hoy, pero estás flipando… Pensaba que éramos amigas y que había confianza para contarnos las cosas… ¿Cómo quieras que sepa lo que te he hecho si no me lo cuentas?

- Mab: De mierda ninguna maja… Si tu no ves lo que haces, es problema tuyo… yo no tengo ninguna obligación de decirte nada… pero, ya verás, esto no quedará aquí…

- Len: ¿Sabes que? No me das ningún miedo… Hazme lo que quieras…

- Mab: Eso es lo que haré…

Y dejando a Lena con la palabra en la boca, Mabel se metió en clase. “¿Qué coño le habré hecho yo a ésta para que se ponga así? Al final Yulia tenía razón, hay algo extraño en Mabel… Espera… ¿Cómo sabe lo de Yulia? Mmm… Seguro que nos escuchó ayer en el parque, porque en el instituto Yulia va con cuidado… Madre mía… ¿Qué será lo que me hará ésta sádica? Se lo tengo que contar a Yulia… y contra antes mejor”. Así que la pelirroja se acercó a la clase de Yulia, y con unos gestos le hizo ver que quería que saliera para hablar con ella. La pelinegra dudó por unos momentos, pero sabía que si Lena la sacaba de clase y ella aun no había entrado, siendo ella la que se comportaba mejor de las dos en la escuela, tenía que ser urgente, grave o las dos cosas. Se acercó al profesor y le pidió que la dejara ir al baño. Él la miró de arriba abajo, como buscando algo que no supo encontrar y la dejó salir. Lena ya la esperaba fuera del campo visual de su profesor.

- Yul: ¿Qué pasa Lena? Es raro que me hagas salir en medio de una clase…

- Len: Lo sé… pero es importante que hablemos ahora… Mabel sabe lo que sientes por mí…

- Yul: ¿¡COMO?! Pero como lo puede saber… si yo me ando con cuidado cuando te digo algo… además tampoco no te he dicho la gran cosa para que lo saque del aire…

- Len: Ya lo sé… pero supongo que ayer nos vería en el parque… o yo que sé…

- Yul: Joder con la tía esta… vaya una… ¿y que más te ha dicho?

Lena le contó punto por punto todo lo que Mabel le había dicho, el modo en el que se había enojado y la amenaza que le había insinuado.

- Yul: ¿Y tu no sabes que le puedes haber hecho?

- Len: Pues no… ya sabes como soy… no voy por ahí haciendo daño a la gente… Además, estos días yo no le había notado nada raro… Con las chicas estábamos bien y todas estaban encima de mí por lo de Damián…

- Yul: ¿Damián? ¿Quién es ese?

- Len: Ups… Bueno, él es mi “novio”… y bueno, las niñas ya llevaban dándome la brasa con que estaba enamorado de mí desde el año pasado…

- Yul: Mmm… ¿Todas, todas? ¿Las tres?

- Len: Yo diría que si… aunque… espera… Mabel era la que decía menos sobre el tema…

- Yul: ¿Y el día que les dijiste que estabais saliendo como se lo tomó ella?

- Len: No sé… no me fijé tampoco… Samy se puso hipercontenta… Gaby me dijo que por fin, que ya iban siendo horas… y… y… Mabel… Mabel no me dijo nada…

- Yul: Pues ahí lo tienes… Mabel debe estar enamorada de Damián… y si nos oyó ayer, seguramente se quedó con lo de que estás con él porque no querías herirle…

- Len: Tal vez… pero no sé… ella es mi amiga… ¿quieres decir que puede ser tan retorcidamente jodida como para ponerse así?

- Yul: Creme cariño… por amor se hace de todo… y aparte, nunca ves las consecuencias de todo lo que vayas a hacer o digas… Mabel esta tan cegada que solo quiere que lo dejes con Damián para apoderarse de él…

- Len: Joder… pues vaya amiga… ¿y ahora que hacemos Yulia?

- Yul: Bueno… lo primero volver a clase, porque ya me veo al graciosote de turno haciendo la bromita de “Yulia, ¿Qué hacías tanto rato en el baño?”… Y mira, tal vez sería bueno que hablaras con Damián de todo esto… porque seguramente Mabel irá a contárselo todo y fijo que lo contará a su manera para salirse con la suya… Y por último, tranquila, que yo no voy a permitir que esa… esa… esa pedazo de gilipollas haga que mi niña sufra…

- Len: Jejeje… bueno… esta bien… ahora intentaré hablar con Damián antes de que Mabel pueda hacerlo… y a ver que sale de todo esto… pero una cosa… no te pases demasiado… que no quiero que se monte la de dios aquí…

- Yul: Jajaja… tranquila… solo le diré cuatro cosas…

- Len: Vale… pues nos vemos luego…

- Yul: Si… que vaya bien…

- Len: Igualmente…

Yulia volvió a su clase, ya que en ese momento no podía hacer nada más que esperar a encontrarse a Mabel para decirle todo lo que tenía metido en la cabeza. Lena, por su parte, aprovechando que no le tocaba una clase junto a Mabel, fue a buscar a Damián para hablar con él. Para sorpresa de éste, Lena se sentó a su lado y por lo bajo le dijo:

- Len: Damián, tenemos que hablar… es urgente…

- Dam: ¿Qué pasó?

- Len: Verás, ni siquiera sé como decírtelo, pero más vale que te lo diga yo tal y como es…

- Dam: Está bien… pues tú dirás…

Lena le contó todo la historia con Yulia, desde principio hasta ese mismo día. El chico escuchaba atento a todo lo que la pelirroja le contaba en un susurro. Llegaron al punto de su relación. Por un momento Lena dudó en decirle que estaba con él por no hacerle daño, pero o se lo decía ella lo más suavemente posible o iría Mabel y se lo soltaría a la tremenda, así que tomó fuerzas y se lo explicó lo mejor que pudo. Le dijo que le apreciaba mucho, que estaba bien con él, pero que no sentía ese sentimiento tan bonito como es el amor a la persona que amas.

- Dam: Me lo tendrías que haber dicho desde un principio Lena…

- Len: Lo sé… pero es que… no sabía como expresarme… no quería hacerte daño… no sé… lo siento…

- Dam: Bueno… es una pena… pero fue bonito mientras duró…

- Len: Si…

- Dam: Además, Lenita, eres tan condenadamente transparente cuando se te conoce un poco más, que se te nota que tú estás enamorada de otra persona…

- Len: No lo sé la verdad… ya no me entiendo ni a mi misma… jejeje

- Dam: Jajaja… bueno, cuando seas capaz de asimilarlo, lo verás claro y serás feliz…

- Len: Tal vez… lo siento mucho Damián… espero que me perdones por todo lo que he hecho…

- Dam: Tranquila… si un caso te tendré que dar las gracias por darme los días más bonitos de mi vida…

- Len: Jejeje…

- Dam: Bien, ¿y que ha pasado para que me lo hayas contado así, tan rápido?

- Len: Verás, a Mabel se le ha girado la cabeza… Nos escuchó el otro día a Yulia y a mí cuando le estaba contando lo nuestro… Y claro… la muy… mejor me callo, lo está aprovechando para intentar hacerme daño…

- Dam: ¿Pero por que? Yo la veía como una buena amiga tuya…

- Len: Y yo también creía que era así… pero verás… no sé si te lo tendría que decir yo… pero ya que estamos… a ella nunca le ha gustado que yo esté contigo… nunca lo ha aprobado… y por eso está así… y bueno, antes de que te lo contara ella a su manera, he preferido contártelo yo…

- Dam: Bueno… entonces supongo que en nada me vendrá contando la historia de nuevo ¿no?

- Len: Si, supongo que si…

- Dam: ¿Y quieres que haga algo en especial?

Len: Mmm… no sé… ya has hecho suficiente entendiéndome… pero tú verás… haz lo que creas que debes hacer… de todos modos cuando la vea Yulia le dirá cuatro cosas, y conociéndomela como me la conozco, no será una conversación apta para menores… jejeje

- Dam: Jajaja… bueno, si ella te quiere, es normal que se mate para defenderte… y si te quieren hacer sufrir a su costa, aun con más razón te defenderá… se nota que te quiere mucho Lena…

- Len: Lo sé… en sus ojos se ve que lo daría todo porque yo fuera feliz…

- Dam: Entonces, ¿a que estas esperando para estar con ella?

- Len: Jajaja… ¿tanto se me nota?

- Dam: Jajaja… solo un poco…

- Len: Jejeje… me has pillado… pues no sé a que estoy esperando… pero no sé… es que no lo tengo claro… se que la quiero mucho, que la adoro, que lo daría todo por su felicidad, pero no se… es difícil…

- Dam: Jajaja… ya lo supongo… pero bueno… más que nada ahora me parece que hay que preocuparse por Mabel, a ver que hace, y luego ya tendrás tiempo de hablar tranquilamente con Yulia…

- Len: Pues si… Bueno, gracias por todo Damián, de verdad… eres un encanto…

- Dam: De nada Lena… ya sabes que aquí estoy para lo que necesites…

La clase acabó de pasar. Lena salió al pasillo para ver si veía a Yulia y decirle que ya había hablado, y mientras tanto, la predicción se cumplió: Mabel ya estaba con Damián dispuesta a darlo todo para que dejara a Lena y, quien sabe, tal vez conseguir estar con él.

- Mab: Dami… ¿podemos hablar un momento?

- Dam: Si, claro…

- Mab: Verás… no se ni como decírtelo, pero supongo que tienes derecho a saber lo que sé, ya que te concierne a ti y a Lena, y… yo no acostumbro a hacer estas cosas, pero te considero mi amigo, y no me gusta que vivas engañado de esta manera…

- Dam: Aja… esta bien…

- Mab: Pues bueno, la cuestión es que Lena no te quiere… nunca te a querido, solo ha estado contigo por pena… nada más hace que fingir, y para colmo, se ve a escondidas con otra persona… y no te lo pierdas… ¡encima es una chica! Es esa Yulia con la que últimamente está tanto… y bueno, yo lo siento por habértelo dicho así, pero es que eres mi amigo y no podía estarme de brazos cruzados mientras Lena juega contigo…

- Dam: Ah… esta bien Mabel… gracias por decírmelo…

- Mab: ¿Y eso es todo? ¿No te enfadas? ¿No haces nada?

- Dam: No…

- Mab: ¿¡Pero como puedes ser así!? O sea… te digo que tu novia no te quiere y que está jugando contigo, ¿y tú te quedas tan tranquilo?

- Dam: Pues si…

- Mab: ¿¡COMO?! ¿Pero tú no te estás dando cuenta de lo que te digo? ¡Que ella solo ha estado jugando contigo tío! ¡Que se pasa las tardes haciendo vete a saber que con Yulia!

- Dam: ¿Y?

- Mab: ¿¡¿¡COMO QUE Y?!?!- Mabel estaba al borde de un ataque porque nada le estaba saliendo como esperaba-. De verdad… estáis los dos jodidamente locos… no entiendo como no te importa ni un poco…

- Dam: ¿Terminaste ya? Bueno da igual… Acompáñame un momento anda…

Damián la agarró fuertemente por el brazo y la sacó al pasillo. Unos metros más adelante, estaba Lena con Yulia, que se acaban de encontrar y justo cuando Lena le iba a decir que había hablado con Damián, éste les dijo que se acercaran. Yulia se acercó manteniendo a Lena detrás de ella y miró con una mirada completamente fría a aquella chica que se había atrevido a hablarle mal a su amada pelirroja.

- Dam: (haciendo que Mabel quedara por delante de él y frente a la fría chica de ojos azules) Verán chicas… Mabel me ha venido diciendo un par de cosas sobre vosotras, y precisamente me lo ha dicho argumentando que como es mi amiga, me lo tenía que contar… pero digo yo… Mabel, ¿no es cierto que Lena es una de tus mejores amigas?

- Mab: Mmm… yo… esto…

- Dam: Y dime… siendo ella amiga tuya, ¿cómo puedes tratarla de la manera que la tratas?

- Mab: Yo… pero no es lo mismo… ella… ella…

- Dam: Ella nada… Lena ha sido sincera conmigo… y es algo para apreciar, porque en su situación era difícil sincerarse, pero aun así lo ha hecho… y tú… tú solo querías hundirla con estas artimañas que te has montado escuchando una conversación que no tenías ningún derecho a escuchar e interpretándola como te ha parecido mejor para conseguir lo que quieras conseguir… si eso es ser una amiga, te juro que no quiero una amiga de ese tipo cerca de mí…

- Mab: Pero… pero…

- Dam: ¿Pero que?

- Mab: Que yo te quiero Damián… desde siempre he estado enamorada de ti… y no podía permitir que te fueras con alguien que no te quiere…

- Dam: Pues si tanto me quieres, ¿por qué no hiciste como la gente normal y me lo dijiste? De esta manera solo has conseguido que tenga ganas de no verte más… Así que, a partir de ahora, haz el favor de dejarme tranquilo, porque tu has dicho que Lena no me quiere… ahí te equivocaste, ella me quiere lo suficiente como para haber confiado en mi y haberme contado la verdad tal y como era, y no de la manera que tu lo has hecho… Así que mejor sal de mi vista…

- Mab: Pero… pero Damián…

Ya era tarde para Mabel. Damián ya le había dicho todo lo que tenía que decirle, y se marchó para la clase, con paso decidido y tranquilo por todo lo que había dicho y hecho.

- Mab: No puede ser… ¿¡Has visto lo que ha pasado por tus juegos maldita pelirroja?!

Entonces Mabel intenta agarrar a Lena, pero una mano la frena antes que la llegue a rozar.

- Yul: No… ni un pelo le vas a tocar… Así que vete mentalizando por todo lo que tus celos han causado… Tal vez si no hubieras hecho nada, aun conservarías a un par de amigos… Y piensa que como intentes hacerle algo más a Lena, esta vez quien te dirá cuatro cosas seré yo, y ves preguntando por ahí… yo no soy de lo más buenacita que digamos…

Yulia continuó delante de Lena, mientras Mabel les lanzaba una mirada de extrema rabia y, al fin, decidió marcharse. La pelirroja suspiró de alivio. Había estado en tensión desde que Damián apareció con Mabel por el pasillo, y aunque su pequeña pelinegra la protegiera, eso no le quitaba el estar inquieta por lo que pudiera pasar. Y por ese día, en que no faltaron emociones, todo quedó tranquilo.

Porque el corazón tiene razones que la razón no entiende...

Porque el corazón tiene razones que la razón no entiende...

 

7. Decisiones

En esos días que habían pasado desde la charla, la pequeña pelinegra se había dedicado a aprovechar cada momento que pasaba con Lena; le lanzaba piropos de toda clase, de tanto en tanto le escribía algún poema e intentaba hacerla sentir querida y de lo más feliz posible.

Por su banda, la pelirroja se sentía la mar de feliz por tener a Yulia a su lado, porque tan solo con verla con aquella sonrisa que ella misma provocaba se le hacía el día menos pesado. Los poemas que de tanto en tanto le entregaba la pelinegra le hacían ver cuanto la quería. A veces se sentía un poco mal por no poder corresponderle como era debido, pero no se llegó a plantear la posibilidad de llegar a algo más. Se sentía demasiado bien teniendo a su pequeña amiga de ojos azules como tal, nada más con ese lazo de amistad que las unía fuertemente. Su cara reflejaba esa pequeña felicidad que le daba día a día Yulia.

A la semana siguiente, Damián se encontraba esperando delante de la clase de Lena, para ver si pasaba, ya que necesitaba hablar con ella lo antes posible. Y después de un pequeño rato de espera, allí se acercaba ella, con sus tres amigas, las cuales en ver a Damián esperándola se adelantaron para dejarlos solos, no sin que antes Mabel sintiera que el día había llegado y su corazón fue golpeado ante tal pensamiento.

- Dam: Lena, tengo que hablar contigo…

- Len: Ok, ¡¡ahora vengo chicas!!

- Sam, Gab y Mab: Hasta ahora.

- Len: Bueno, dime…

- Dam: ¿Te acuerdas que la semana pasada te pedí para quedar una tarde?

- Len: Si, claro… claro que lo recuerdo…

- Dam: Pues me gustaría volvértelo a pedir, porque yo ya no sé cuanto aguantaré sin decirte lo que tengo que decirte…

- Len: Vaya… pero, ¿es grave o algo?

- Dam: No, para nada… nada de eso… es solo que necesito decírtelo, y siento que si no lo hago pronto reventaré…

- Len: Ah bueno… ¿y no me lo puedes decir ahora por ejemplo?

- Dam: Es que, no se… me gustaría estar en algún sitio tranquilo…

- Len: A ver… es que ahora con los exámenes y deberes y las niñas que no me dejan ni respirar, pues no se si podremos quedar…

- Dam: Jajaja… pues vaya… ocupada que estás…

- Len: Jejeje… un poco si…

- Dam: Bueno, te parece que ahora en el descanso del patio vayamos a algún sitio tranquilo y hablamos… No creo que se enfaden mucho tus amigas si te rapto un rato…

- Len: Jajaja… no, no creo que se enfaden… Bueno, ahora lo hablo con ellas y te digo ¿vale?

- Dam: Ok.

Los dos entraron en clase; Lena se fue a sentar junto a Samy, la cual ya la estaba esperando con su sonrisa para hacerle la broma de rigor.

- Len: No digas nada Samy… Que te conozco y ya se por donde vas…

- Sam: Jajaja… soy tan evidente… ok, pues no te digo nada… ¿Pero por lo menos me dejas preguntarte que te dijo Damián?

- Len: Me dijo lo mismo que la semana pasada… que si podía quedar con él para hablar… y le he dicho que apenas tengo tiempo… entonces me ha pedido que lo hablemos en el patio…

- Sam: Pues ya sabes que te toca… ¡Bien! Hoy nos libramos de Lena… jajaja

- Len: Jajaja… muy graciosa Samy… Pues he pensado en decirle que no, pero se le ve ya tan apurado… ¿Qué me querrá decir?

- Sam: Jajaja… pero Lena, ¿en que mundo vives tía? No te das cuenta de nada…

- Len: Tal vez…

Esa hora pasó tremendamente rápida. Lena hablo con las chicas y, a pesar de una pequeña objeción de Mabel, a las tres no les importó pasar un patio sin su amiga. Así que Lena se dirigió hacia Damián que ya la esperaba impaciente y se fueron juntos.

- Len: Bueno, ¿y que es eso tan importante que me tenías que contar?

- Dam: Bufff… bien, como empezar… la verdad es que no sé si te habrás fijado, pero este curso me he intentado acercar un poco más a ti…

- Len: Jajaja, si me di cuenta si… Y me gusta, eres un buen chico y te considero un buen amigo también…

- Dam: Si ya… bueno, yo… yo lo que quería decirte… es… es… es que… me… me gustas Lena… Me gustas desde el primer día en que te vi… Me… me enamoré perdidamente desde que nos dirigimos la primera palabra, y… y desde entonces no te he podido sacar de mi cabeza… Llevo… Llevo tanto tiempo… tanto tiempo intentando decírtelo, pero cada vez que te acercabas se me cortaba la respiración y las palabras no salían de mi boca… No se…

- Len: Bufff… No se que decir la verdad… No me lo esperaba (“suerte que no anda pululando Samy por aquí, porque si no menuda torta que me pega”)…

- Dam: Bueno, yo solo quería decirte esto… y… y… y me quisiera preguntarte si… si te gustaría salir conmigo… ser… ser mi novia… ¿Qué dices?

- Len: Pues ahora mismo… ahora no te puedo contestar Damián… yo… yo necesito pensarlo un poco… no se… ¿me das un poco de tiempo?

- Dam: Si, si claro… pero dame una respuesta pronto ¿si?

- Len: Ok…

- Dam: Bueno, pues nos vemos luego…

- Len: Si… Adiós…

Y allí se quedó la pelirroja, sola, con mil pensamientos pasando por su cabeza al mismo instante, con esa terrible sensación que algo iba a ir mal. Y entonces Yulia apareció en su cabeza. Hacía una semana que ella también le había dicho palabras similares a las de Damián. ¿Pero que iba a hacer ahora? No podía hablar con nadie sobre lo de Yulia, ni siquiera con sus amigas; tal vez ellas no lo comprendan, pensó Lena. Así que allí se quedó los últimos minutos que le quedaban del patio, pensando sobre que podía hacer, a quien recurrir, a quien contarle todo lo que tenía en la cabeza. Sin darse cuenta, ya estaba entrando en clase y sus tres amigas se le tiraron encima esperando oír todo lo que le había dicho Damián.

- Gab: ¿Y bien? ¿Qué pasó? Cuenta, cuenta…

- Sam: Eso, eso… venga no te hagas la remolona y cuéntanoslo todo, todito, todo…

- Len: Jajaja… esta bien… Pero no seáis escandalosas ¿ok?

- Sam, Gab y Mab: ¡Ok!

- Len: Bueno… pues me ha dicho que le gusto, que esta enamorado de mi, y me ha pedido que salga con él…

- Sam: Jajaja… ¡Te lo dije ves!, te dije que no tardaría mucho… Si es que era tan evidente…

- Gab: Y bueno, ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a salir con él o algo?

- Len: No lo sé chicas… tengo que pensármelo…

- Gab: A ver… ¿pero él a ti te gusta?

- Len: No es que no me guste… es un chico encantador, pero es mi amigo… yo estoy bien siendo solo amigos… no se… además, es que no se que hacer, porque tampoco quiero herirle dándole un no rotundo… no se… no se que voy ha hacer…

- Sam: Bueno… pos cuando sepas, ya nos dirás ¡¡eh pillina!! Jajaja…

A la vez que la pelirroja se sentía hecha un lío, la envidia y la ira iban arrelando más profundamente en Mabel. La chica de ojos oscuros no se podía creer lo que estaba pasando. El día había llegado, y ahora ¿qué podía hacer ella? Conociendo a Lena tal y como le parecía conocerla era capaz de decirle que si para no herirle, y eso no lo podía permitir, tenía que encontrar la manera para que eso no llegara nunca a pasar, pero el cómo era la gran duda que tenía en su cabeza rondando. Así que Mabel decidió vigilar con sutileza cada movimiento de la pelirroja, intentar descubrir algo con lo que poder aprovecharse y así conseguir que Damián estuviera por ella. Solo tenía que esperar y estar más atenta que nunca a los pasos de su “amiga”.

Tres días pasaron exactamente, tres días de pensamientos para nuestra pelirroja protagonista, tres insoportables días de reflexión y entonces ocurrió lo inesperado.

- Dam: ¡Ey Lena!

- Len: Ah… Hola Damián…

- Dam: Esto… lo siento, pero te lo tengo que preguntar… ¿decidiste algo ya?

- Len: Es que… yo… yo no sé Damián… estamos muy bien de amigos, ¿no crees que esto podría estropear lo que hay entre nosotros?

- Dam: Tal vez… pero si no lo probamos, nunca lo sabremos… ¿Quién te dice que no puede funcionar?

- Len: Ya lo se… pero… pero…

- Dam: ¿Entonces que me dices? Venga va… probémoslo… por favor… anda… porfi…

- Len: Bufff… bueno esta bien… pero que conste que no creo que funcione… yo no te prometo nada…

- Dam: Jajaja… de acuerdo… ¿sabes que?

- Len: ¿Qué?

- Dam: ¡¡Que ahora mismo soy el tío mas feliz de todo el mundo entero!! Ya veras… no te arrepentirás Lena…

- Len: Eso espero… (“madre mía lo que he hecho…”)

“Dios Lena, la has cagado bien cagada… ¿¡Como se te ocurre decirle que saldrás con él?!, pero si ni siquiera sientes un poco mas que amistad por él… La has montando bien grande… y ahora se lo tendrás que contar a Yulia, y no va a ser tarea fácil precisamente… Has metido bien la pata… ¿Porqué eres así? ¿Cuándo mirarás por ti y no por los demás?”

Estos pensamientos continuaron atormentando la mente de la pelirroja durante horas por aquel día y siguieron durante unos días más. Tenía que hacer algo, primero de todo contárselo a Yulia, luego esperar que no se fuera de su vida para siempre, ya que no sabía como su amiga ojiazul se lo iba a tomar; “Seguro que le destrozaré el corazón, al igual que me lo estoy destrozando yo, pero para un momento… vale Yulia es mi amiga, pero ¿por que me está doliendo tanto haber accedido a salir con Damián?... será… no, no puede ser…”. Y así continuo, intentado afrontar la dura conversación que en breve tendría que tener con Yulia.

“Maldita la hora en que le dijiste que si Lena”; Ahora Mabel ya no podía más, estaba dispuesta a todo para que Damián dejara a Lena, para que él solo fuera para ella, para destrozar la vida a la pelirroja que se había atrevido a meterse entre ella y Damián. El odio cada vez cegaba más los ojos de Mabel. Ya no veía mas allá de la rabia que sentía, y que estaba devorando su corazón minuto a minuto. Ya nada le importaba más que si misma. Ahora la que empezaba a jugar era ella, solo le faltaba encontrar el arma adecuada para conseguir su victoria. Ahora llegaba la decisión final y nadie la iba a detener.

Si, No, Quizá...

Si, No, Quizá...

6. ¿Mas que amigas?

- Mik: Buenos días Yuli… ¿Cómo estas?

- Yul: Nerviosa Mik, bastante nerviosa…

- Mik: ¿Por?

- Yul: Por lo de Lena… Se que hoy va a venir a buscarme como cada día para que charlemos un rato… Y entonces le diré lo de quedar, y como me diga que si ya sabes lo que me tocará esta tarde… No se si podré hacerlo Mik…

- Mik: Venga pequeña… No hay para tanto… Lena es muy comprensiva… No va a pasar nada malo ya veras…

- Yul: Ya, pero tu imagina si le da por montar la de Cristo… Yo lo que menos ganas tengo es de perderla… Me da igual que no sienta lo mismo, pero no quiero perderla como amiga…

- Mik: Venga no seas boba Yulia… Ella también te aprecia mucho, te lo digo yo… No va a ser tan cruel como para dejarte tirada… No te preocupes, ya verás que saldrá bien…

- Yul: Esperemos que si, porque si no vas a tener que aguantar a una tía destrozada y créeme, precisamente rodearse de pañuelos usados y lágrimas no es plato de buen gusto…

- Mik: Jajaja… Ya, pero ¿para que estás los amigos si no?

- Yul: Gracias Mik… A veces no se que haría sin ti…

- Mik: Pues no lo sé… Tal vez una fiesta… Jajaja

- Yul: Jajaja… seguro…

Ese día Yulia se había levantado definitivamente segura de que tenía que sincerarse con Lena, el problema era que sentía una especie de miedo porque no sabía como iba a reaccionar. Una angustia notable le recorría las entrañas, y no sabía como hacerla disminuir. Pero ya era tiempo de dar la cara, de dejar las angustias y los malestares atrás y enfrentarse a lo que sentía. Y como casi cada día, en el cambio de clase la pelirroja se dirigió hacia su pequeña amiga con una gran sonrisa dibujada en el rostro.

- Len: ¡¡Ey Yulia, buenos días!!

- Yul: Bueno días Lena…

- Len: (algo extrañada por el desanimo de su amiga, se acerca para darle dos besos) ¿Qué tal va yendo el día pequeña?

- Yul: Bueno… aburrido mas que nada… Oye una cosa… ¿esta tarde haces algo?

- Len: Mmm… Pues no lo sé… ¿por?

- Yul: Pues que si no haces nada importante esta tarde y si se te apetece, podríamos quedar para ir a dar una vuelta, tomar algo y hablar un poco… ¿te apetece?

- Len: Pues claro que me apetece Yuli…

- Yul: ¿Entonces quieres que quedemos esta misma tarde?

- Len: Si, me parece bien… jejeje

- Yul: ¡Genial! Pues entonces nos vemos esta tarde…

- Len: Pues si… Bueno, pues hasta luego Yuli.

- Yul: Hasta luego Lena…

Las chicas se despidieron quedando que más tarde se verían para dar una vuelta y hablar un poco. Los nervios ya definitivamente se apoderaron de la pequeña pelinegra. Entró con la cabeza un tanto densa en clase porque el momento estaba llegando.

- Mik: Y bien, ¿quedasteis al final?

- Yul: Pues si… Bufff… tú no sabes el manojo de nervios que estoy hecha ahora mismo…

- Mik: Venga tranquila Yuli… ya veras que saldrá bien…

- Yul: Eso espero…

Mientras tanto, a unos pasos de la clase de Yulia, Lena se encuentra con Damián.

- Len: ¡Ey Damián!

- Dam: Hola Lena… Esto… ¿podemos hablar un momento antes de entrar?

- Len: Si claro… Dime…

- Dam: ¿Esta tarde haces algo?

- Len: Pues la verdad es que acabo de quedar con una amiga…

- Dam: Vaya… pues otro día será…

- Len: ¿Es muy importante?

- Dam: No tranquila… Nada del otro mundo…

- Len: ¿Seguro?

- Dam: Si, si… Otro día quedamos… No pasa nada…

- Len: Ok…

Lena entra en clase mientras Damián aun se queda un momento fuera. De pronto el chico siente que alguien le da una palmadita en la espalda.

- Mab: Venga anímate Damián, que menuda cara que tienes…

- Dam: Bueno… parece ser que hoy no es un buen día…

- Mab: ¿Y eso?

- Dam: Déjalo… No tiene importancia…

- Mab: ¿Seguro?

- Dam: Si… No es nada…

- Mab: Muy bien… Pues venga, vamos para adentro Dami…

- Dam: Vamos…

Si alguien pudiera haber notado el aura de la gente de aquella clase, se podría haber dado cuenta de que ahí dentro había una mezcla de sentimientos: la impaciencia y alegría de Lena, la decepción y desesperación de Damián y la creciente envidia y los celos que iban arraigando en el corazón de Mabel. La chica de ojos oscuros siempre se había sentido atraída por Damián, pero nunca se atrevió a decirle nada. Lo único que consiguió en todo ese tiempo que se conocían fue forjar una sólida amistad, pero nada más allá de eso. Nunca había visto alguna señal en los ojos del chico que le diera paso a un estado superior. Nunca había sentido nada en él que le hiciera pensar que tenía la menor posibilidad de llegar a ser su novia. Pero ahora la cosa se complicaba. Damián nunca había demostrado sentir nada por nadie, pero en cuento llegó Lena todo cambió. Su cara resplandecía cuando ella se le acercaba. Su lengua se medio trababa cuando estaban hablando, y por más que quisiera, Mabel no podría ocultar por mucho más los celos que la iban devorando por dentro. Además, justo en empezar este nuevo curso veía a Damián dispuesto a declararse, y no sabía si podría soportar la idea de que el chico al que amaba en secreto saliera con una de sus mejores amigas. Si quería sacar algo de esto, tenía que conseguir por todos los modos posibles que Damián cambiara de opinión y no se declarara o conseguir que Lena le diera una negativa. Tenía que hacer algo inmediatamente si no quería perder a su amor.

A la vez que Mabel empezaba a urdir su plan, Samy se había fijado en que Lena y Damián habían estado hablando fuera y no podía permitirse el lujo de desperdiciar una oportunidad como aquella para molestar un poco a su amiga.

- Sam: Bueno Lena, ¿y para cuando la boda?

- Len: ¿Qué dices loca?

- Sam: Como te vi hablando con Damián, pensé que ya andabais planeando la boda jejeje…

- Len: Bufff… Si, si… La vamos planeando y tal…

- Sam: ¿¿¿De verdad???

- Len: ¡Ay! No seas burra Samy… ¿¡Cuantas veces te he dicho que entre él y yo no hay nada?!

- Sam: Jajaja… Bueno, y entonces ¿de que estabais hablando?

- Len: De nada en concreto… Me preguntó si hacía algo esta tarde…

- Sam: ¡¡Oh!! ¡Una cita!

- Len: Jajaja… Pues no… Yo esta tarde ya había quedado… Así que le he tenido que decir que no podía…

- Sam: ¿Y con quien a quedado señorita?

- Len: Creo que a usted no le importan mis cosas, señora entrometida…

- Sam: Oh venga Lena… No seas mala con tu querida amiga…

- Len: Jajaja… He quedado con Yulia…

- Sam: ¿Yulia? ¿Y quien es esa?

- Len: Una chica que conocí el otro día… Me la presentó Mik, que va con él a clase, y hace un momento me pidió de quedar esta tarde…

- Sam: Ah muy bien… ¿Así que ya me estas buscando substituta eh pillina? ¿Para ti no significan nada las noches de pasión que hemos pasado juntas verdad?

- Len: ¿¡Que noches de pasión, alocada?! No me seas boba Samantha…

- Sam: Era broma Elena… Ya sabes como soy… Es imposible dejar pasar una para gastarte una broma… Yo para mí que si no lo hago reviento y todo jejeje…

- Len: Ya, ya… Esa es tu manera de demostrarme cuanto me quieres ¿verdad cariño?

- Sam: Ay, no me digas esas cosas que me sonrojo Lena...- y le guiño un ojo mientras hacía ver que se sonrojaba – Claro que es mi manera de demostrarte que te quiero tontita... ¿a que te hago reír con mis numeritos?

- Len: Jajaja... Pues la verdad es que si... No se como sería mi vida sin ti, pero te aseguro que seguramente sería MUCHO mas aburrida...

- Sam: ¡¡Por supuesto que si!!

Y así, entre risa y risa, el día se terminó y la esperada tarde con Yulia estaba ya al caer. La pelinegra estaba ya al borde de un ataque histérico. Ni siquiera había podido meterse algo en el estómago. Estaba realmente nerviosa y había repasado mil y una veces todo lo que le quería decir a la pelirroja, había imaginado las posibles reacciones y esperaba que todo saliera bien como su amigo Mik le había dicho. Ya estaba lista para salir. Se había puesto una camisa blanca con unos jeans ajustados. Se había peinado bien su corta melena y ya estaba a punto para salir por la puerta de su casa, cuando de pronto suena su teléfono móvil.

- Yul: ¿Si?

- Mik: ¡Ey Yuli!

- Yul: Ah Mik, dime... ¿qué pasó?

- Mik: Jajaja... Nada tranquila... Solo quería preguntarte que tal estás...

- Yul: Pues como quieres que esté... Dirigiéndome a donde he quedado con Lena y como un flan de lo nerviosa que estoy...

- Mik: Jajaja... Para verte pues... ¡¡Yulia nerviosa!! Todo un espectáculo... Tú, que no te pones nerviosa ni a propósito, ahora estas que ni te aguantas...

- Yul: Ja, ja y ja... Mira que gracia que me da todo esto... Si solo llamaste para reírte de mi, mejor te cuelgo y acabamos ya...

- Mik: Lo siento... Yo solo llamaba para ver si estabas, dentro de lo que cabe, bien y para desearte suerte... Ya sabes que no soy malo en el fondo...

- Yul: No, tú no eres malo... Solo te gusta reírte de mí... Pero gracias igual... Espero que todo vaya lo mejor posible... Y bueno, ya te llamaré luego para contarte el que, o si no, ya me pasaré por tu casa ¿te parece?

- Mik: Ok... Como quieras... Ya sabes que mi puerta está abierta siempre para ti, pequeña...

- Yul: Gracias Mik, de verdad... Bueno pos voy a dejarte que tampoco quiero llegar tarde... Luego nos vemos...

- Mik: Vale... ¡¡Suerte pelinegra!!

Una vez finalizada la llamada, la pequeña Yulia se concentró exclusivamente en llegar al lugar de encuentro. Habían quedado en un parque cercano al colegio. No era muy grande, pero era tranquilo y se podía pasar una buena tarde estirado en el césped que había. Mientras andaba, la pelinegra se repasaba mentalmente su discurso, analizando cada palabra para que sonara lo mas suave posible y así que no afectaran tanto a la pelirroja. Llegó al parque unos minutos antes de la hora que habían quedado, así que buscó un banco desde donde podría ver la entrada del parque y vigilar cuando llegaba Lena. Se estaba muy a gusto en aquel banco; le daba el sol y corría una pequeña brisa no muy fría; “Pronto llegará la primavera” pensó la chica de ojos azules, mientras observaba el cielo con el sol resplandeciente.

Lena ya estaba apunto. Se había puesto una camisa negra y unos pantalones blancos ajustados. Se había dejado su roja melena suelta, con algún que otro rizo que caía descuidadamente en su rostro. Como vivía cerca del parque en el que había quedado con Yulia, se tomó con calma el paseo. Pudo contemplar la hermosa tarde que hacía; el sol resplandeciendo fuerte antes de su puesta, el cielo completamente despejado y de ese azul tan puro, ese tipo de azul que tan solo encontraba en los ojos de la pequeña pelinegra. Los ojos que precisamente la observaban feliz desde un banco del parque.

Sus miradas se encontraron en aquella tarde soleada. La pelinegra se levantó del banco para ir al encuentro de Lena mientras se dirigía hacia ella. “La verdad es que está estupenda”, pensó Yulia. “Se ve tan linda se ponga lo que se ponga...” pensó al mismo tiempo la pelirroja. Ahora los nervios de Yulia se habían transformado completamente. Ya no estaba nerviosa por tener que contarle a Lena lo que sentía, si no nerviosa porque simplemente la tenía cerca. Su corazón estaba completamente acelerado y sentía una dulce y cálida sensación recorrer su cuerpo.

- Len: ¡¡Hola Yuli!!

- Yul: Buenas Lena, ¿qué tal?

- Len: Bien ¿y tu?

- Yul: Bien también... ¿Te parece bien si nos sentamos?

- Len: Si claro, vamos…

Se sentaron en el mismo banco donde Yulia había estado minutos antes. Empezaron ha hablar de cosas que sinceramente no tenían ninguna importancia: música, ropa, algunos temas de la escuela y finalmente tocaron el tema que Yulia había estado esperando toda la tarde y no sabía como enfocarlo: el amor.

- Len: Bueno, la verdad es que pocas veces me he llegado a enamorar de alguien, por no decir que tan solo me ocurrió una vez, jejeje… Pero bueno, estuvimos por mucho tiempo juntos, lo pasamos bien y al final se terminó… Cosas que pasan…

- Yul: Pues si… Yo también he estado una vez enamorada, pero por cosas de la vida, no llegamos a estar juntos… Fue una pena, pero no se le podía hacer nada…

- Len: Jejeje… Vaya dos…

- Yul: Jajaja pues si… (“venga Yulia, o se lo dices ahora o cambiaremos de tema y no se lo podrás decir”).

- Len: Y bueno, ¿hay alguien que te guste ahora mismo?

- Yul: (“venga pelinegra que te lo ha puesto en bandeja de plata”) Esto… mmm… podríamos decir que si, que hay alguien que me gusta…

- Len: ¡¿A si?! ¡¡Pues anda que me cuentas nada guapa!!

- Yul: Jejeje- risa un tanto nerviosa-.

- Len: Bueno, ¿¿y quien es esa personita que te gusta??

- Yul: (“se valiente Yulia, ahora o nunca”) Bueno… esto… pues… pues eres tú…

- Len: Jajaja, venga Yuli, no me tomes el pelo…

Lena estaba completamente segura que su pequeña amiga le estaba gastando una broma, como tantas veces había hecho antes, pero se dio cuenta que no era una broma tan solo con mirarle los ojos. Era una mirada entre avergonzada y decidida, de convencimiento y un poco de miedo por la inminente reacción. A la pelirroja no le cabía en la cabeza lo que estaba pasando. Su amiga, esa chica que apenas había conocido tres meses atrás, la que la observó en su primer día, la que se le apareció en sueños, aquella chica de la mirada cristalina le acababa de confesar sus más profundos sentimientos.

- Len: Yulia, ¿lo dices en serio?

- Yul: Si… sé que te lo he soltado como una bomba, y que no pido nada ahora mismo… Y también sé que es algo difícil de asimilar… No todos los días te viene una amiga diciendo que le gustas… Y… y… bueno, no sé ni que decirte…

- Len: A ver… bufff… jejeje difícil situación que se montó ahora mismo… - ahora es la pelirroja quien se empieza a poner nerviosa-.

- Yul: Ya… Lo siento por ponerte en esta situación, pero es que te lo tenía que decir… Ya sabes que soy sincera en todo lo que puedo, y en esto también quería serlo… Desde el primer día que te vi entre la multitud, me llamaste la atención, no sé exactamente porqué, y en estos días pues me he dado cuenta de el porque… Además, no me podía permitir el lujo de no decírtelo, porque se que luego me arrepentiría toda la vida por no habértelo dicho…

- Len: Si, supongo que te entiendo… Pero tranquila, no lo sientas… Si me parece bien que me lo hayas dicho… Pero… pero… La verdad es que no me lo esperaba para nada… jejeje

- Yul: Jejeje ya me lo supongo ya… Solo hay que ver la carita que me has puesto.

- Len: Jejeje…

- Yul: Bueno… mas que nada, antes de que se haga la hora de irnos, me gustaría saber una cosa más…

- Len: Si, claro… Dime… (“¿por donde me vas a salir ahora pequeña?”)

- Yul: Solo… solo quiero saber… si… si algún día de estos, por un casual, tendría alguna posibilidad de llegar a ser más que una amiga para ti… si no quieres no hace falta que me contestes… jejeje…

- Len: Bueno, ya que fuiste sincera conmigo yo también lo seré contigo… Verás, yo no te puedo decir ni que las tengas ni que las dejes de tener… Solo te diré que nunca se sabe lo que puede pasar mañana… No sé si te sirve como respuesta, porque no te puedo dar ni un si ni un no rotundo, ¿entiendes?

- Yul: Jejeje si, si que te entiendo… Bueno, lo aceptaré como una respuesta válida jejeje… Me lo tendré que trabajar pues…

- Len: Jajaja… bueno, ¿algo mas que aclarar?

- Yul: Jejeje… no, supongo que por ahora ya está…

- Len: Ok… pues entonces será mejor que nos vayamos… ya se hizo bastante tarde…

- Yul: Si… será mejor…

Así que las dos chicas, con esas nuevas revelaciones metidas en la cabeza, se despidieron como siempre, y cada una se fue para su casa. Lena aun no podía asimilar lo que su amiga de ojos azules le había dicho. Se sentía como que estaba metida en un sueño y que pronto despertaría y nada habría ocurrido, pero no era así, todo era real, Yulia quizá acabaría enamorándose de ella, pero ¿sería capaz de enamorarse de la pelinegra también? Quien sabe, se dijo.

Por otra banda, Yulia se sentía bien. Por fin había podido decirle a Lena lo que sentía y la cosa no había ido tan mal. Mik tenía razón, pensó, Lena es una persona comprensiva. Y ahora faltaba encontrar la manera para hacer que Lena quisiera estar con ella. Pero de momento, lo primero que tenía que hacer era ir en busca de Mik y contárselo todo antes de que la alegría por haberse sincerado con Lena la desbordara. Así que como un torbellino, se dirigió a casa de Mik para contarle todo lo que había pasado. Su casa no estaba muy lejos de donde se encontraba, por lo tanto, en unos minutos ya estaba llamándole al timbre y subiendo para entrar en su habitación.

- Mik: Bueno, veo que no vienes demasiado triste, si no todo lo contrario. ¿Cómo fue? Cuenta, cuenta… jejeje

- Yul: Fue bien Mik… Estuvimos hablando de tonterías toda la tarde, pero al final salió el tema que llevaba esperando toda la tarde. Empezamos a hablar de relaciones pasadas y entonces me hizo la gran pregunta… Me preguntó si me gustaba alguien… ¡Me lo puso en bandeja tío! Y entonces le dije que quien me gustaba era ella…

- Mik: ¡Dios! Directa la niña… ¿y que te dijo?

- Yul: Pues al principio se pensaba que le estaba gastando una broma, que solo estaba jugando con ella… Pero me miró a los ojos y se dio cuenta de que eso de broma no tenía nada… Y entonces estuvimos un rato en silencio… Yo intenté decir algo más, porque sabía que se sentía un tanto incomoda. Pero al final me dijo que ella vivía el presente, que no me daba ni un si ni un no rotundo… O sea que depende de cómo me lo monte, tal vez acabemos juntas… ¿¿¿No te parece una pasada Mik???

- Mik: Pues si… Ves, ya te dije que Lena era comprensiva y que no se escandalizaría demasiado… Y mira, encima te da posibilidades… ¿Qué más quieres Yuli?

- Yul: La verdad es que ahora mismo solo me gustaría gritar de alegría y ya está… Estoy medio alucinada aun… No pensé que se lo tomaría tan bien… jejeje

- Mik: Jajaja… para eso tantos nervios… si es que eres… vaya una…

- Yul: Jejeje… pero bueno, ahora tengo que encontrar la manera de conquistarla… No sé ni como lo haré, pero algo saldrá, supongo jejeje…

- Mik: Ya sabes que si necesitas algo, solo tienes que pedirlo…

- Yul: Gracias Mik… De verdad…

Y los dos se quedaron un rato más charlando, hasta que Yulia se quedó más tranquila y se fue para su casa.

Unos días pasaron desde que Yulia se había sincerado con Lena. La pelirroja no había mostrado una respuesta aparente a las expectativas de su amiga, pero si que estaban más unidas que anteriormente. Se veían más a menudo y sus charlas se fueron haciendo más largas día a día. Su relación se estrechó un poco más. Pero aún quedaba algo más por superar.

Tomando un café...

Tomando un café...

5. Confesiones

Ahí estaba, con una luz misteriosa emanando de su persona, hablando graciosamente con Mik, un amigo de la pelirroja que iba a un curso inferior. Allí se encontraba, hablando distraídamente hasta que sus profundos ojos azules se echaron encima de los ojos azul-grisáceos confundidos por la visión que tenían delante.

- Mik: ¡Ey Lena! Ven aquí un momento, que te quiero presentar a alguien… ¿Lena? ¿Lena estás bien?

- Len: ¿Eh? Si, si… Perdona… ¿Qué me decías? –se acercó un poco a su amigo-.

- Mik: Mira esta es Yulia… Va a mi clase y bueno, me dijo que tenía ganas de conocerte…

- Len: Ah… muy bien… Pues encantada Yulia…-se acercó a ella para darle dos besos-.

- Yul: Encantada también Lena…

Las dos chicas se quedaron observándose profundamente. Yulia era tal y como era en el sueño, bajita, delgada, con el pelo corto y oscuro, y esos dos ojos azules que resaltaban con el blanco de su piel. Tenía una sonrisa picarona dibujada en el rostro y aquellos dos ojos, esos ojos que no paraban de mirarla… “Que linda que es…” pensó Lena.

La pelinegra también se había quedado absorta mirando a Lena. Solo sabía que se había perdido en aquellos ojos que la miraban de manera extraña. Las dos estaban subidas en su nube particular, pero de pronto el timbre de cambio de clase las trajo a la realidad de nuevo.

- Mik: Bueno chicas, que va a empezar la siguiente clase… ¿Chicas?

- Yul: Si, si… bueno Lena, a ver si nos vemos mas por aquí y nos conocemos un poco ¿te parece?

- Len: Si claro, total, estamos aquí al lado jejeje…

- Yul: Pues hasta otra…

- Len: Hasta otra…- dijo mientras Yulia entraba en su clase.

- Len: Mik, ¿luego tendrás un momento?

- Mik: Claro, pero, ¿qué quieres?

- Len: Nada en especial, solo hablar sobre Yulia…

- Mik: Ok… Pues luego nos vemos…

- Len: Hasta luego…

Mik entró por la misma puerta que entró Yulia, y Lena se dirigió hacia su clase. La pelirroja estaba profundamente afectada. En aquel verano junto con Nadenka había conseguido olvidar por completo aquel sueño y la chica de ojos azules, pero ahora, ahora ella la había encontrado sin siquiera buscarla. Todo empezó a darle vueltas, no se sentía mal del todo, pero tampoco estaba en su mejor estado. Le parecía sacado de una película lo que acababa de suceder, y esa sensación se le reflejaba perfectamente en la cara.

- Sam: Ey Lena, ¿qué pasó? Parece que hayas visto a un fantasma…

- Len: Casi…

- Gab: ¿Cómo que casi?

- Len: Nada, no me hagáis caso… Es solo que me he encontrado a alguien que pensaba que no me encontraría nunca y me ha afectado… Jejeje, pero no es nada.

- Mab: ¿Seguro?

- Len: Si tranquilas…Está todo bien.

Sus amigas se quedaron algo preocupadas, porque sinceramente la cara de Lena no era la de siempre, en ella se reflejaba una especie de sorpresa, preocupación y algo de miedo. Tal vez solo eran imaginaciones pero realmente algo había pasado.

Esa clase le pareció eterna a nuestra protagonista. El reloj parecía que se arrastrara a cada segundo y no había manera de que esa hora se acabara. Estaba ya al borde de la desesperación. Necesitaba hablar con Mik sobre Yulia, no podía aguantar ni un segundo más para saber algo de ella. No sabía ni como ponerse para que esos minutos que quedaran no le atormentaran en la mente. Pero de repente el timbre sonó y no le faltó tiempo para salir al pasillo en busca de Mik.

- Len: ¡Ey Mik! Ven un momento por favor…

- Mik: Hola… Bueno ¿y qué quieres saber de Yulia?

- Len: Nada en concreto… Pero dime una cosa, ¿es nueva de este año?

- Mik: Jajaja, no para nada… Siempre ha estado aquí.

- Len: Vaya… Nunca la había visto antes…

- Mik: Pues ella si que te había visto… Si precisamente me dijo un día del curso pasado que me vio hablando contigo que si te conocía… Se ve que te vio el primer día de clase que tuviste aquí cuando salías y no se porque te quería conocer… Aun no me lo ha contado…

- Len: ¿De verdad que me vio el primer día al salir?

- Mik: Pues si… Eso me dijo… ¿Por?

- Len: Pues porque a mi me pareció verla también, pero por mas que intenté verla de nuevo, no la encontré… Me llamaron la atención sus ojos…

- Mik: Jajaja… Pues que cosas… ¿Algo más? Te lo digo porque volverá a sonar el timbre…

- Len: Bueno… Supongo que no… Solo que me gustaría hablar con ella un día de estos…

- Mik: ¿Quieres que le diga a ver si tiene algún día libre para quedar?

- Len: No, de momento no… No hace falta gracias…

- Mik: Jejeje… Muy bien… Pues bueno Lena, me meto otra vez en clase…

- Len: De acuerdo… Ya nos veremos… Adiós.

- Mik: Adiós…

Una vez terminada la conversación, los dos partieron a sus respectivas clases. Mik entró en la suya y se sentó con Yulia, ya que eran muy amigos y pasaban la mayoría de los días juntos.

- Yul: ¡Ey Mik!

- Mik: Ey… Tranquila que no le he contado nada malo de ti a Lena…

- Yul: Jajaja… No te quería decir eso, pero gracias de todos modos…

- Mik: Ah vale jejeje…

- Yul: Bueno… ya que la has nombrado… esto… ¿de que hablaron?

- Mik: Jajaja… de nada en especial… Me preguntó si eras nueva, y bueno me dijo que te vio como la mirabas el primer día que estuvo aquí y me ha dicho que un día de estos le gustaría hablar contigo…

- Yul: (toda ilusionada) ¿¿¿De verdad???

- Mik: Jajaja si… y ¿a que viene ese tono ilusionado? ¿Es que a caso no me has contado algo Yuli?

- Yul: Jajaja… ¡¡no seas cafre!! (un poco ruborizada). No hay nada para contar… Es solo que hay algo que me llama de ella y aun no se que es… Pero tu tranquilo fisgón, que cuando sepa lo que es te lo diré…

- Mik: Ja, ja y ja… ¡Mira que si me tratas de estas maneras irás a hablar con ella tu solita!

- Yul: Jajaja… ¿Me estás amenazando Mik?

- Mik: Noooo por Dios… Eso no era una amenaza… ¿Crees que yo te amenazaría con eso? Ay… Que poco que me conoces… Jejeje…

- Yul: Jajaja… Pues precisamente por eso… Porque te conozco y se que eres capaz de todo y un poco mas… Jejeje…

- Mik: ¡Exagerada!

- Yul: Para nada jajaja…

Y después de un rato de bromas, aquel día tan intenso se terminó. Tanto Lena como Yulia intentaron encontrarse al salir de clase, pero por desgracia ninguna logró ver a la otra. De todos modos ninguna se preocupó; aún tenían todo un curso por delante para conocerse.

Los días fueron pasando, con pequeños encuentros fortuitos por el pasillo entre clase y clase. A cada palabra que se dirigían, la confianza entre ambas iba aumentando. Cada vez los encuentros eran más seguidos; miradas echas de reojo, sonrisas en la distancia, palabras que se perdían en la mente de cada una. Las dos se alegraban mucho de haberse conocido, tanto que llegó un punto en que un nuevo sentimiento empezaba a crecer en sus corazones.

El otoño retiró el manto de hojas secas para dejar paso a la desolación vegetal que el invierno producía. Las calles empezaban a vaciarse en cuanto el sol dejaba de iluminarlas, la temperatura se mantenía insistentemente baja y las capas de ropa cubrían los cuerpos de la gente, ocultando sus figuras. En una tarde de esas, fría, en la que no apetecía nada mas que un buen café en un local climatizado, nos encontramos a dos amigos justamente haciendo lo antes nombrado.

- Mik: Bueno, ¿y que me querías contar con tanta urgencia?

- Yul: Bien, no se por donde empezar la verdad, pero siento que si no se lo cuento a alguien voy a explotar, y ya que tu eres mi mejor amigo, ¿por qué no te lo tendría que contar a ti?

- Mik: Jajaja… muy bien… Pues cuéntame que pasó…

- Yul: Es sobre Lena… verás, en estos días que llevamos hablando de tanto en tanto por los pasillos, me he dado cuenta de que a pesar que no la conozco demasiado, es una chica simpatiquísima y muy agradable… y, no sé, me encanta hablar con ella, siento que le podría contar todo lo que quisiera sin que me juzgara por ello… y esto… que cada vez que la veo, es como que me siento más feliz, que se me olvidan todos los problemas y solo hay espacio para ella… y… y…

- Mik: Yulia tranquila… Dime lo que me quieres decir ya mujer, que me estoy empezando a poner nervioso con tanta y…

- Yul: Jejeje… ya, lo siento… Pero es que es algo un poco fuerte ¿entiendes?, y bueno, no se como te va a sentar…

- Mik: Venga cariño… Si ya sabes que soy tu amigo y que puedes confiar en mí, ¿a que le tienes miedo entonces?

- Yul: Ya… No se, paranoias mías jejeje… Bueno, pues entonces basta de rodeos… Lo que quería contarte es que creo que estoy sintiendo algo más profundo que una amistad por Lena… No me preguntes por que, porque ni yo misma se la razón exacta por la que estoy sintiendo esto… Pero es algo que reside en mi interior, y llegaré al punto de que no podré ocultarlo mas, y antes de nada, yo quería compartir esto contigo…

Yulia miró directamente a los ojos de Mik, esperando una respuesta, una reacción ya fuera buena o mala, un algo que le dijera que estaba ahí y que la escuchaba. Pero no encontró ninguna reacción en el rostro de su amigo. Esto la puso nerviosa, ya que no sabía como reaccionaria Mik, y esa falta de respuesta no le parecía que fuera un signo positivo ante tal revelación.

- Yul: Mik, yo no se que mas decirte… Tal vez no te esperabas esto de mí… No sé, yo… yo…

- Mik: Entonces, ¿te gusta Lena?

- Yul: Pues yo diría que si…

- Mik: ¡¡¡Lo sabía!!!

- Yul: (seriamente impresionada por la tremenda afirmación de su amigo) ¿¿¿Cómo que ya lo sabías???

- Mik: Jajaja… No se si me ha hecho mas gracia tu cara buscando una reacción en mi o tu cara de sorpresa que tienes puesta ahora mismo…

- Yul: ¡¡¡Pero que cabrón que llegas a ser Mik!!! Yo aquí toda preocupada por si no te lo tomabas demasiado bien, y ahora se ve que solo querías reírte de mí… Si es que eres… bufff… no se ni como llamarte…

- Mik: Jajaja… Pues llámame Mik el adivino si quieres… Si es que eres tan transparente Yuli… Desde el día en que me dijiste que querías conocer a Lena, se te veía un brillo diferente en la mirada… Y bueno, el día que te la presenté ya ni te cuento… ¿Por qué te crees que te he andado molestando todo este tiempo con el tema “Lena”? Porque era evidente que te rondaba algo por dentro, y mira tu por donde, es que te has enamorado de ella.

- Yul: ¡¡Ey!! Para el carro tío… Aquí nadie ha utilizado la palabra enamorada… Eso es muy grande para decirlo ahora… Yo solo te he dicho que empiezo a sentir algo más que amistad por ella… Vale, admito que me gusta y que cuando la vi de cerca, pensaba que me iba a caer de lo hermosa que es, pero ya está… Yo no te he dicho que esté perdidamente enamorada de ella… Aun es muy pronto para decir eso…

- Mik: Jajaja… Bueno, pues solo te gusta… Está bien así… Y dime, ¿has pensado que vas a hacer? ¿Se lo dirás o algo?

- Yul: La verdad es que no lo sé… Supongo que si lo hablara con ella me entendería… En estos días me ha demostrado que es una persona sensata y que le puedo contar lo que quiera sin que se escandalice… Pero no sé… Me encantaría decírselo, porque a mi me gusta decir las cosas, ya que creo que si no las dices luego te arrepentirás todo lo que te quede de vida por no haber sido sincero, pero es difícil… No creo que ella sienta algo por mí… Como mucho que me quiera como amiga, pero de ahí no creo que pase…

- Mik: Yuli, yo no se bien, bien que puedo decirte… Solo se que si de verdad la quieres, se lo tendrías que decir… Más que nada es tu amiga, y como tal supongo que lo entenderá y quien sabe… Tal vez te lleves la sorpresa que tú también le puedes llegar a gustar.

- Yul: Si, puede ser… ¿Sabes qué? Se lo voy a decir… Una tarde de estas quedaré con ella… Ya estoy muy cansada de ocultar siempre lo que siento por miedo al rechazo… Esta vez quiero que sea diferente, que no me martirice después el hecho de no habérselo dicho… Esta vez será diferente…

Y después de esta gran confesión para Yulia, ésta le dio las gracias a Mik por escucharla y aconsejarla, y con una fuerza renovada, Yulia se fue a su casa, pensando la manera mas suave y adecuada de contarle a Lena lo que sentía.

Mientras tanto, a una distancia de Yulia, otra persona pensaba también en la persona a la que quería con locura. Damián también estaba cansado de esconder lo que sentía por la pelirroja. Después de un año suspirando por ella en silencio, mirándola desde la lejanía, observando cada uno de sus movimientos, había llegado la hora de pasar a la acción. Este año se había propuesto de no dejar pasar la oportunidad de ser feliz. No quería pasarse los días pensando en Lena. Quería sentirla de verdad, a su lado. Quería tomarla de la mano y que ella sintiera lo que él sentía. Quería abrazarla con suavidad cuando pasearan por las calles de la ciudad. Quería, simplemente, estar con ella, hacer todo lo que había soñado, sentir todo lo que había imaginado. Así que él también estaba decidido a confesar sus sentimientos.

Despidiéndome de ti...

Despidiéndome de ti...

 

4. Olvido

Los días en casa de Nadenka le pasaban volando a nuestra pelirroja protagonista. La verdad es que se habían pasado los días paseando por la ciudad, riendo, contándose cientos de cosas, cotilleando sobre los antiguos amigos de Lena y mil y una cosas mas. Lena se lo pasaba de muerte con la pequeña morena. Había extrañado tanto el pasar los días con ella que ahora estaba aprovechando las horas como si fueran las últimas. Nadenka le había contado que todo seguía más o menos igual por el colegio. Al principio ella también había estado muy triste, sin ganas de salir ni de asistir a clase, pero al final se respaldó en las amigas que le quedaban y día a día se sentía mejor. Sus otros amigos también la habían echado de menos, tanto que algunos días se habían reunido para recordar lo bien que estaban con la pelirroja, pero con el paso del tiempo todo el mundo lo fue superando a su modo. Del tema corazón, Nadenka seguía igual que siempre. Era una muchacha que tonteaba mucho con los chicos, no tenía ningún tipo de problema para conseguir lo que quería en cualquier momento y esa cualidad era envidiada por Lena, ya que la pelirroja era muy extrovertida, pero con los chicos ya no lo era tanto. Por esa razón, a la par que Nadenka había tenido cantidad de relaciones, Lena había tenido bien pocas, pero al contrario que Nadenka, las que tuvo las vivió con gran intensidad.

Todo seguía igual, parecía que en la antigua ciudad de Lena el tiempo se hubiera parado. Después de unas cuantas tardes con sus amigos, lo tenía por seguro: todo seguía igual. Ya habían pasado tres semanas y pronto la pelirroja tendría que regresar a su casa. En una de esas tardes en que se juntaron todos, la pelirroja estuvo pensando seriamente en quedarse de nuevo allí, con todos ellos para seguir su vida, pero ya era tarde, ella tenía que volver al sitio al cual pertenecía y era inevitable.

La última mañana en que Lena estaría allí, montaron la gran despedida. Comida, bebidas, música, risas, lágrimas, abrazos, besos, todo fue poco para despedir a Lena. Y entre cuídates y no te olvidaremos, se les pasó la mañana. Todo estaba listo para que Lena iniciara su viaje de vuelta, solo faltaba que llegaran sus padres para recogerla. Por lo tanto mientras esperaban, Nadenka y Lena se despidieron:

- Nad: Que pena cariño… Se nos han pasado estas tres semanas volando… Parece que fue ayer cuando llegaste…

- Len: La verdad es que si… Me da pena irme, pero es lo que toca… Ya sabes que me quedaría encantada aquí contigo…

- Nad: ¡Hombre pues claro! ¿Cómo te ibas a resistir a un encanto como yo?

- Len: Jajaja… Mírala ella…

- Nad: Bueno ya bromas aparte… Te voy a extrañar mucho pelirroja…

- Len: Yo también pequeña, y lo sabes…

- Nad: Ay, que me voy a emocionar y todo… -una pequeña lágrima asoma por sus ojos, intenta retenerla como puede, pero al final falla y recorre su mejilla-.

- Len: Va tontita, no llores… Que voy a llorar yo también y tenemos que estar contentas por el tiempo que hemos pasado juntas… - la pelirroja tampoco puede contener sus lágrimas y empiezan a brotar de sus ojos-.

- Nad: Si… tienes… razón…- se seca las lágrimas e intenta calmarse para poder hablar con claridad-, pero es difícil… jejeje… parece como si no nos fuéramos a ver mas…

- Len: ¡Venga!... Ya sabes… que no es… verdad – Lena también se seca las lágrimas y respira profundamente-, sabes que siempre vas a ser mi mejor amiga y que por lejos que esté, de una manera u otra estamos juntas…

- Nad: Lena, te quiero tanto, aunque a veces me saques de mis casillas, pero te quiero tanto pelirroja… - y diciendo esto, se lanza a sus brazos-.

- Len: Yo también te quiero pequeña…

Y mientras las dos chicas se abrazaban, un coche paró en la calle de Nadenka: los padres de Lena ya habían llegado.

- Nad: Bueno, parece que ya llegaron tus padres…

- Len: Si, eso parece… Bueno, cuídate mucho Nadenka ¿si?

- Nad: Si, si… Y tu también…

- Len: Pues hasta siempre cariño…

- Nad: Hasta siempre Lenita…

Y dándose un último abrazo, la pelirroja subió al coche donde la esperaban sus padres. Una última mirada dirigida a su gran amiga, y empezó el viaje de vuelta. La pequeña pelirroja estuvo silenciosa durante todo el camino, quería mantener en la mente todos los buenos ratos que había pasado en esas tres semanas. Pero al paso de las horas, ya solo veía su reflejo en la ventana del coche. Su mente había quedado completamente libre, era como si se hubiera despedido de todo lo que llevaba encima. Ahora se había abrazado al olvido.

Lo que quedaba de las vacaciones de verano se esfumó sin apenas percatarlo, y Lena ya se encontraba de nuevo preparando las cosas para empezar un nuevo curso. Pero esta vez era diferente. Ya no se sentía nerviosa –tal vez un poco si, pero no tanto como un año atrás-, y estaba segura de si misma. Así que contenta, se miró por última vez en el espejo de su habitación dispuesta para irse. Esta vez vio a una chica de 16 años, alegre, con los ojos azul-grisáceos resplandecientes, la sonrisa permanente en el rostro, el pelo del color del fuego brillante a la luz del nuevo día; esta vez, todo en ella brillaba.

Una vez arreglada y desayunada, la pelirroja salió de la casa al encuentro de sus amigas, ya que habían decidido ir juntas. Después de caminar un rato, Lena se encontró con Samy y las dos continuaron juntas para ir al encuentro de las dos restantes. Se pararon a una esquina de la escuela, y allí ya se encontraban Gaby y Mabel esperándolas.

- Len y Sam: ¡Buenos días chicas!

- Gab y Mab: ¡Buenos días!

- Mab: ¿Listas para entrar?

- Sam: No hay ganas, pero que se le va a hacer…

En ese momento, justo cuando se disponían a entrar, alguien les llamó la atención.

- Dam: ¡Ey, buenos días chicas!

- Sam, Gab y Mab: ¡Buenos días Dami!

- Dam (en un tono un poco mas bajo y un poco seductor): Buenos días Lena…

- Len: Eh… Buenos días Damián…

La pelirroja se había quedado un poco sorprendida, ya que nunca había visto a Damián de ese modo, seguro de sí mismo, atrevido. Continuaba siendo igual que año atrás, solo que ahora parecía que había dejado atrás esa timidez que le caracterizaba.

Y sin más dilaciones, las cuatro chicas entraron al edificio, dispuestas a pasar otros nueve meses ahí encerradas día tras día.

- Sam: ¿Has visto que lanzadito que ha venido esta mañana?

- Len: ¿Quién?

- Sam: Pues Damián chica, ¿quien va a ser si no?

- Len: La verdad es que si… Me he quedado bastante sorprendida…

- Sam: Ya verás… capaz que venga a pedirte de salir…

- Len: ¡No seas exagerada tía! ¿Acabamos de empezar este curso y ya me vienes con éstas de nuevo?

- Sam: Te apuesto lo que quieras a que llevo razón… Tal vez no lo haga ni mañana ni pasado, pero ya verás como no tardará mucho…

- Len: Di lo que quieras… Pero entre vosotras tres voy a acabar loca perdida también, no tenéis remedio…

- Sam: Jajaja… ya verás…

- Len: Ay… que voy a hacer con vosotras…

- Sam: ¡Aguantarnos! Jajaja

- Len: Supongo que si… Jajaja

A lo largo del día, las chicas continuaron metiéndose con la pelirroja, insinuando las consecuencias de la pérdida de la timidez de Damián, preguntándose que para cuando sería la boda, hasta que Lena se cansó de tonterías y decidió dejarlas un rato para que se acabaran de despejar y la dejaran en paz. Mientras paseaba por un pasillo para quitarse el agobio de encima, vio algo que la dejó helada.

Obsesión teñida de azul

Obsesión teñida de azul

3. Reencuentro

Los pocos días que quedaban de curso pasaron demasiado rápido para Lena, ya que desde que tuvo ese sueño de la chica de ojos azules, había estado inquieta y expectante para ver si encontraba de nuevo aquellos ojos, pero no fue así, por más que vigiló y observó, no se volvió a cruzar con ellos. Tampoco volvió a soñar mas con ellos, y de esta forma llegaron las vacaciones de verano.

- Gab: Lena, ¿dónde pasaras estas vacaciones?

- Len: Supongo que estaré unos días aquí, y después iré a visitar a mis antiguos amigos y a la familia.

- Mab: Así que nos vas a abandonar ¿eh?

- Len: ¡No seas boba! Ya sabes que no es así... Es solo que también echo de menos a mis amigos y hace mucho que no los veo. A parte, ¿vosotras no iréis a ningún lado?

- Sam: ¡Pues claro! ¿Qué te crees, que podré aguantar a estas pesadas todo el verano?

- Gab: Mira que eres... ¿¡Tú te crees que nos puede tratar así Mabel?!

- Mab: No, no lo creo... Ahora verá lo que son dos amigas pesadas.

Y diciendo esto, Mabel, acompañada por Gaby, se lanzó encima de Samy, haciendo que se revolcaran por la hierba del parque. Las tres estaban en plena pelea de cosquillas, riendo, gritando, rodando, y mientras, Lena las observaba sentada a un lado. Hacía un día hermoso, caluroso de verano. El cielo reflejaba un azul puro, sin ninguna nube; el sol brillaba rabioso en lo alto, ofreciendo unos cálidos rayos. Lena se estiró en la verde hierba y contempló el cielo desconectándose por completo del mundo que la rodeaba. Cerró por un momento los ojos. El sol le quemaba los párpados, besaba suavemente su blanca piel, la brisa acariciaba su cuerpo y se perdía entre su cabello. Todo era perfecto, no había nada que le molestara. En ese momento se sentía la chica más feliz de los alrededores. Volvió a abrir los ojos y contempló de nuevo el azul del cielo. Ese azul le recordaba algo. Azul, un azul puro y profundo... El azul de unos ojos... Ese sueño...

- Len: ¡¡Ay!!

- Sam: ¡¡Despierta Lena!!

Mientras Lena estaba pensando de nuevo en aquellos ojos, las chicas se le habían acercado por detrás y como ella no se había dado cuenta, se le habían tirado encima, haciendo que volviera instantáneamente a la realidad que le rodeaba y abandonando de nuevo aquel azul de los ojos que la habían observado el primer día en que empezó a vivir su nueva vida.

- Mab: ¿Te pasa algo pelirroja?

- Len: No tranquilas, solo estaba observando el bonito día que hace...

- Sam: Si, si... seguro... no estarías pensando en algo, como por ejemplo... no se... ¡¿un chico?! Como por ejemplo... ¡¿DAMIÁN?!

- Len: ¡¡Ya empiezas de nuevo Samy!! Que manía tú y tus dichosas imaginaciones... ¡¡Que te digo que con Damián no hay nada!!

- Gab: Venga Lena, no nos tomes mas el pelo... Si vieras como te mira... Solo le falta ponerte una pancarta diciendo que te quiere...

- Mab: Es verdad... Estás un poco ciega si aun no lo has visto... Si se nota a kilómetros que está hasta los huesos por ti...

- Len: Venga, venga, venga... Como os gusta tomarme el pelo... Él no está por mí... Solo somos amigos... Y yo no noté nada raro... Estáis alucinando las tres, ¡¡que sois un atajo de locas!!

- Sam: Como quieres enterarte de algo si tu vives en tu mundo cariño... Y si no, fíjate... Hace tres segundos estabas completamente ida...

- Len: ¡Oh va! No seas así... ¿Que quieres que hiciera mientras vosotras os revolcabais por ahí? ¿Qué me pusiera a vender entradas para el espectáculo?

- Mab, Gab y Sam: Jajaja.

- Len: Ya os lo he dicho, solo estaba contemplando el cielo mientras vosotras hacíais el animal.

- Gab: Bueno pues ahora no te vas a poner a vender entradas... Si no que vas a ver lo animales que son tus amigas... ¡Venga chicas!

Y las tres se tiraron encima de la pelirroja, le empezaron a hacer cosquillas y entre risas y gritos esa fantástica tarde de verano se les terminó.

Pasaron unos pocos días, en que las chicas se veían tanto como podían, hablaban ya fuera por las mañanas, por las tardes o por las noches cuando se quedaban a dormir juntas en casa de alguna.

En una mañana de finales de julio, en casa de Lena sonó el teléfono. La pelirroja se levantó a golpes ya que estaban sus amigas en casa dormidas aun y las apartó como pudo para contestar el teléfono.

- Len: ¿Diga?

- Nad: Hola Lena, ¡¡soy yo, Nadenka!! ¿Qué tal estas pequeña?

- Len: ¡¡Nadenka!! Que alegría escucharte cariño... Pues estoy bien, aquí con unas amigas que se quedaron a dormir y aun están roncando... Y tú que, ¿qué tal estas?

- Nad: Bien, bien. No tan bien acompañada como tú, pero todo marcha bien. Bueno, ¿y que tal las vacaciones?

- Len: Muy bien. Las paso con las que están aquí y créeme, no tengo tiempo ni de respirar... Son de un movido las tías...

- Nad: Jajaja... vaya unas... Esto, te iba a decir algo...

- Len: Dime guapa, ¿qué pasa?

- Nad: Bueno, no se si te apetecerá, pero lo estuve hablando con mis padres y me gustaría que vinieras unos días aquí y los pasáramos juntas como antes... ¿Qué te parece?

- Len: ¿¿De verdad??

- Nad: Claro, que te creías, ¿qué te había olvidado?

- Len: Jajaja... claro que no... Pero me hace tanta ilusión que ni me lo creo jejeje.

- Nad: Pues ya te lo estás creyendo y arreglándote la maleta para venir aquí maja...

- Len: Bueno, bueno... no corra tanto, señorita... que yo le tengo que preguntar a mis padres... Pero bueno, si no me dejan me escapo jajaja... te extraño tanto Nadenka...

- Nad: Yo también te extraño pelirroja... por eso les dije a mis padres que tenían dos opciones: o venías o venías... jejeje

- Len: Jajaja... bueno pues en un rato se lo diré... creo que les voy a dar dos opciones como las tuyas también jejeje... Luego te llamo y te digo algo, y si puedo esta misma noche estoy dándote la brasa ¿vale?

- Nad: Jajaja... vale, vale... esperemos que si... Pues venga guapísima... Luego hablamos.

- Len: Ok, cuídate mucho cariño... ¡Hasta luego!

- Nad: Hasta luego...

- Len: ¡¡Venga chicas!! Todas arriba que os tengo que contar algo...

- Sam, Gab y Mab: ¡¡Noooo!!

- Len: Va arriba dormilonas... que si no me voy y os dejo aquí...

- Mab: ¿Cómo que te vas? ¿A dónde te vas?

- Len: Si os levantáis os lo cuento... no me seáis vagas...

Al oír la repentina declaración de ida de la pelirroja, las chicas se incorporaron como pudieron, se ajuntaron las tres y escucharon a Lena atentamente.

- Len: Bueno la cuestión es que me acaba de llamar Nadenka y me ha invitado a pasar unos días con ella ya que hace una eternidad que no pasamos unas horas juntas… Y bueno, si me dejan mis padres, esta misma tarde me voy y supongo que volveré en unas semanas…

De repente las tres chicas se sintieron tristes, ya que les apenaba la idea de no estar las cuatro juntas por el resto de las vacaciones. Ninguna supo que decir, así que Lena fue la que rompió el hielo.

- Len: Venga chicas… Si tendríais que poneros contentas por perder de vista a la pesada de vuestra amiga por unos días… Jejeje… va animaros un poco, que si no yo también me pondré triste y no tengo ganas de despedirme entre lágrimas… Además, ¡¿Por qué os ponéis tristes?! Si van a ser unos días… ¡¡Cuando os queráis dar cuenta ya estoy aquí otra vez!!

- Gab: Ya lo sabemos Lena, pero quieras o no te vamos a extrañar…

- Mab: Es verdad… Pero bueno, que le vamos a hacer…

- Sam: Gaby, Mabel, vamos a enseñarle a esta abandonadora lo que se va a perder por no quedarse…

Y las cuatro empezaron una guerra de cojines, cosquillas y abrazos. Riendo a más no poder se pasaron una parte de esa mañana, hasta que el hambre no las dejo seguir y decidieron que era hora de llenarse el estómago.

Una vez con los estómagos repletos, Lena fue a hablar con sus padres. Después de un buen rato de por favores y vengas, los padres de Lena accedieron a que pasara unos días en casa de Nadenka, y le propusieron de salir en unas horas para que llegara allí por la noche. Lena se encontraba feliz por poder volver a su ciudad, pasar unos días con Nadenka y seguramente visitarían a todos sus antiguos compañeros.

Así que después de prepararse una pequeña maleta con sus cosas, se despidió de sus amigas, prometiéndoles que las llamaría en cuanto llegara y que estarían en contacto en ese pequeño período.

Todo estaba apunto; las chicas ya se habían ido, la maleta ya estaba en el coche, los padres de Lena ya estaban por subirse y Lena estaba impaciente por iniciar el viaje. La pelirroja se sentó en la parte trasera del coche, con sus padres delante, les entregó un disco para tener algo de entretenimiento durante el viaje que les duraría un rato largo y empezaron a quemar kilómetros.

Al estar ahí detrás, la pequeña pelirroja solo podía entretenerse con el paisaje. Observaba el cielo, las nubes que había en él que lo entristecían un tanto, pero se veía una hermosa tarde por venir. Como no tenía nada mejor que hacer, se puso a escribir lo que sentía en aquel mismo momento. Escribió lo feliz que se encontraba en ese momento por volver al lado de su mejor amiga, por haber encajado definitivamente en el nuevo colegio, daba las gracias por haber conocido a sus nuevas amigas, y por sentirse en paz después del tremendo cambio que dio su vida.

Ya llevaban unas horas de camino; quedaba poco para llegar. Las nubes del cielo ya se habían despejado y el sol brillaba con rabia antes de llegar al ocaso. Lena se encontraba mirando por la ventana de nuevo, dejando que el sol le acariciara el rostro antes de que se escondiera del todo detrás de las lejanas montañas. Se encontraba absorta en el azul del cielo, ese azul tan puro como el del día en el parque con sus amigas, el azul que la atrapaba y no la dejaba ir, ese azul que le hacía recordar, recordar aquellos ojos lejanos que la observaban, esos ojos desconocidos que la traían de cabeza.

De nuevo la pelirroja se encontraba sumida en la oscuridad. Nadie por los alrededores, ella y el silencio de las sombras. De nuevo aquella luz al fondo, esa tenue luz amarillenta y la figura opaca de una persona al lado. Lena empieza a correr hacia ella. Aquella dulce voz llamándola de otra vez; “Lena… Lena… Lena”. La figura, a cada paso, se hacía mas clara. Lena pronto la reconoció como una figura femenina, bajita, delgada, de cabello corto. Y aquellos dos ojos azules profundos resplandeciendo y mirándola tiernamente. “Por fin llegas Lena…” Era una voz suave, que resonaba en los tímpanos de la pelirroja, y en medio de aquel atontamiento momentáneo, notó que dos brazos la agarraban y la sacudían con suavidad.

- Nad: Por fin llegas Lena…

- Len: ¿Eh? ¿Me quedé dormida?

- Nad: Si dormilona, por lo que dicen tus padres cuando casi estabais llegando vas y te quedas dormida… ¡¡Hay que ver!! Jajaja

- Len: ¡Jo! ¿¡Ya empiezas a burlarte de mi gamberra!?

- Nad: ¿Yo? Para nada…

- Len: Jajaja… no tienes remedio cariño…

Después de las risas iniciales del reencuentro, Lena se incorporó del coche y salió para abrazar de nuevo a su mejor amiga. Las maletas ya estaban fuera, dispuestas para ser subidas a casa de Nadenka. Lena se despidió de sus padres prometiéndoles que sería buena y se portaría bien, y así su padre y su madre se marcharon con el coche.

- Nad: Bueno pelirroja, ¿lista para pasar los mejores días de tu vida?

- Len: Eso espero jejeje…

- Nad: ¿Tienes hambre o algo?

- Len: La verdad es que un poco si…

- Nad: Pues vamos a cenar algo y luego me cuentas qué es de tu vida eh!

- Len: Bueno vale… Si insistes tanto… Jajaja

Así que las dos chicas subieron a la casa y se prepararon unos bocadillos con un poco de lo que encontraron en la nevera. Tardaron bien poco en comérselos y entraron a la habitación de Nadenka para preparar la cama, ponerse los pijamas y pasarse la noche en vela para contarse todo lo que había pasado en aquel tiempo en que no se habían visto. Ya vestidas las dos con sus pijamas – el de Lena era de un rosa pálido y el de Nadenka de un verde suave- se colocaron las dos en la cama, una sentada frente a la otra, y en ese momento Lena se fijó en como su amiga había cambiado desde la última vez que la vio. No había crecido demasiado –continuaba siendo un poquito mas baja que ella-, pero su pelo había crecido considerablemente y lo llevaba recogido en una cola. Era de un negro muy lindo, que contrastaba mucho con su piel blanquecina y sus dos grandes y redondos ojos azules… “Ojos azules - pensó Lena-, pero no son iguales… No son tan profundos… No son como los de la chica del sueño…”

- Nad: ¡Che Lena! Despierta… Que aun no es hora de dormir… ¡Pero que dormilona que te volviste maja!

- Len: ¿Eh? No, para nada… Solo estaba pensando…

- Nad: ¿Y en que estaba pensando señorita?

- Len: Jajaja… Nada importante, pero es algo que me tiene un poco inquieta… No se… es un poco raro…

- Nad: Bueno, ¿y para que estoy yo aquí? Pues para que me duerma con tus tonterías hija mía…

- Len: Jajaja, que graciosa que eres… Veras… hace unos días tuve un sueño un poco raro…

- Nad: ¡Oh por Díos! Sueños eróticos no, por favor…

- Len: ¡Que no es erótico boba!

- Nad: Pues que pena… Jajaja

- Len: Bueno, ¿me dejas que te lo cuento o mejor me callo y me pongo a dormir?

- Nad: Vale ya esta… continua venga…

- Len: Bueno, pues fue como recordar el primer día en la escuela nueva… Lo vi todo como sucedió, pero entonces recordé algo a lo que no le había dando importancia… Cuando se acabaron las clases salí del edificio y eso que me giré un momento, y entonces vi unos ojos azules entre la multitud que me miraban, pero no le di importancia y me fui a casa, pero en el sueño no hice lo mismo, intenté ver de quien eran esos ojos, pero no lo pude ver, y entonces todo se volvió negro. Resumiendo, que en el sueño me encontré con esa persona, y cuando estaba apunto de ver quien era entre esa oscuridad, me despertaron. Y hoy, cuando venía hacia aquí y me quedé dormida, volví a soñar de nuevo con esto, pero esta vez llegué a ver que era una chica, pero no la reconocí del todo… Y bueno, esto me tiene un poco inquieta porque no se que quiere decir…

- Nad: A ver, que lo entienda yo… ¿Me estás contando que soñaste con alguien que apenas conoces, por no decir que no la conoces para nada, y que solo la viste tres décimas de segundo entre una multitud?

- Len: Ya sé que suena muy raro, pero es eso… Por esa razón me tiene inquieta, porque si fuera alguien que conozco pues todavía, pero yo para mi que me está entrando la paranoia de mi vida…

- Nad: Si es que tu siempre has sido una paranoica Lenita… - y graciosamente le guiñó el ojo y le dio unas palmaditas-.

- Len: Ja, ja y ja… Que graciosa… Si lo sé hija mía no te cuento nada…

- Nad: Venga, que ya sabes que es broma tonta… Pero no se, es un poco rebuscado esto cariño… ¿Y tú estas segura que el primer día de clase viste a aquella persona mirándote desde la lejanía?

- Len: Bueno, con tanta imaginación ya no lo tengo claro, pero yo diría que si, porque me llamaron la atención, ya que eran dos ojos preciosos…

- Nad: Bien, sabes que te digo, que mejor no te hagas la cabeza con esto… Si es una chica que conoces pues ya la conocerás a su tiempo… Y si solo es una paranoia de las tuyas, pues ya se irá. Total, por mucho que te preocupes ahora, no vas a sacar más que una tremenda migraña… Así que relájate y vamos a dormir un poco ¿quieres?

- Len: Vale… Como se nota que ya estas cansada de mis tonterías… Jejeje

- Nad: Noooo… Para nada, si yo te seguiría escuchando, lo que pasa es que ya es muy tarde… y tú te has echado la siesta y yo no… y…

- Len: Venga que se te ve el plumero Nadenka…

- Nad: Bueno vale, si tanto lo quieres oír si, me cansaste demasiado con la paranoia esta del sueño… ¿Ya estás contenta?

- Len: No, pero bueno, mejor irse a dormir… Y ya verás, ¡mañana la que va a contar sus paranoias vas a ser tú lista!

- Nad: ¡Pues si! Mañana te tocará sufrir a ti… Jajaja

- Len: Bueno, si no hay alternativa… Mañana sufro yo… Jajaja

- Nad: Buenas noches Lena…

- Len: ¡¡Buenas noches chistosa!!

Y después de darse las buenas noches, las dos chicas se estiraron la una al lado de la otra en la cama y se dejaron abrazar por el manto silencioso de la noche.

Encuentro entre sueños

Encuentro entre sueños

Aqui viene el segundo capítulo del viaje literario que empredimos la semana pasada, el preludio de lo que será esta fantasía salpicada de realidades varias.

2. Ese sueño

El tiempo fue pasando para nuestra joven protagonista. Llevaba casi un mes en aquel edificio día tras día, y la verdad es que no había intercambiado demasiadas palabras con sus nuevos compañeros. Intentaba pasar lo más desapercibida que podía, cabizbaja, arrastrándose por los rincones de aquellos pasillos, procurando no causar molestias a nadie en su camino. Pero sin quererlo ya había causado algunos estragos en un corazón de sus alrededores. El propietario de ese corazón la había estado observando día tras día, desde el primer paso que dio entre aquellas dos puertas que daban al interior del colegio, pero discretamente, sin hacerse notar, disimulando cada vez que la tenía cerca, intentando captar en sus retinas cada movimiento de la pelirroja. Aquel pobre individuo se llamaba Damián. Iba a la misma clase que Lena, pero aun así, su timidez no le había dejado pronunciar palabra ante ella. Era un chico bastante alto, de piel clara, sus ojos tenían un color parecido al de la miel al igual que su pelo, poseía una complexión bastante fuerte –seguramente se debía a la practica de algún tipo de deporte- y demostraba ser un chico bastante aplicado e inteligente. Se diría que era un buen partido, pero su extrema timidez le traicionaba.

El tiempo continúa pasando; ya casi van dos meses de convivencia con sus compañeros y la pelirroja ya empieza a recuperar las cualidades que tiempo atrás había tenido y la habían hecho brillar. Después de largas reflexiones, había decidido que era tiempo de volver a vivir la vida, de dejar los recuerdos en un cajón y empezar a conocer la gente con la cual tendría que compartir la mayor parte de sus días durante unos años. La estrategia no le salió nada mal. Descubrió que la gente que le rodeaba era de lo mejor, que tenía cosas en común, que había gente con la que se llevaba a la perfección (como si se conocieran desde siempre) y, por supuesto, gente con la cual no podía coexistir. Su sonrisa había vuelto a su hermoso rostro, sus ojos volvían a mostrar la felicidad que cualquier adolescente puede sentir, su actitud había cambiado considerablemente. Ya no era aquella chica callada, tímida, que pasaba de lo más desapercibida que podía; ahora era una chica extrovertida, feliz, viviendo la vida con un tanto de locura, aprovechando el presente sin preocuparse por el mañana. A cada día que pasaba, la pelirroja mostraba todo lo que sentía al mundo que la rodeaba, sobretodo a sus amigas, con las que ya se habían hecho inseparables. Eso hizo que sus compañeros la apreciaran desde el momento en que empezó a mostrarse tal y como era en realidad y que la consideraran amiga y la quisieran como tal.

Damián, a pesar de su actitud pasiva y tímida, había conseguido acercarse un poco a ella, pero sin confesarle lo que en realidad empezaba a sentir y que con el paso de los días iba creciendo en intensidad. De momento teniéndola como amiga ya le era suficiente para llenar su enamorado corazón. Se pasaba las horas observándola, contemplando como se movía, como hablaba, como se apartaba el pelo en un movimiento coordinado con su cuerpo. Había veces que parecía realmente la mujer más bella del mundo. Suspiraba cada vez que una palabra de la pelirroja se dirigía hacia su persona. Cada vez que se acercaba, su alma se estremecía, sus sentidos le abandonaban y escuchaba completamente absorto en aquellos ojos azules que le tenían completamente loco.

Medio año había pasado ya desde la primera clase que la pelirroja tuvo en aquel colegio. Su vida social había mejorado considerablemente, hasta el punto de poder decir que era como el centro de atención en su clase. Su amabilidad, su sencillez, su buen humor, su bien estar y su belleza llamaban la atención tan solo al verla pasar por los pasillos. Y aunque también tuviera su mal pronto, que pocas veces mostraba, se la quería por sus cualidades como persona.

Todo marchaba estupendamente, Lena era feliz con su nueva vida, de tanto en tanto extrañaba a sus antiguos amigos, pero siempre que podía les llamaba. Los días los pasaba felizmente, las noches las dormía como bebé, pero una noche tuvo un sueño que la dejó con una sensación extraña en el cuerpo.

Esa noche, se fue a dormir después de estar un rato con sus padres viendo el televisor, como acostumbraba a hacer, se metió en su cama y cerró los ojos. El sueño empezó con ella, recordando el primer día de colegio. Se vio a sí misma entrando en aquel edificio que le pareció tan triste al principio, pudo observarse como se pasó toda la mañana mirando por la ventana, pasando de lo mas desapercibida posible, incluso se sorprendió por esa actitud tan opuesta a la que tenía actualmente. Todo seguía como recordaba, y llegó el momento en que las clases terminaron. Se vio saliendo del edificio para irse a su casa, y entonces pasó algo que ya no recordaba; se vio volviendo la vista atrás para encontrarse con dos puntos azules que la miraban desde la lejanía. Ya no recordaba ese pequeño detalle. Esta vez se detuvo y se fijó bien para ver a quien pertenecían esos ojos azules. Pero la multitud no dejaba ver a quién pertenecían, había demasiada gente que le tapaba el campo visual, demasiadas personas entre ella y esos dos ojos. De repente todo se volvió oscuro, la gente desapareció. Lena se encontraba sola, entre las sombras, todo el mundo había sido tragado por aquella oscuridad. La pelirroja se estaba poniendo nerviosa porque no sabía si moverse, no sabía donde mirar, y entre todo aquel silencioso y oscuro lugar vio una pequeña luz, como la que se forma cuando detrás de una puerta entreabierta hay una luz encendida. Decidió que no tenía nada que perder, así que se dirigió hacia ella. A medida que se iba acercando la oscuridad se convertía en una luz tenue, de un tono amarillento, como la de las farolas en una noche de verano. Cada vez se encontraba mas cerca, hasta el punto en que distinguió una figura cerca del foco de luz que la observaba atentamente. Lena se paró por un momento, dudando sobre si sería bueno acercarse a alguien desconocido en aquella oscuridad suavizada por una tenue luz. Pero había algo en su interior, una especie de voz de ultratumba que le decía que no tuviera miedo, que avanzara y reconociera a quien se alojaba enfrente de ella observándola. Así que le hizo caso a esa extraña voz; avanzó unos pasos y entonces una dulce voz, una voz como de chica la empezó a llamar: “Lena, ven Lena, no tengas miedo”. Lena empezó a apresurarse; el miedo se había quedado atrás y ya solo se fijaba en aquella figura que cada vez se hacía más nítida ante tal oscuridad. “Lena, ¿no me reconoces?” La impaciencia se apoderaba de la pequeña pelirroja. Empezaba a distinguir las facciones de la chica que la llamaba. “Lena… Lena… Lena...” Cada vez estaba más cerca, ya casi podía apreciar la figura que tenía enfrente. “Lena… Lena… Lena...” Ya casi había llegado, solo le faltaban pocos pasos. Vio aquellos ojos azules que habían estado observándola en la lejanía el primer día de clase, notó una pequeña sacudida y...

- Lena, venga despierta que vas a llegar tarde...

Era la voz de su madre que la había venido a despertar ya que aun no se había levantado. Le sonaba aun lejana ya que intentaba no despertarse sin ver el rostro de la persona que la observaba en la oscuridad, entre la multitud en aquel primer día. Pero no lo consiguió, su madre ya la estaba sacudiendo para que despertara.

- Vale mamá, ya está, ya estoy despierta (¿¡No me podías haber dejado cinco minutos mas verdad mamá?!).

- Hija, ¿qué te ha pasado? Normalmente no te quedas dormida. Va apresúrate que vas a llegar tarde.

-¿Tan tarde es?

- Si hija si. ¡¡Va corre!!

Lena se apresuró para vestirse, lavarse, desayunar y prepararse para asistir a clase. Salió como el rayo de su casa en dirección a la escuela y por el camino se encontró con Damián, que también iba tarde.

- Len: Buenos días Damián. ¿También te dormiste?

- Dam: Jeje pues si, mal empezamos el día... (Dios mío que bella está por las mañanas)

- Len: ¡Ey! Venga, no te encantes que vamos a llegar tarde- le dijo todo esbozando una hermosa sonrisa.

- Dam: ¿Eh? Si, si, claro.

Lena le agarró de la mano y empezó a correr con él detrás. Mientras iban corriendo, Damián solo podía fijarse en sus manos entrelazadas. Ese simple gesto que para la pelirroja no significaba nada, pero que para él significaba un mundo de sensaciones en su interior: la suavidad de su piel en contacto con la suya, el latido acelerado de su pobre y enamorado corazón, la respiración entrecortada que no sabía si se debía a la carrera o al contacto con la mano de su amada.

- Len: ¿Damián? ¿Damián? ¿¡Damián?!

- Dam: ¿Qué? ¿Qué pasó?

- Len: Que ya hemos llegado, esto... que ya me puedes soltar la mano...

- Dam: ¡Ah! Si, perdona...

Se soltaron las manos. Damián estaba ardiendo, sus mejillas parecían dos faros de lo iluminadas que estaban, pero Lena no se dio cuenta de ese pequeño detalle y se sentó con su amiga y compañera de mesa, una tal Samantha- conocida mejor como Samy -, chica de piel morena, rubia, de ojos verdes y extremadamente delgada para una chica de 15 años.

- Sam: ¿Qué te pasó Lena? Tú que nunca llegas tarde... Ay, ay, ay... A saber lo que andabas haciendo con Damián…- y le guiñó el ojo.

- Len: No seas tan graciosa de buena mañana Samy... no saques cosas de donde no las hay... esta mañana me dormí y me encontré a Damián por el camino...

- Sam: Si, si... seguro... pues por su cara parece que hayas hecho algo más que encontrarte con él por el camino...

- Len: ¡Venga por favor! No seas mala. Yo no le hice nada, además ni siquiera hablamos... Solo vinimos corriendo y ya está. A parte, ¿qué estas diciendo de su cara? ¡Si tiene la cara de siempre!

- Sam: ¡Ay dios mío Lena! Cuando te darás cuenta...- dijo en un tono cansado.

- Len: ¿Darme cuenta de que?

- Sam: De nada, de nada... no me hagas caso... serán imaginaciones mías cariño...

Lena no prestó mas caso a lo que le insinuaba Samy, ya que siempre estaba de broma. Era una chica divertida y Lena la apreciaba muchísimo, junto con Gaby y Mabel. Estas tres chicas eran las mejores amigas de Lena. Eran ya inseparables y siempre estaban de bromas. Gaby también era rubia y de ojos verdes, pero era un poco mas alta que Samy y no estaba tan extremadamente delgada; poseía unos rasgos que la hacían parecer una colegiala inocente y angelical, pero era mas lista que el hambre y de inocente no tenía nada mas que la cara. En cambio Mabel era morena, de ojos oscuros, más o menos de la misma estatura que Lena y un poco rellenita, pero lo tenía bien asumido e incluso a veces hacía bromas sobre su peso. Las cuatro se querían mucho y se pasaban las tardes juntas, hablando de sus cosas, paseando por las calles, riendo, a veces alguna tarde la pasaban entre lágrimas, pero se animaban las unas a las otras. Lena no recordaba bien como habían empezado su amistad, ya que ellas tres eran amigas antes de que ella llegara, pero lo que tenía seguro era que ahora no podía separarse de ellas y que cuando se enfadaban o pasaba algo desagradable, se ponía mal y quería solucionarlo cuanto antes para poder volver a reír mañanas y tardes enteras a su lado.

Por otro lado, mientras Lena, Samy, Gaby y Mabel se encontraban cotilleando y riéndose por debajo de la nariz, Damián no paraba de pensar en todo lo que había sentido cuando Lena le tomó de la mano. Aquel sentimiento agradable que le recorría cada poro de su piel, que se extendía de su corazón hasta cada punto de su cuerpo, le tenía completamente ensimismado. Se pasaba las horas mirándola de reojo, con una sonrisa inocente dibujada en su rostro. Cada vez que la veía sonreír, se le erizaba el pelo; cada vez que la oía reír, sus oídos se llenaban con esa hermosa melodía, los sentidos se desvanecían y solo había lugar para las emociones. Cada vez le era mas difícil controlar todo lo que la pequeña pelirroja provocaba en él. Quería ponerle definitivamente solución al tema, pero no encontraba el valor suficiente como para enfrentarse cara a cara con su timidez, además también se veía cohibido porque lo que menos quería era perderla como amiga, ya que le había costado acercarse hasta ella, y tal vez confesándole lo que sentía solo estropearía las cosas. Por lo tanto continuó así, conformándose con miradas desde la lejanía, pequeños roces insignificantes para cualquiera, pero que para él eran todo un mundo.

Seguimos viajando...

Seguimos viajando...

Despues de un año de inspiraciones varias de mis musas particulares, seguimos viajando a través de relatos y relatos, verdades teñidas de fantasías y fantasías teñidas de verdad, todo para complacer ese ansía que tenemos de satisfacer a la lector y lector apasianad@ que llevamos dentro... Así pues, después de un año, y para celebrarlo, dejaré aparcados los relatos cortos y compartiré con todo aquel que me quiera dedicar una pequeña porción de su valuoso tiempo, una pequeña-larga historia, escrita desde lo más profundo de mí...

Ese Sueño

1. La Despedida

Era una mañana fría de otoño. La casa aun estaba en silencio y la pequeña Lena no paraba de moverse en su cama. Pasó una noche bastante movida ya que no hubo manera de que se durmiera; en unas horas iría a un nuevo colegio y la idea la tenía en un estado nervioso extremo. Todo empezó cuando sus padres decidieron cambiarse de ciudad. Era por cuestiones de trabajo, pero no tuvieron demasiado en cuenta los problemas que le estaban causando a la pequeña. Ella vivía felizmente con sus 15 años de edad, rodeada de amigos, con las personas que quería, pero todo cambió la noche en que sus padres empezaron a preparar el traslado. Todo dio un giro para la pequeña Lena, se volvió tímida, callada, su sonrisa se apago como una llama al viento, sus dientes quedaron escondidos detrás de sus rojizos labios, todo en ella se volvió mas oscuro, pero sus padres no se percataron de lo ocurrido.

Así que allí estaba ella, en su cama, mirando en la infinidad del techo, con un punto imaginario en su vista, en la oscuridad de su pequeño santuario, donde pasaba las horas lamentándose por estar ahí en lugar de estar con sus amigos, disfrutando de las tardes con ellos en el parque de la ciudad, persiguiéndose entre ellos en un frenético intento de pasarse el frío, lastimando su pobre corazón con reproches hacia su persona. Pero ya estaba todo hecho, sus padres ya estaban instalados y se encontraba allí, sola, entre las sombras, con los nervios por empezar una nueva vida lejos de donde verdaderamente estaba la suya. Y ya que no podía dormir decidió leer el pequeño escrito de una de sus mejores amigas que le entregó antes de su partida.

“Querida Lena: ya sabes que eres muy importante para mi, te he querido desde el primer momento en que nos encontramos en aquella clase de parvulario ¿recuerdas?, con todos aquellos niños llorando y las madres intentando consolarles. Y fue verte, me caíste en gracia amiga, fue algo extraño, pero desde entonces no me pude separar de ti, y ahora tu te vas… me entristece tanto esto, no se como lo haré, pero quiero que seas feliz ¿vale pelirroja? Ya se que no he sido de lo mejor que ha pasado por tu vida, que nos hemos peleado cantidad de veces, que no te he dicho demasiado todo lo que te quiero y te necesito, pero mas vale tarde que nunca ¿no? Así que en el día de hoy, Elena, quiero decirte que te voy a extrañar mucho, que te escribiré siempre que pueda, y tal vez, vaya a visitarte. Cuídate mucho, mucho y no te olvides de mí por favor. Te quiere: tu amiga Nadenka”

Lena no pudo ocultar la tristeza que sentía por dentro. Sus ojos se nublaron al sostener ese pedazo de papel, tan insignificante para cualquiera, pero que para ella era el mayor de los tesoros. Nadenka lo había sido todo para ella; la primera niña con la que se ajuntó en el colegio, con la que compartió sus secretos, la que la consolaba cuando se sentía mal, con la que pasaba la gran parte de sus días, pero ahora la había dejado, había abandonado esa vida de cuento de hadas para vivir una alejada de ella, con la incertidumbre de no saber si algún día volvería a verla. Entonces fue cuando todo le estalló, ya no aguantaba más y se echó a llorar. Lloró y lloró hasta que le dolían demasiado los ojos como para seguir.

Así le pasaron las pocas horas que le quedaban para ir al nuevo colegio. Se despejó lo mejor que pudo cuando el despertador empezó a sonar, se lavó la cara procurando que se le bajara la hinchazón de los ojos, que estaban de lo mas rojizo, y se dispuso a desayunar con sus padres.

-Buenos días Elena. Que, ¿preparada para ir al colegio?- le saludó su padre cuando se sentaba en la mesa.

Pero ella no contestó, estaba con la cabeza gacha y comiendo a bocaditos la tostada que su madre le había preparado.

-Venga Elena, ¡anímate mujer! Ya verás como el colegio te va a gustar y pronto harás un montón de amigos nuevos. Y apresúrate que no llegues tarde, ¿vale cariño?- añadió su madre.

Lena solo pudo asentir con la cabeza. Estaba muy triste, desanimada, y lo que menos quería era ir a un colegio donde no conocía a nadie, solo quería quedarse en su habitación, viviendo de sus recuerdos para siempre e intentar deslibrarse de ese mundo en el que vivía. Acabó el desayuno tan desanimada como lo había comenzado, se dirigió hacia su habitación, se miró al espejo y ahí vio a una pequeña pelirroja, los ojos de la cual eran de un azul grisáceo, pero que estaban medio enrojecidos aun, su sonrisa apenas se distinguía, sus pecas ya no resaltaban como años atrás, todo en su rostro había oscurecido, una sombra le tapaba las facciones. Quería quedarse ahí, contemplando ese reflejo difuso de lo que un día fue, pero no pudo ser, cuando quiso darse cuenta estaba sentada en el coche camino del colegio.

-Venga Lena, alegra esa carita tan bonita que tienes ¿si?- le dijo su padre cuando ya estaban parando delante del nuevo colegio- y no te preocupes, que todo saldrá bien. Va, una sonrisita para tu papá…

Lena consiguió esbozar una leve sonrisa, la suficiente como para que su padre quedara medianamente satisfecho. Pero por dentro solo tenía ganas de huir, de desaparecer, de volver con Nadenka y el resto de sus amigos.

Y así, como un espíritu errante, la pequeña pelirroja entró al edificio, se dirigió hacia su clase y se sentó en un rincón cercano a la ventana, y se pasó toda la mañana contemplando el volar de los pájaros, soñando que era uno de ellos, imaginando que era libre para irse donde quisiera, sin que nada ni nadie la retuviera y con esas imaginaciones, sin prestar atención a nada, el dulce sonido del timbre de salida la traía de nuevo a la tierra para hacerle ver que la mañana se había terminado.

La pequeña salió de la clase lo mas sigilosamente que pudo y se dirigió con paso indeciso hasta la salida, sin darse cuenta que alguien había estado observándola desde que entró en el edificio de buena mañana.

Una vez en el exterior, Lena se dispuso a volver a casa, dio un último vistazo a ese edificio que sería como una cárcel durante algún tiempo y entre la multitud que salía pudo distinguir, por una décima de segundo, dos pequeños puntos azules que la miraban. Sin prestar más atención, siguió con su solitario camino hacia sus recuerdos.

Mi primer recuerdo

Mi primer recuerdo

Navengando por la red, me encontré con el relato de una compañera de viaje literario, el qual me inspiró y me recordó una vieja historia que tenía guardada en la mente... Un millón de gracias musa desconocida, por dar a luz a este relato...

Si fueras un chico...

Sinceramente, y bastante a mi pesar, no conservo demasiados recuerdos de mi infancia. Mi memoria siempre se ha caracterizado por ser un elemento que forma parte de mi yo más difuso, es selectiva, incontrolable y limitada. Por lo tanto, cuando alguien me pregunta que cuál es mi primer recuerdo jamás he sido capaz de responder con total sinceridad a esa cuestión (aunque la respuesta más sincera seria que no lo recuerdo, pero también es la menos creíble). Pero a pesar de esta falta de cronología memorística, conservo ciertos recuerdos, fugaces y difusos, retocados seguramente por el capricho de mi mente, que no soy capaz de colocar en un lugar concreto en el tiempo pero si en el espacio, y por lo tanto ya no sabría decir si son recuerdos o simples interpretaciones de realidades que ya han pasado.

Así pues, de entre esa masa incierta de recuerdos entremezclados, si uno tuviera que quedarse como primer recuerdo oficial, éste se situaría en un verano demasiado lejano como para situarlo en una fecha concreta, donde las nieblas de la memoria hacen difícil definir mi edad, y lo único que llega a dibujar mi mente es el antiguo pueblo que me abrazó con caluroso afecto durante los innumerables veranos de mi infancia. No había personitas de misma edad, por lo que mi consuelo llegaba en forma de niña, más o menos de mi edad, llegada de las tierras del norte, a pasar unos días acompañándonos en nuestra soledad. Todo eran risas y juegos con ella, inocentes tardes de verano refugiadas en la oscuridad del sótano de su casa para evitar morir por insolación en las horas de la tradicional siesta, la que obviamente ninguna de las dos echábamos (y que yo personalmente seguí y sigo sin echar), llenas de música que mis sentidos ya olvidaron y de coreografías inventadas por mi pequeña amiga, pues el baile no estaba entre mis pasiones (y de hecho tampoco lo está ahora). Y en una de esas tardes de insoportable calor, salido directamente des del mismísimo infierno, una pregunta salió de los labios de mi amiga, una pregunta que sin darme cuenta quizá marcaría mi futuro, pues jamás nadie me había planteado cosa similar, pero sin embargo, esa pregunta me persiguió a lo largo de los años. Pues en esa tarde, mi amiga dejó por un momento su baile improvisado, me miró con la cara más seria que una niña puede poner y entre sus labios se escapó lo siguiente: “Si fueras un chico, ¿yo te gustaría?”. Silencio sepulcral. Mis ojos como dos platos. Gran interrogante, puesto que jamás me había planteado cosa similar, pero que prevalecía en esa situación ¿la verdad o no herir a una amiga? Pero sin apenas pensarlo, con un solo parpadeo para recuperar la normalidad de la situación, la respuesta fue “Pues claro que si Tamara”, porque la verdad y la lealtad hacia esa niña tenían la misma respuesta hacia esa pregunta. Fueron más las chicas que me formularon esa pregunta, y la respuesta siempre fue la misma, con sus variantes de fisonomía, espacio y tiempo, pero poco a poco fui descubriendo que la respuesta tenía su sentido, pues yo no necesitaba ser un chico para que me gustasen, sino que siendo quién era ya bastaba, pues mis sentidos siempre me han indicado mi verdadero camino.

Luna de Miel

Luna de Miel

Des del Reino de Morfeo

Imagina el lugar más silencioso del mundo, aquel completamente aislado de todas las distorsiones que inquietan el espíritu humano, un rincón de seguridad y calma absoluta. No sé como lo imaginarás tú, pero Mónica dibuja en su mente un espacio blanco, absolutamente vacío, lleno de luz que entra por una disimulada ventana, una estancia habitada por el silencio y por su cuerpo reposando tranquilamente en el suelo. Mónica se encuentra tranquila, en paz con el universo que la creó, envuelta por ese manto de armonía cósmica, y su mente empieza a vaciarse de todo aquello que la perturba. No obstante el silencio se empieza a romper de forma gradual, apenas en un susurro, por el rumor de las olas, distantes pero presentes tras los párpados de Mónica. Extrañada por el repentino aparecer de ese sonido que no tenía cabida en la estancia donde se encontraba, abrió los ojos, encontrándose tumbada no en una blanca habitación si no en la arena de una playa que jamás había visto, desierta a primera vista, iluminada por un espléndido sol de verano, con el oleaje meciendo plácidamente la costa. Al intentar incorporarse en aquella nueva ubicación, Mónica notó que su cuerpo no respondía, pues una suave pero constante fuerza la sujetaba contra la arena, impidiendo que se pudiera poner en pie para explorar el lugar. Mayor fue su sorpresa aun cuando aquella misteriosa fuerza se transformó en caricia, caricias que se iban materializando a través de otro cuerpo de mujer. Esa mujer parecía traída des del Reino de Morfeo, con su cuerpo celestial, iluminado por el sol de verano, serpenteando entre las curvas del cuerpo de Mónica, llenándolo de besos y caricias encendidas de una pasión abrasadora. Como si de un baile ensayado antes se tratase, los cuerpos de ambas mujeres se acompasaron al suave vaivén de las olas, haciendo el amor con ellas, confundiéndose el rumor del oleaje con la melodía de las respiraciones agitadas. La temperatura de la playa empezó a aumentar, pues la ardiente pasión que se encendió entre Mónica y la hermosa desconocida electrizaba el aire que compartían, la humedad comenzaba a empapar sus cuerpos sincronizados al unísono de la voz del deseo, y ya las olas no podían seguir el ritmo de aquellos dos cuerpos bañados por la luz provinente del Astro Rey. Para Mónica todo empezaba a confundirse en un remolino de sensaciones, de besos, caricias, piel, humedad, lenguas danzando, ya no era dueña de su cuerpo y el éxtasi empezaba a recorrerle cada rincón de su cuerpo para concentrase en el centro de su cuerpo, a punto de estallar, en el momento en que Mónica se sintió bañada de nuevo por una luz blanca, exhausta, agitada pero satisfecha, encontrándose de nuevo en la estancia donde todo empezó, sola, para volver a abrir los ojos y despertar en la realidad, segura y con fuerzas renovadas después de una luna de miel en el Reino de Morfeo.

Buscando aquellos ojos...

Buscando aquellos ojos...

Aquellos ojos

Cansada de dar tumbos por la vida, Elena decide que ya tiene suficiente, que está agotada de vivir en la línea que entremezcla el pasado con el presente, la fantasía con la realidad, de seguir anclada a los cientos de canciones que reviven días mejores, en que la soledad no asfixiaba, de leer y releer frases que otras personas escribieron y encontrarse en cada una de ellas, como si la singularidad no fuera capaz de existir. Elena está harta de deambular por el planeta, por una ciudad apagada, triste y llena de pasado, pero no de futuro. Porque Elena ve, mira y observa, pero no percibe, no llega a vislumbrar aquello que busca más allá de lo que el resto aprecia; encuentra rincones, ideas, personas que la completan, que la llenan y la placen, pero tan solo por un instante, una sensación transitoria de felicidad inestable. Pues van pasando ojos, miradas, que le avisan de que aunque intente convencerse de que cada una es diferente, el olvido vendrá con el primer adiós, dejando tras esto heridas que con el tiempo se convierten en cicatrices que ya jamás podrán ser borradas. Por eso Elena espera, desea y anhela encontrar aquellos ojos, transparentes y sinceros que le muestren su reflejo, no una alerta de adiós, sino una promesa de hasta siempre.