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Phrases for Embraces

No sleep tonight...

No sleep tonight...

Entre las estrellas

Me quedo mirando al triste cielo de verano pensando que una noche más te has marchado de mi lado… Las estrellas hoy brillan con una luz especial y un sentimiento de vacío invade esa inmensa oscuridad… Pues deseo que vuelvas una vez más, para sonreírme mientras me haces sonreír, y abrazarme entre tus cálidas palabras.

Busco tu mirada entre las estrellas, más no la encuentro porque ya cerraste los ojos ante tu inminente partida… Es extraño sentirse así de nuevo, con la melancolía de la mano y un cielo estrellado en las pupilas, pues los ángeles perversos son difíciles de encontrar en este universo y más cuando los buscas entre las estrellas. No obstante, se que volverás una vez más, con el fuego del infierno ardiendo en tus plateadas alas, para besarme con el pecado que escondes en tu boca…

Escribamos a medias!

Escribamos a medias!

Sorprendentemente y extraordinariament hoy va ha haver dos novedades en el articulo de hoy. La primera es que el relato que seguirá a continuación estará escrito en mi lengua madre, en catalán, la cual no uso apenas para mis trabajos literarios, supongo que porque mi musa tan solo sabe hablarme en castellano. Y la segunda es que este relato no es totalmente mío, si no que lo escribí a medias con Irene, una nueva coleguilla por no decir que ya es casi como una amiga, y este es el resulto... ha disfrutarlo ;P

Sola i en silenci

Mirava la fosca nit rere la finestra, mentre la tènue llum d’una espelma m’il·luminava per l’esquena i gairebé la podia sentir acariciar-me com un fantasma càlid i absent. Sense poder-ho evitar un somriure es dibuixa en el meu rostre i a la vegada un esglai recorre per tot el meu cos, doncs aquesta sensació es converteix en pressentiment, i el pressentiment gairebé en presència, i per pur instint deixo caure’m lentament al llit amb la presencia seguint-me els passos com el silenci que segueix la tempesta amb la tènue llum de l’espelma ofegant-se i acabant envoltada per la total i profunda foscor de la nit, sola i en silenci...

Recuerdos

Recuerdos

Recuerdos de un futuro

A veces me paro a pensar, a recordar todo aquello que mi mente es capaz de conservar, y me doy cuenta que son muy pocos los recuerdos que ésta conserva, tan efímeros y tan fugaces que es inevitable entristecer por un instante… No obstante, en ese mismo momento aparecen las canciones, las grabaciones, los relatos y historias que por suerte van ha perdurar para siempre, que me traen recuerdos de sensaciones, de vivencias, de experiencias, de noches locas, de personas que han pasado y están pasando por delante de mis ojos, por delante de mi vida, y que constituyen ese pasado que a veces me es tan difícil recordar y ese presente del cual reniego a veces pero del que inevitablemente estoy enamorada…

¿Qué pasa con el futuro? La verdad es que ni idea… se de donde vengo, quien soy, pero no hacia donde voy, ni qué va a ser de mi, ni lo que me espera a la vuelta de la esquina… he llegado hasta aquí, y hace unos años pensaba que sería otra totalmente distinta, tengo unos recuerdo de un futuro totalmente distinto a este presente que me he construido… será cuestión de sacar la bola de cristal, una cuantas velas y leerse las palmas de las manos…

Algo de paz

Algo de paz

 

Cuerpo

Es tarde ya, el día llega de nuevo a su final, y tan solo existe mi cuerpo… El atardecer en los ojos, una vieja canción de Estopa resonando en los oídos, una extraña aroma bailando en la nariz, la sombra de un beso en los labios, una palabra muerta en la boca, una historia en la mente, el tacto de la piel en las manos, un reloj desacompasado en el pecho, un diablo desgarrándome las entrañas, un vacío en el corazón y una mentira bajos los pies. Cuerpo… máquina imperfectamente perfecta que vive, aparentemente, alimentada no sé exactamente por qué… lo único que sé es que la mía subsiste a base de inercia mezclada con pequeños recodos de paz simple y perfectamente imperfecta… paz…

Clavaré les meves arrels creixent de cara al cel

Clavaré les meves arrels creixent de cara al cel

Hoy volví a pensar en ti...

Hoy volví a pensar en ti, después de una infinidad de días des de la última vez que contemplé tu figura distante y ausente. Años interminables de ausencia, en los que tu rostro y tu voz se han borrado de mi memoria, pero no tu recuerdo que perdura imborrable a pesar de todo este silencio. Es curioso como tu recuerdo aparece siempre cuando más necesito de la paz de tus verdes ojos, la calma de tus palabras, cuando busco aquella luna que nos vio una sola vez en silencio y completa complicidad…

A pesar del paso inexorable del tiempo, imperdurables son aquellas memorias que te mantienen viva en mi mente, aquellas confesiones, aquellos abrazos, aquellas canciones, aquellas imágenes varias que me recorren la memoria como un cálido escalofrío. Se que sabías lo que sentía incluso antes de que yo lo supiera, que aquel amor puro y casto que te profesaba sin saberlo no paso desapercibido para tus adultos ojos, y que te alejaste al final del verano, pues yo tan solo era una niña. Nunca mostraste una tendencia clara, ni antes ni ahora sabré si sentiste algo similar o si el olvido abrazó mi recuerdo en tu mente, pues yo no fui más que otra niña dentro del grupo, pero supiste medir tus palabras, tus gestos en la ambigüedad, en la cordialidad para no herirme, pues hoy des de la distancia y con tu misma edad hubiera actuado de la misma manera que tú. Por eso tu recuerdo asalta mi mente cuando el mundo me hunde, porque tu sabías cómo manejarme, sabías qué decirme, me conociste tal y como soy por dentro. Pero ya solo me queda la sombra de una caricia en mis dedos al despedirnos, pues el adiós fue un hasta siempre…

Hoy volví a pensar en ti Sara…

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¿Para qué?

Es increíble ver como a pesar de hacer el intento de estar en paz con el universo, de sobrellevarlo todo con una sonrisa en los labios y apreciarlo todo de manera positiva y abrazarlo como tan solo se abraza a un niño desconsolado, la vida es putada tras putada… Es inverosímil la manera en que cambia todo de la noche a la mañana, una llamada, una mirada, una palabra, una frase lo puede cambiar todo de una forma tan drástica… Porque no sabes lo que va a seguir a continuación, te sientes en el suelo, pequeña, perdida, porque no sabes si volverás a ver a aquella persona que quiso hacerse cargo de ti si por desgracia te quedabas sola en este mundo, ni siquiera sabes si podrás levantarte al día siguiente y ver algo, ver la cara de tu madre al despertarte, ver el amanecer que tanto te disgusta ver por tener que madrugar pero que secretamente te encanta contemplar, ver todo aquello que le da sentido a esta miserable existencia… No sabes nada…

Entonces es inevitable sentirse estúpida, por regalarle al mundo tu todo, por volver a ser aquella persona que decidiste esconder por esa misma razón, porque no vale la pena, ¿para qué ser la de antes? Se vive mejor desde la frialdad, desde el cinismo, desde la distancia, desde la coraza, porque es insoportable vivir en este estado constante de alerta, sin apenas dormir, sin apenas comer, sin apenas reír, sin apenas llorar, porque la siguiente putada esta al caer, nunca vienen solas, todas juntas te aplastaran contra el suelo, en el momento en que toda esa fortaleza de la que hacías gala se ha ido misteriosamente, ya que resulta que tan solo era fachada… pena la mía darme cuenta de estas cosas en estos momentos, pero parece ser que desde el suelo se ven las verdades del mundo… Se que esto es fruto de mi estado de desengaño con la vida, que son palabras crueles y que quizá mañana sea distinto, pero desde la serenidad del desengaño se ve todo mucho más claro.

Así pues, busco un rincón de este planeta libre de todo lo que me hace renegar de él, para irme y no volver jamás… jamás…

¿A qué saben las conjunciones planetarias?

¿A qué saben las conjunciones planetarias?

Esta es la historia de cómo una conjunción planetaria, el destino o la simple y pura casualidad entrecruza el camino de dos mujeres errantes...

Una historia sin principio ni final, ni eterna ni fugaz, que no ha sido, ni es, ni será; porqué las mejores historias son aquellas que jamás fueron narradas…

Donde la libre interpretación es la dueña de la trama del presente, en el lugar en que no existe ni pasado ni futuro, porqué lo que se es, lo que se vive ahora, es lo que define nuestra historia, aquella que jamás seremos capaces de narrar, ya que si la narráramos no dejaría de ser una aproximación y simple interpretación de lo que en realidad es, un suspiro de una realidad difusa…

Noches

Noches

A veces el pensamiento se dispara, la imaginación sale volando y ocurre que surgen ideas varias que se quedan guardadas en un cajón, esperando a ser usadas en un futuro no demasido lejano... Esperemos por el bien de la humanidad en general que el mundo se pare por unos momentos, me permita tener un rinconcito invisible para compartir y que las ideas las podamos sacar del cajón antes de que la memoria se las lleve al recondito lugar donde tiene la mala costumbre de llevarse ciertos pensamientos... :P

Palabras para susurrarte al oído

Siempre nos han dicho que las palabras se las lleva el viento, que ningún recuerdo es imborrable y que inevitablemente la memoria acabará por jugárnosla. Es cierto, las palabras son fugaces, pinceladas de ideas, pequeñas muestras de lo que ciertas situaciones provocan en la humanidad de las personas. Llega el punto, pues, en que para que las palabras lleguen a lo más profundo de aquel que escucha hay que utilizar el camino más corto, pues existe cierto recelo a que ciertas palabras sean escuchadas por el mismísimo aire. La magia de mi boca aún no controla la facultad de hablarle directamente a tu alma, entonces no me queda otra que susurrarte al oído, susurrarte todo aquello que no quiero que nadie ni nada más escuche, todos aquellos secretos que tan solo se pueden compartir a pocos milímetros de distancia, cuando lo único que se puede escuchar es el latir acompasado de dos corazones. Y susurrarte que te extraño, que echo de menos tus pupilas en las mías, nuestras lenguas bailando al compás de una melodía que jamás fue compuesta, tus brazos sujetándome al borde del abismo, tu media sonrisa, tu piel en mi piel, sentirme sintiéndote, sentirte sintiéndome, la humedad… Susurrarte lenta y pausadamente aquellas palabras que tan solo me salen en la soledad de mis pensamientos, donde no solo hablo yo, sino mi cuerpo, mis ojos, mi lengua, mi piel… Donde hablan los sentidos, el más simple y puro sentir de mi yo más oculto y sincero…

Capaz de todo

Capaz de todo

Día Soleado

Magnífico despertar en el día de hoy, en el que el sol irradia una luz especial, con un cielo azul casi puro adornado con alguna nube blanca de algodón. La brisa de primavera le da al conjunto un toque de imagen entre romanticista y realista, difícil de colocar en una época concreta dentro de un tiempo determinado. No es ya tanto la imagen, puesto que todos los días, dentro de su variabilidad climatológica, terminan siendo iguales en esta ciudad, sino la sensación de pasear dentro de la imagen. Recorrer las calles en este día soleado, apenas sin gente, con demasiado ruido no obstante, con el ajetreo perceptible a falta de la fuente que lo causa. Pero dentro de ese mundanal ruido, quedan recovecos de paz, lugares donde aun se puede apreciar el silencio, tan solo roto por el cantar de los pájaros y el sonido del agua recorriendo los surcos formados artificialmente. Y es en ese momento, en ese lugar donde el silencio penetra por cada poro de tu piel, donde te invade esa sensación de paz, cuando te sientes capaz de todo, capaz de volar si no fuera por la ley de la gravedad, capaz de olvidarte de todo y empezar de nuevo, de seguir adelante, con el atardecer a tus espaldas como señal de un nuevo comienzo.

Miedos...

Miedos...

A veces las experiencias pasadas nos aportan visiones de la vida muy distintas, que varían de una persona a otra, de una situación a otra, de un día a otro, pero en esencia todo lo que nos aportan sirve para que crezcamos, para que aprendamos a saber lo que es vivir en este mundo... a veces nos ayudan, a veces no... pero en el fondo de nuestros seres sabemos cual es la verdad absoluta y universal de la vida, aunque a veces duela reconocerla, y esta es que tenemos miedo a todo aquello a lo que nos desestabiliza, a todo aquello que no es facil, a todo aquello que nos puede hacer daño... una vez que asumimos que ese miedo existe, todo puede canviar...

Por un instante

Por un instante de enervación ante un cúmulo de sensaciones indescriptibles, llega un punto que el miedo se hace presente, se apodera de cada rincón de tu cuerpo, de cada poro de tu piel, de cada espacio de tu alma y tu corazón. Miedo a querer, miedo a fallar, miedo a sentir, miedo a sufrir… Miedo, esa sensación que forma parte de la vida, que nos recorre el alma día a día. Pero que es el miedo sino una sensación vacía, sin sentido sin otras tantas que configuran la cotidianidad de nuestras existencias, como el dolor, la felicidad, el amor, la tristeza… ¿que es el dolor sin amor? ¿La felicidad sin tristeza? Es entonces, en ese instante, en el que el miedo, el miedo a ese todo universal e infinito, termina en el mismo momento en el que empieza, porque sin riesgo, sin exposición, sin descubrirse al mundo, no hay vida… no existo yo… no existes…tú…

 

Realidad y sueño...

Realidad y sueño...

"Viniste a mí en mis sueños y pensé que era realidad. Ahora vienes a mí en realidad, y siento como si fuera un sueño."

A la luz de las velas

La noche estaba ya en su mayor esplendor, las estrellas brillaban en la oscuridad, acompañadas por la luna casi llena. El mundo dormía, o eso parecía al menos, pues en una casa aun quedaba algo de luz. Unas pocas velas servían para iluminar una instancia ocupada por dos chicas, rompiendo el silencio con una suave melodía de guitarra acompañada por la dulce voz de una de ellas. La magia, pues, no tardó en apoderarse de sus cuerpos; las velas, la música, el misterio de la noche, la voz del deseo, una mezcla incontrolable de factores interminables confluyeron en el aire cargado de electricidad de esa habitación. La cama no tardó en cobijar los dos cuerpos de aquellas dos chicas extasiadas por semejante cóctel de sensaciones, dejando paso libre entre las sábanas i apartando toda aquella ropa que por el momento molestaba. La música se silenció, pues ya los oídos no podían percibir nada que no fueran las respiraciones entre cortadas, el latir de los corazones, las palabras entre suspiros, la melodía del amor. Las velas se iban consumiendo, las energías también, pero restaba la sensación de plenitud, y la permanente e imborrable sonrisa en el rostro. Ya todo era silencio, nada se movía, tan solo quedaban dos chicas entre las sábanas, abrazadas, dormidas, hasta que la luz de la mañana entrara por la ventana y las bañara con su cálido resplandor. Que sorpresa la mía cuando al despertar descubrí que la realidad no fue un sueño y que el sueño se había hecho realidad.

 

Volvió la musa

Volvió la musa

Conjunción planetaria

Resulta ser que cada cierto e innumerable tiempo acontece un hecho cósmico que trae de cabeza tanto a científicos como a la gente de a pie. Ha sido llamado de tantas formas como la Historia misma ha podido concebir: alineación planetaria, fenómeno astronómico, transición planetaria… pero sin duda alguna, la manera que mejor describe este fenómeno a mi parecer es la terminología “conjunción planetaria”. No es casualidad, pues, esta unión de términos, puesto que la conjunción planetaria causa la sensación de enlace planetario, una ilusión óptica que des de la Tierra se puede percibir en ocasiones muy específicas. Lo mismo ocurre con los encuentros interpersonales… pasa que a veces, muy pocas, ocurre que encuentras un cuerpo celeste, que te eclipsa de tal manera que no ves mas allá y empieza a llenar tu cielo de tal manera que todo lo que ves es un reflejo de su imagen, todo lo que piensas es una prolongación de su forma y termina por ocupar todo aquello que pensabas que tenias libre en tu ser, pasando a enlazarse con lo más profundo de tu ser. A eso precisamente, también se le conoce como conjunción planetaria.

Gracias por devolverme la inspiración trastu! ;P

Sueños

Sueños

Porque a veces los sueños se convierten en la puerta hacia la realidad deseada...

Sueño de una noche de primavera

Ese día en que apareces a mi lado por fin toma forma en mi monótono mundo de estudiante socialmente anulada. El anhelo de verme en tus ojos por fin termina hoy. Enfrente tengo el deseo de mis noches y mis días, tan brillante como siempre, a escasos centímetros de mí. La duda se apodera de mi por un momento, no se que hacer, no se como reaccionar, pero tu tomaste la decisión por mi, acercándote lentamente a mi tembloroso cuerpo. Esto debe ser aquello que llaman felicidad. Pensando en que mi búsqueda terminó al tenerte en mis brazos dejo de temblar y tan solo te siento, te siento como esa parte de mí que me faltaba. Me siento a salvo teniéndote aquí. Sin saber exactamente como, sabiendo no obstante el porque, terminamos en un oscuro garaje, ocultándonos del mundo por fin, observándonos tan solo la tenue vela que mágicamente apareció para alumbrar la velada y el auto que me sirve para arrinconarte ante mi deseo.

En la oscuridad, una vez más, la voz del deseo se adueño de mi cuerpo, besándote frenéticamente, acariciándote cada centímetro de piel, despojándote salvajemente de la ropa que te cubre el cuerpo. Te introduces en la calidez de mi cuerpo que ardía en deseos de poseerte, haciéndome gemir por vez primera, extasiándome como nadie nunca logrará hacerlo. Nuestras caderas se acompasan en un rítmico vaivén, armonizadas con una melodía de gemidos e incomprensibles monosílabos, con tu mano separándonos de la totalidad de nuestra unión. Aunque no te vea nítidamente, no se si por mis ojos oscurecidos de deseo o la falta de una luz más fuerte, noto tus pupilas clavadas en las mías, contestando todas aquellas preguntas que necesitaba contestar.

“Te amo Sil”. La última frase que alcanzo a oír. La última confesión mientras te desvaneces ante la luz que entra por mi ventana. El último pedacito de pasión antes de despertar en la soledad de mi cama. Un sueño de nuevo: el reflejo de mi refugio en la fantasía, el mundo que quisiera vivir, un mundo a tu lado.

The music in me...

The music in me...

La chica de la guitarra

“In the space between what’s wrong and right…” Entre una inmensidad de cuerpos moviéndose al compás del sonido apaciguado de una guitarra, diviso casi por vez primera a esa chica, bautizada como la chica de la guitarra por no saber su verdadero nombre “…you will find me waiting for you…”. Envuelta por una extraña aura, por sorpresa clava sus ojos en mis ojos “…all your fortresses go down in the night…”, mientras su deliciosa voz me va calando el alma “…to the dawn I’ll see you through…”. Me había fijado en más de una ocasión en ella, puesto que era imposible no apreciar su belleza “…Cause I know, that you know…” y tan solo había obtenido miradas de reojo por su parte a mi constante y seudo simulada observación “... you are all over me know…”, de las cuales no presté quizá la atención que debieran. “…And it’s clear, you will show…” De esta manera, entre la multitud, su canción me va envolviendo en una indescriptible sensación de confusión y deseo “…and your curtains will go…”, cubriéndome de palabras a las que no le encontraba sentido, ya que su mirada no se apartaba de la mía “…But if your heart is cold…”, y parece que claramente está cantándome “…my sheets are warm…”. Es imposible, totalmente irreal, pienso, pues me estoy dejando llevar por esa letra que me penetra hasta el centro de mi corazón “…I will shelter you…” y que me desposee de mi racionalidad “…all through the storm…”, llevándome a un lugar en que solo existe ella “…I will shelter you…”, ella, su guitarra y su voz acariciándome los sentidos “…all though the storm...”.

El solo de guitarra me invita a abandonar la sala, confusa y con la respiración acelerada, debido a lo extraño de la situación. Pero la confusión aún se acentúa más cuando la guitarra de mi misteriosa chica deja de sonar y ella, en todo su esplendor, aparece para acompañarme fuera del edificio, bajo la incesante lluvia. No caben más palabras ya en la escena, pues se acerca sigilosamente y mis labios la reciben con toda la emoción con la que su canción me ha envuelto, dando muerte a la confusión con el nacimiento de un nuevo amor.

 

El placer del dolor...

El placer del dolor...

La máscara

Un nuevo día empieza para Laura, con el mismo sonido martilleante del despertador justo en el momento en que el sol empieza a asomarse por la ventana del dormitorio. Hora de repetir la misma rutina: una ducha demasiado fría para poder empezar con buen humor la jornada, un café cargado y algo acuoso que le abrasa la garganta, la ropa casi idéntica a todos los días que su malhumorado jefe le hace llevar, un rápido vistazo en el espejo y el bullicio del tránsito para poder llegar a la oficina. Laura, pues, empieza un rutinario y monótono día en cuanto se sienta en su incómoda silla y empieza a realizar sus tareas de secretaria en un despacho no menos incómodo, lleno de inutilidades varias puesta con muy poco gusto y con una ventana des de la cual no se aprecia paisaje alguno.

La jornada transcurre de manera especialmente apresurada, con tan solo unos escasos momentos de relax para comer un insípido menú de cafetería y otro no menos insípido café. Todo parece indicar que va a ser otro día como cualquier otro, en el que Laura recogerá de manera ordenada sus pertinencias, se despedirá de sus compañeros y compañeras con una amable sonrisa y que se marchará pausadamente para su apartamento; o eso es lo que creen los demás integrantes de la oficina. Pero lo que no saben es que detrás de la modosita y tímida de Laura, se esconde la verdadera Laura, pues ésta cuando sale de su trabajo se dirige a su casa si, el lugar dónde la espera su verdadera realidad. Pues Sandra espera a Laura, recostada en la cama, mientras ésta última se deshace de su cotidiana indumentaria y se quita la máscara de chica bien y cordial que viste en su trabajo, para dejar que el cuero rodee su figura, para sentirlo en la piel y descubrir su verdadero yo con su máscara tapándole el rostro, pues Laura ama a Sandra, Sandra ama a Laura, y su mundo se encierra en ese dormitorio, siendo el cielo de súplicas, las nubes de látigos y el sol de cuero.

 

Porque a veces las cosas no salen como una quiere....

Porque a veces las cosas no salen como una quiere....

El último beso

En una tarde cualquiera de primavera sucedió que dos adolescentes se encontraron en una ciudad bañada por la sombra de los numerosos edificios. Todo parecía amistad entre ellas: un beso en la mejilla a forma de saludo, un qué tal estas, sonrisas, comentarios, ningún detalle que pudiera hacer pensar que algo más existía entre ambas. Pero inconscientemente les envolvía cierta impaciencia, cierta prisa para llegar allí dónde sus pasos las conducían. El gentío era considerable en las calles, pues era una tarde de primavera agradable a fin de cuentas: el sol brillaba con una luz especial, ninguna brisa movía las tiernas hojas de los árboles y las pocas nubes en el cielo invitaban a darse un paseo por la ciudad. Así pues, caminando apresuradamente entre el gentío, las chicas se encontraban más cercanas a su destinación: la casa de una de ellas. Las sonrisas de satisfacción no tardaron en aparecer sobre su rostro, pues faltaban unos segundos para dejar el mundo fóbico e hipócrita atrás, detrás de la puerta que las separaba de la realidad. Únicamente cuando se ocultaban del mundo tras esa puerta, eran libres para ser, para existir en su verdadero yo, en su verdadero nosotras. El sofá de la habitación fue el espectador pasivo a ese reencuentro, a ese infinito y placentero beso que ponía fin a la espera, a la angustia, a la mentira. Agarradas la una a la otra, para no caer al abismo de la intolerancia, rezando para que los segundos se alargaran una eternidad, dos mujeres se encontraban alejadas de todo y todos para darse lo que la distancia les robaba día a día. Así transcurrió esa aparentemente tranquila tarde.

Pero con la despedida vino el final, pues el error estaba cercano. La noche llegaba, y con ella el desenfreno, el alcohol, la música reventando los sentidos, el gran error. Todo parecía ir bien, pues una de nuestras amigas salió como tantas otras personas ha celebrar no se sabe qué, simplemente a celebrar. La noche transcurría con normalidad, las bebidas se seguían una tras otra, sin control apenas, nublándole la mente, sacando de ella una parte que apenas conocía, su parte melancólica, la parte que echaba de menos a la parte que le faltaba: su novia. Bebida tras bebida, canción tras canción, la melancolía se apoderaba de su mente, la empujaba hacia la tristeza y la rabia, por tener que ocultarse, por tener que ocultar lo que sentía, lo que ella en realidad era, pues el mundo quizá no estaba tan preparado como quiere hacer ver.

La noche llegaba ya a su fin, el sol estaba apunto de salir por el horizonte, y lo que empezó siendo un gesto amable por parte de un amigo hacia nuestra desconsolada y melancólica amiga, terminó en una confusión, en una equivocación, en el error que costaría el respeto, el cariño, el amor, la relación tan especial que ambas compartían. Pues tan solo un simple beso, provocado por la combinación del alcohol, la tristeza, la melancolía y la debilidad, fue suficiente para terminar, para que aquella tarde cualquiera de primavera se transformara en la última tarde, para que aquel desesperado beso entre las paredes de la intimidad se convirtiera en el último beso, en el último beso de mi amor.

Aunque no sea primavera aun...

Aunque no sea primavera aun...

Frío primaveral

De nuevo nos ves destino, solas en medio de la oscuridad de nuestros caminos, resguardadas tan solo por el querer estar un minuto a solas, tranquilas ante la agitación continua de nuestros quehaceres. Solas en la inmensidad de un universo demasiado complejo para entenderlo, en el cual decidimos dejarnos simplemente llevar, arrastradas por la corriente de la vida.

Y así nos vemos, una tarde más, iluminadas por una débil luz de calle, en nuestra esquina, apartadas por un momento del mundanal ruido, acogidas por la profundidad de la noche, y el frío primaveral que hace temblar irremediable nuestros miembros.

Pero más que rendirme al frío, me rindo a la grata sensación que tu imagen me provoca, la felicidad de escuchar como habla mi eterna amiga, como tu nervio puede con la tranquilidad de la noche, como mi pasividad de algún modo te tranquiliza. Por un inacabable instante de este pedazo de paraíso merece la pena que se tornen moradas nuestras manos, por un pedacito de cielo interminable. Ojalá estos momentos salieran de lo sensible, para no sentir como los segundos corren inexorables al paso del tiempo, para no sentir tu partida, para no sentir la incertidumbre de no saber si mañana tal vez te pueda volver a ver. Que grato seria eternizar estos momentos en mi memoria, pensar que todo el mundo se reduce al encuentro entre tu y yo, pero ¿qué sería de nosotras, de nuestra amistad, sin los silencios vacíos de días y días sin contacto alguno?, ¿sin esos espacios de reflexión individual?, ¿sin la incertidumbre del mañana?

Tal vez sea egoísta al querer acaparar esos instantes en que tan solo eres mía y de la noche cerrada, pero pasaría mil inviernos invernales antes de perderme esos anocheceres casi fugaces con tu presencia de mi lado.

Sin desfallecer...

Sin desfallecer...

He aquí uno de los relatos que quizá más me ha gustado escribir. No por su lirica, ni por su composición ni por su temática, sino por el sentimiento que con él va. Hace ya tiempo que quedo plasmado, tanto tiempo como hace que conozco a una de las personitas especiales en mi vida. Y hoy que encontré el relato que dio comienzo a nuestra historia, aqui lo quiero incluir, para recordate, Isabel, que a pesar de la distancia eres parte de mi. Disfrutenlo.

Náufraga

El sol irradiaba una extraña luz en este recóndito pedacito de playa, la brisa mecía suavemente el agua, creando un oleaje digno de un cuadro impresionista, el susurro de las gaviotas rompía el silencio de la mañana, cuando de pronto algo no concordaba con el paisaje; apareció de pronto, como surgido de la profundidad del océano, un cuerpo desnudo recubierto de algas que apenas podían tapar su desnudez. Me acerqué sigilosamente, por miedo a romper aún más la armonía del lugar. Al acercarme, divisé que el cuerpo era de una mujer, movida tan solo por el ir y venir de las olas. No mostraba signos de querer moverse, de querer evitar que el oleaje mojara aun más su bronceada y desnuda piel. Acabé por unirme a la magia del momento colocando mi temblorosa mano sobre su hombro, para cerciorarme de que aquello no era uno de mis extraños sueños, y para comprobar que aquel cuerpo no era un cuerpo, sino una mujer que tal vez había naufragado por el temporal de la noche anterior. Mis músculos se relajaron al comprobar que, a pesar de estar completamente empapada, su cuerpo aun emanaba calor y respiraba con cierta dificultad.

Me apresuré a sacarla de la orilla, para impedir que el oleaje se la llevara de mi lado y poder reanimarla. Me encontré allí, en esa extraña luz solar, temblando ante la imagen de esa misteriosa y hermosa mujer, temblando por miedo a romperla de lo delicada que parecía ante mis incrédulos ojos. Pero me calmé como pude y deposité mis nerviosos labios sobre los suyos, por tal de compartir el aire que a mí me daba la vida y que a ella le empezaba a faltar. A pesar de su sabor salado, de su sabor a mar, me parecieron el más dulce de los regalos.

Por un momento perdí el control, mi razón se vio nublada por la voz del deseo y ese intento de reanimación pasó a ser un sincero y simple beso. Pero más fue la sorpresa de que bajo mi cuerpo, su cuerpo empezaba a moverse y su húmeda mano se colocó en mi ruborizada mejilla, correspondiendo así a los deseos de mi lívido.

El mundo se paró en ese mismo instante, todo era silencio, la luz dejó de ser luz, el océano dejó de ser océano, la arena dejó de ser arena y aquel cuadro impresionista se convirtió de pronto en uno de mis más ocultos sueños. Sentí todo el calor del mundo sobre mis labios, y cuando éste se alejo de mí dejando tan solo el recuerdo de la sensación abrí mis ojos oscurecidos por el deseo.

Y ahí la vi, sus ojos del color de la miel me observaban sonrientes, no se si agradeciéndome que la sacara de su naufragio o que le entregara mis labios para retornar a la vida. Y sobre el fin de su rostro se encontraba dibujada la más hermosa de las sonrisas, con sus blancos dientes acentuando aún más la felicidad que su faz mostraba, enmarcada por su oscura melena.

Entonces ahí, en aquella recóndita playa, escondidas del mundo, me quedé con esa mágica imagen, una fotografía de un ángel sin nombre, de la desconocida que por siempre me robaría mis sueños.

Para ti princesa, porque aunque parezca que el sol no está iluminando tu existencia, sigue ahi, detras de las sombras de la incomprension que te rodea... yo sere la estrella que te quiere guiar hacia el nuevo amanecer. No desfallezcas jamás, no apagues esa hermosa sonrisa.

Tantas cosas por decir...

Tantas cosas por decir...

Llega un momento en que las palabras que una pueda decir se hacen insuficientes y vacías de sentido, y es entonces cuando hay que recurrir a lo que otr@s han dicho, revolver los recuerdos y recuperar aquellas frases que un día dieron sentido a alguna situación determinada. Es por eso que en el día de hoy he abierto el baúl de los recuerdos y he extraído de él algunos escritos que pueden dar sentido a mi actual situción. Puede que den un nuevo inicio o pongan punto y final, pero las creo necesarias, porque he llegado al punto en que no se cuál es el siguiente paso a seguir, así que lo dejo en el aire para que el destino decida por mí.

Más que ausencia

Quizá te he imaginado, tal vez solo he soñado... Mi alma ansía por ti, mi piel se duele sin ti. El aire esquiva tu voz, y es tan cruel la ausencia... De noche te adivino, se que eres mi destino. Sueño embriagada en tu olor. Se que es delirio este amor, locura de soledad, pozo de dolor, ausencia... Siento que rondas junto a mi, te apoderas de mi. Imaginar, tal vez soñar... Es la sola razón convertirme en canción, tocar tu corazón... Envuelve mi alma mía, oye la melodía. Está sonando por ti, porque vendrás a mi... Será el cielo realidad, sentir tu calor, convertir este amor en eternidad... Me mata la soledad, es mi cárcel esperar. Dame ya la libertad... Ven hacia mí, quiero sentir que tu eres más que ausencia...

 

Sin tu amor

Si yo pudiera retener esa mirada
Si yo pudiera regresar el tiempo atrás
Diría con el alma
Que aquí vive el sentimiento
Que nos une para siempre
Que no es algo de repente.
Si yo pudiera confesar cuanto te extraño
Si soy la misma que te dio su corazón
No quiero acostumbrarme
A vivir este destino sin tu amor.
Sin tu amor ya no sonríen las mañanas
Sin tu amor no se por donde sale el sol
Y las noche se hacen más lejanas
Sin tu amor...

Si yo pudiera te diría tantas cosas
Después de todos los silencios que perdí
Yo no he cambiado tanto
Y mis sueños aun espera por tu amor.

Sin tu amor soy un manojo de recuerdos
Soy la sombra de lo que algún día fui
Sin tu amor la habitación es un exilio
De ilusiones para ti.
Sin tu amor, sin tu amor, sin tu amor...

 

Ya no tengo palabras para amarte

Ya no tengo palabras para amarte
Las he gastado todas...
Una a una
Te las he regalado...
Te he dado mi alma...
Mi vida...
Mi esperanza...
Mis sueños...
Mi reflejo en el agua...
Mis deseos ocultos..
Mi dolor...
Mi alegria...
Nada de esto ha servido
Porque tu... no eres mía.

Ya no tengo palabras para amarte
Nada queda...
Solo este amor dolido
Y tu recuerdo
Guardado por siempre
En mi memoria...

Noches de fiesta

Noches de fiesta

Ahí está, rodeada de una luz verde láser, escondida entre esa masa de cuerpos tambaleándose al compás de un ritmo demasiado alto, apoyando su delicada espalda en la dura barra dónde licores mezclados son repartidos a diestra y siniestra. En la oscuridad intermitente sujeta con seguridad una copa de color difícil de definir, mirando alrededor buscando a su nocturna presa. De repente sus ávidos ojos se sitúan de frente, se origina un espacio vacío entre su rostro y el mío, y por un segundo sus ojos y su boca sonríen complacidos ante mi visión.
El ritmo se vuelve aún más fuerte, mezcla de compás caribeño y nuevas tendencias, y su cuerpo se mueve sigiloso buscando la manera de llegar a mí. Sin darme cuenta imito su aproximación, dejándome llevar por la música; la masa se aparta sola, como expectante a nuestro encuentro, y allí, en medio de decenas de personas nos encontramos, acomodando nuestros cuerpos apenas en un roce de miembros que se mueven por inercia. Todo se detiene y ya tan solo existen sus oscurecidos ojos. Allí termina todo; me convertí en su víctima casi perfecta, dando el todo por el todo de nuestros seres, abandonándome en su abrazo, en una noche de fiesta, siendo una esclava de sus nocturnos y alcoholizados deseos.