Llueve

Mientras observamos como el coche se empapa, la calle se inunda y ese nuevo árbol se balancea, tu mano se acerca a mi mano, encajamos nuestras cinturas y en mi pecho apoyas tu cabeza. ¿Cuánto tiempo hacía que no adoptábamos esa postura tan, tan cómoda?
Y el cielo se sigue desplomando, llenando el suelo de blancas bolitas que pintan una fría alfombra que se escurre con el agua. Tras una puerta de cristal nos ataca la tormenta, formando incluso una espontánea cascada, pero qué suerte tengo, pues por casi primera vez me resguardas de la tempestad, y lo mejor es que así lo he sentido. Protegida a tu vera.
Asomas la cabeza por mi hombro, y es que te has alojado en mi espalda mientras me rodeas con los brazos. Ojalá se parase el tiempo, que la lluvia arreciase para siempre y la sensación de protección y seguridad que obtengo cada vez que te acoplas a mí se eternizara. No pares nunca de abrazarme.
Me voy a mojar, lo sé, de hecho me estoy mojando, pero gracias, agradezco esta tormenta primaveral por permitirme (re)encontrar(te) en este rincón de ciudad, formando un pedacito de paraíso indeleble, que la lluvia jamás será capaz de arrastrar hasta las profundidades del olvido.
Cómo explicar...

Hace mucho, demasiado tiempo que no me siento a plasmar todo aquello que navega a la deriva en mi corazón. Se me olvidó recurrir a mis clásicas figuras literarias para expresar aquello que con palabras llanas se vuelve más fácil decir. Ya no recuerdo lo que era escribir por puro placer, porque la musa viniese a visitarme por sorpresa, para desahogarme cuando las cosas pintaban algo negras.
Y estoy en un nuevo habitáculo, entre cuatro paredes blancas, sobre una mesa de madera clara, escuchando esa londinense que tanto me gusta. Sin trabajo que hacer me entretengo pensando, imaginando un porvenir que se me antoja demasiado inmediato, y que por supuesto no quiero que llegue. Miedo, miedo me da…
Pero seguiré haciendo oídos sordos a tal realidad, como siempre, construyéndome esa especie de fortaleza frágil a los golpes directos, en la que se puede vivir medianamente tranquila. Inútilmente tranquila.
Ha llegado un punto que ya no me importa, que me da igual porqué la felicidad llamó a mi puerta tiempo ha, y se quedó en un rinconcito, pequeño pero inamovible, completamente indeleble. Ha llegado el punto en el que ya no sé cómo explicar lo que siento…
Cartas a mi X

"En una vida pueden llegar a pasar tantas personas, tantas como podamos imaginar, pero de sobras sabemos que tan solo unas pocos pueden quedarse para siempre, escondidas en algún rincón del corazón. En mi vida, por el momento, han pasado siete mujeres especiales, siete personas que me han marcado, para bien y para mal, y de las que guardo un especial recuerdo, porqué considero que todas ellas forman parte de mi corazón.
Esto es un recopilatorio de cartas que quiero dedicarles, con la esperanza de compartir aquello que ellas me han aportado, dado que gracias a cada una de ellas ahora soy como soy. Y me gusta como soy."
Esta es la sinopsis de mi primer libro publicado, tras mucho esfuerzo y dedicación. Persevero aún en este mundo de la escritura, y me gustaría compartir con todos los lectores y lectoras de este blog mi primera obra que podrá ser adquirida en papel (y también en versión electrónica).
Gracias por vuestro apoyo y dedicación; eso es lo que hace que siga escribiendo.
Indefiniblemente cerca de mí

Como querer escribir sin tener palabras, ni un solo vocablo que pueda expresar esa sensación que sin quererlo o queriendo se ha instalado en el pecho. En una habitación oscura, con la luz de la pantalla reflejada en las retinas que arden por ver algo nuevo, algo que no esperen, algo que sorprenda. Y el reproductor va soltando términos, frases, estrofas y demás, que se conjuran de nuevo, todas aquellas que hacia tanto que no escuchaba… Me dueles tanto que no quiero volverte a ver…
Un refresco que se ha acabado, mientras las burbujas navegan a través de mí ser, estrellándose las unas contra las otras en una sinfonía que no soy capaz de escuchar… Recuerdo que al llegar ni me miraste, fui solo una más de cientos, y sin embargo fueron tuyos los primeros voleteos…
La noche ya ha caído, dando fin a este día que ha sido uno más de esta infinita carrera de tiempo. Una pequeña parada para que en mis ojos se reflejen más y más pantallas, como buscando algo que por el momento no termina de aparecer, con una pequeña corrección en lo anteriormente escrito. Y esa voz, dulce y triste a la vez, que sigue acariciándome los oídos, y que se conjura año tras año, recordándome que empecé a interesarme por la lengua bretona gracias a ella… I don’t wanna cry a tear for you, so forgive me if I do…
Las palabras empiezan a encallarse, como siempre a mitad de texto, pero es que no sé como sacarme de dentro todo aquello que tengo por decir, todo aquello que hace que sea como soy, que me define irremediablemente, y que por suerte o por desgracia le pone algo distinto a mi día a día. Me quejo de que la musa nunca me visita cuando tengo un teclado delante, pero quizás sea yo la que no termina de canalizar lo que tengo por decirme… Insiste mi locura en que soy la caricatura de lo que un día viste en mí, no me queda valor ni para irme de aquí…
La pregunta que me viene en mente, sin embargo, es el porqué de todo esto, de estas líneas, cuando comencé por comenzar, cometiendo el mayor error de todos, pues sin propósito, esto terminará por convertirse en un despropósito. Pero qué más da, la incoherencia siempre me ha llevado de la mano, marcándome una ruta que no sé por cuanto tiempo podré sostener… Si, yo quiero hablar, pero las palabras vienen y van, puedes pensar si es bien o mal, te juro que ésta es mi realidad…
Un cambio de letras, pues la Times New Roman se me queda impersonal, no la sentí nunca mía, y adopté entre mis dedos la Book Antiqua, pues me parece más cercana, más humana, que puede llegar mejor a los demás, que puede transmitir la inconexión de todo esto… Esta vez me quiero desahogar, prometer que se me pasará, conseguir mirarte sin temblar y que ya no te quiera enseñar lo que hoy me ha dado por cantar…
Y me sorprendo de esas canciones que tenía guardadas, de esos sentimientos que con ellas van, y las ganas que tengo de gritar, de cantar y de (por qué no) escribir, con este ataque de verborrea verbal que parece no tener final. El día que consiga sacar lo que llevo dentro, esas mezclas de ironía y sinceridad, de tristeza y felicidad, de hiperactividad y apatía, me faltarán, lo sé, palabras, canciones y teclas para aporrear… Take everything from the inside and throw it all away…
Veo que en tiempo real esto no está quedando tan mal, pues parece que canción tras canción se van conjurando las frases solas, melodía tras melodía el humor puede que mejore o no, depende del ritmo, y del recuerdo que atado va a él… Nos buscamos, nos tocamos, pero a veces olvidamos lo que nos cuenta la piel; debemos esforzarnos, o vamos a caer…
Podría seguir, podría buscar una imagen que jamás estará a la altura de esto, podría estar escribiendo por escribir intentando que aparezca algo coherente, algo que transmita algo más de lo que suelo escribir, intentar construir mi obra maestra, pero por el momento ésta no llega con esto, y las canciones siguen, algo de Lady Gaga, Evanescence, Ondina, Iio, pero la que andaba esperando para poner punto y final ha llegado, por lo que qué mejor decir… Para ponerle una canción a tus silencios, para que te eches a reír, paranonainoninonero, no sé para qué, pero te quiero…
O quizás… Acostumbrado a estar así, cuando estás cerca de mí…
More than words

Apagando farolas a mi paso, y el frío abanicándome mil pensamientos inconexos, la mayoría fruto de un estado entre adormilado y apático. Una mañana más del resto de mi vida. And yes, maybe it’s the same shit that moves me every day, but still I have to stay that way.
Who may say that she still could thrill me, that she still could inspire me, with her hands across the strings, and her voice, her little voice, singing those words that she used to sing. The way has changed, so deeply, staying in front of me, more natural, smoother, looking eye to eye. A shy smile behind my hands, my eyes drowned in tears… she will never know what my mind wants to say… Because there’s nothing more to say, nothing more to do. This was the way that things were supposed to be, and it’s all right with me. But somehow, I still think that I’m jealous, jealous of the incoming future… she will never know.
Un cigarro en el jardín, con un moscardón amenazando la tranquilidad de la mañana, y sí, me ha vuelto a hacer sonreír, comentando una jugada que jamás debí jugar, pero que ya no tiene vuelta atrás. Toca girar página, por fin, y empezar a escribir sobre aquello nuevo, aquello bonito, aquello que queda por venir… página en blanco. Tóca(me)la una vez más, ya no bajo las sábanas, sino sobre ellas, porqué ya no hay necesidad de esconderse… More than words, lighting lamps again…with a cross over my heart.
Зачем я

Hoy me he despertado sonrientemente agitada, pues hacía mucha que no se aparecía en mis sueños, ante la evidencia de que aún la echo de menos. En una casa que no es la mía, mezclada con amistades que jamás llegó a conocer, se encontraba de paso, tan cerca que no le quedaba más remedio que ser una alucinación de Morfeo. Un abrazo, un simple contacto con su piel, y el corazón agitado se me posa en la garganta, asfixiando aquellas palabras que hace tanto, tanto tiempo que no le digo a nadie. Y la siento otra vez como antes, cuando no me importaba ni nada ni nadie, cuando me pasaba las horas con la mente en otro lugar lejos, muy lejos de mí, cuando las canciones eran en otro idioma que tengo pendiente de dominar, cuando no afectaba nada porqué jamás nos iba a atrapar.
Unas pocas palabras, miradas de soslayo, la sonrisa eterna al perderme en la magia de esta sensación onírica, y si, no estamos nunca solas, ya hace mucho tiempo de aquellas imaginaciones en la intimidad, y su pareja es tan bonita, tan hecha para ella, que no me queda más que alegrarme, dibujarme una sonrisa sincera en la faz y aprovechar el momento. Una semana va a estar, con lo que lo único que puedo decir es quiero vivir contigo esta semana, por los viejos tiempos, por todas aquellas canciones del este, porqué últimamente estas en mi mente y tan solo hago que rememorar aquellas melodías que por sorpresa alguien ha vuelto a sacar del baúl.
Зачем нас.
Caricias de niebla

Amanece el día bajo un manto de bruma espesa, ocultando todo aquello que no merece ser visto por los ojos mundanos. Me arrulla la niebla, una caricia desnuda, tímida pero incandescente. Se me estremece el cuerpo, pues lo siento tan profundo que no hay manera de aplacar esa sensación de paz y se me cierran los ojos inconscientemente. Las brumas me nublan la mente, ya no pienso, sino que siento, cada milímetro de mí es nuevo, y lo (re)descubro con mis pupilas descansando en ese rincón que ya es tan mío que lo echo de menos si no lo tengo.
Escucho una canción en mi cabeza, de aquellas que de tanto en tanto (re)aparecen como convocadas por algún ente ajeno a mi persona… Time enough for hard questions, time enough for our fears, time is tougher than we both know yet, time enough for tears… Se termina el día de niebla, pues el sol está a la vuelta de la esquina de nuevo. Quiero escuchar otra vez aquellas palabras antes de irme a dormir, sentir como me penetran hasta lo más profundo de mí ser, con sus caricias desnudas… caricias de niebla.
Veintitrés
Un año más, a mis espaldas ya cansadas, casi veintitrés inviernos a cuestas. Porqué tengo veintitrés razones para huir, veintitrés momentos dotados de hermosura, veintitrés vasos de agua, veintitrés sueños rotos, veintitrés razones para abrazarte, veintitrés voces mías diciendo “vivo cerca” (como diría el poeta), veintitrés alegrías por nuestra complicidad, veintitrés pasos para perderme, veintitrés ilusiones a medio gas, veintitrés argumentos para seguir aquí, veintitrés flores en un jarrón, veintitrés estrellas iluminándonos de nuevo el balcón, veintitrés cruces en el corazón, veintitrés relatos para contar como estoy, veintitrés caminos hacia la entelequia, veintitrés esperanzas puestas en un abrazo, veintitrés manos a las que sujetarme, veintitrés caricias a media luz, veintitrés suspiros en tu regazo, veintitrés llamadas más, veintitrés puertas que abrir, veintitrés veces mía a poder ser, veintitrés veces veintitrés…
Veintitrés deseos en un par de velas, sobre una tarta que aún no conozco, en un soplo de aire que creo que empieza a faltarme… porqué me hundo, me ahogo en mí y me falta ese aire para elevarme de nuevo. Deberé pedirme unas alas, porqué mis piernas ya no aguantan más, y tengo ganas de volar.
Veintitrés sonrisas para quien se las haya ganado…
Esperando(me)

Hoy eché un vistazo al calendario, 27 de diciembre de 2010, y me asaltó aquel pálpito de todos los años, aquellas ganas de trasladarme instantáneamente hacia otro lugar y correr, correr y no parar, para no volver más. Esperando, siempre esperando(te/me)…
Ayer recorrí las memorias de todo lo que ha pasado, ciclos que se repiten inexorablemente, y no saco nada, más que otro dolor de cabeza y un torrente que recorre mi cansada faz. Esperando…
Otra navidad más que ha pasado, pero esta vez ha sido como si ni se hubiese manifestado, más que por los anuncios de juguetes y las luces incandescentes que iluminan la calle. Triste, muy triste todo, hipocresía máxima de celebrar mi tristeza. Y esperando, un año más esperando…
Y ahora es cuando menos lo espero, pero es cuando más lo necesito, porqué sé que se puede hacer tarde, infinitamente tarde, y ya no estaré aquí. Porqué espero, para irme y no volver… una llamada, una visita, un ramo con olor a perdón, un abrazo por favor.
Un currículum que salió volando hacia otro lugar, un hueco en una casa de cuatro, y una espera(nza), porqué ya nadie aguarda por mi, y quizás sea el momento de marchar… Esperando(me).
Miedos

Como enfrentarse al fantasma más gigantesco y draconiano de todos… como vislumbrar una puerta y querer correr en dirección contraria… como estar en una sala y de repente sentir una asfixia incomprensible en el pecho… como sentir que cada músculo del cuerpo se tensa, se tensa y no cede… como respirar en una burbuja que no transpira… como querer dar una explicación sin saberse explicar…
Y salgo de casa y me ahogo, me oprimen un millón de voces en mi cabeza, y solo tengo ganas de correr, de huir hacia atrás. Pero no, toca ser valiente y seguir hacia delante, llegar y abrir esa puerta que alberga mi miedo. Consigo llegar ansiosamente, temblando de pies a cabeza, pero respiro una, dos, tres, ochocientas cincuenta-y-dos veces… Y me pongo a trastear entre ropas, atrezzo y demás, intentando distraer la mente. Nerviosa, salgo airosa, respirando entre bambalinas cada dos por tres, perdiéndome entre la oscuridad tras el telón.
La tensión me acuchilla la espalda, y sé que me durará días aún, pues es demasiada tensión para un solo cuerpo, pero consigo sonreír, logro abstraerme y disfrutar en muy pequeña dosis del trabajo. Salgo con una sonrisa doble… por sentirme útil, y por haber sobrevivido a esta lucha. Sé que queda mucho aún por batallar, y que en cualquier momento puedo (re)caerme… pues sigue habiendo un hematoma en mi pecho… y hoy lo he (re)descubierto…



