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Phrases for Embraces

Buenas noches, Cristina

Buenas noches, Cristina

Entre la oscuridad del techo de mi dormitorio y la profundidad de mi cama elevo cada noche un pequeño susurro… Porqué a mi gran pesarte echo de menos si no estás… Porqué te quiero cerquita de mi corazón para que me lo cuides como me gustaría cuidar el tuyo… Porqué duermo cerca de mi mano derecho, que aún conserva nuestro compromiso… Porqué quisiera girarme y encontrarte abrazada a mis miedos… Porqué no me quedan más porqués por los que quererte cada noche entre mis sábanas… Porqué cada noche le susurro a la oscuridad “Buenas noches, Cristina”, deseando que los quilómetros me sean complacientes y te lo transporten al corazón… Buenas noches, Cristina…

Arde(mos)

Arde(mos)

Arde el cielo, como una hoguera recién prendida, como la vela que ilumina toda la oscuridad… Quema, quema dentro, en aquella parte del cuerpo que ansía encontrarte… Caliente, tan caliente como aquel infierno al que me predestino, caliente como el deseo que me consume el alma… Arde, me arde el cuerpo en deseos de tocarte, acariciarte, morderte y comerte el todo por el todo… Arden los días en el calendario, junto con las noches en mi cama… Ardes, ardo y ardemos en una vorágine insaciable de fuego… Lo aseguro, sin más, que va a arder Troya, los troyanos, mi cuerpo y el tuyo…

Al sonreír

Al sonreír

 

Los días se han vuelto de un gris triste, las aceras están desiertas, nadie sale ya a pasear, todo es lánguido y melancólico… Pero ahí está, de nuevo aparece por el cielo, en su ciclo inacabable lleno de luz, calor y alegría, iluminando el firmamento con un dorado azulado... 

Y sigue su recorrido, de este a oeste, de horizonte a horizonte, dibujando una elipse interminablemente bella, inagotablemente dotada de hermosura, esa misma elipse ascendiente que se te dibuja en el rostro al sonreír… Vuelve a salir el sol, como todos los días, pero mañana brillará más que hoy, porqué mañana sonreirás de nuevo, volverá la luz, el calor… Volverás a sonreír(me)… Volverás a iluminar(me) el cielo…

 

Magia

Magia

Magia… con la boca que me sabe a puta y la cabeza me retumba a vino… Magia… con una baraja de cartas que sale de una boca y se tira de la lengua… Magia… con un rey de diamantes y una reina de corazones, que se sonrojan y se esconden, que aparecen y desaparecen, se mezclan y se confunden, en lo que me faltaba el as de corazones… Magia… de un martes de mala suerte por la noche, de charlas interminables entre pizza y tapas, de confesiones en un estado de embriaguez pasajera… Magia… magia que nos juramos que duraría para siempre… como la canción… Bendita magia…

Doppelgänger

Doppelgänger

Allí está ella, idénticamente contraria, obscuramente clara… Reside en algún lugar oculto, ajenamente cercana, escondida a mi raciocinio…

Mi doppelgänger, como dirían los germánicos, ese yo-otra oscuro, que me mira y no me reconoce, pues es todo aquello sombrío que reside en mí, la parte que nunca sale…

Tan distante y cercana, que no soy yo siendo yo… Y me mira, la miro, intenta salir, manifestarse fuera de mí, para quemarme los ojos con su mirada negra como el carbón… Y me ahoga, me oprime el pecho, porqué si, porqué la parte oscura tiende a buscar la luz, quiere escapar ese impulso tenebroso que tanto quiero esconder… Aparece mi doppelgänger, cara a cara… miedo… puro miedo… dos partes irreconciliables... una no puede vivir sin la otra… no pueden convivir… miedo… irreconciliable…

 

Nexo

Nexo

Conduciendo por la autopista, con Leona despertándome por los altavoces, me he dado cuenta de la simbiosis verdaderamente extraña que tengo con ella… Llegando a la universidad, haciendo callar a Leona, me puesto en su lugar… Tomándome un café con el periódico en mano, leyendo sobre el desarme nuclear, he comprendido su hacer y su estar… Paseando por el campus, camino a clase, he sentido esa rara conexión, ese nexo de unión quemándome en el pecho… Pausa para clase… Volviendo a casa, recuperando a Leona, me/la he comprendido… No hay tanta diferencia, es más, no la puedo entender des de la diferencia, sino des de la igualdad… Con calma procuraré aceptarla, pues está al otro lado de mi nexo… Y por ello la entiendo…

Amorafóbicas

Amorafóbicas

Da miedo, lo sabemos… muchísimo, ese miedo irracional e ilógico que se tiene a las ataduras, a la monotonía, al compromiso en definitiva… y también a volver a sufrir, a estropearlo todo, a perder aquello por lo que se arriesga… Y si, da miedo… fobia pura y dura, y no hay solución alguna, más que enfrentarse de frente, con todas las ganas, apostando fuerte, porqué así es como se gana, se supera el miedo… y ya no es tanto el ser amorafóbica, si no tener ganas de vivir aquello que tenemos, acuñando este nuevo término para saber que todo da igual… porqué lo que quiero es estar a tu lado… feliz a tu lado…

Porqué si

Porqué si

Y déjate llevar... como la partícula invisible de sal que es arrastrada por el rizo blanco del agua... y déjate flotar, por toda esa agua que en un vaivén es capaz de borrar todo malestar... capaz, completamente capaz... porqué si, porqué estás ahí, provocando sonrisas y lágrimas (de aquellas calientes que gustan), alegrando corazones con una simple expresión etérea, aquí o allí, tangible o intangiblemente... porqué si, porqué si... porqué no hay más razón que la sinrazón, que el querer por el querer... porqué es así de senzillamente complejo...
Envuélve(nos) con aquella foto en blanco y negro, en sepia... porqué la resaca es más dulce a tu lado, y las penas... las penas se las ha llevado esa ola...

Cinco letras...

Cinco letras...

Un conjuro de cinco letras me nubla el sentido, me absorbe la alegría y me deja inertemente disfuncional... Un sortilegio, un sortilegio de dos sílabas, yuxtapuestas a esa sensación de incapacidad, de miedo irracionalmente incomprensible, agobio, puro agobio... Un encantamiento, un encantamiento de una palabra que me deja sorda de entendimiento, que no deja atenderme a razones, me inhabilita de cuerpo y mente... Magia intrínsecamente oscura, me apaga el corazón... Cinco letras... y nada más...

Insondable

Insondable

Un vacío sinsentido se ha apoderado de mis adentros, aquellos tan profundos que ni la más intensa luz puede alcanzar… Insondable vacío el que hoy se ha apoderado del cielo de mi corazón, volviéndolo de un color casi gris dorado… Y miro al mar, aquel que se riza y estalla contra las rocas del alma, alborotando pensamientos y sensaciones… Soledad insondable… nada más…

Castígame

Castígame

La noche cubría el cielo, un cielo tan oscuro y profundo que ni una brizna de luz podría atravesar esa negrura, tan negra como el cuero que rodeaba todo el cuerpo de aquella mujer… Una mujer imponente, que con esa mirada profunda que asomaba a través del cuero había conseguido seducirme, arrastrándome a una habitación iluminada por velas tan solo, colocándome en una cama tan grande como para perderme toda la vida… Inesperadamente se aventuró a agotar la distancia que nos separaba, sacándose de la cintura un par de tiras de seda, que usó para atarme al cabecero de la cama… Inmovilizada ya, no me quedaba más que rendirme a aquella penetrante mirada, a los movimientos casi felinos de aquella mujer, a las tiras de su látigo recorriendo mi desnudo vientre, a aquellas ganas irrefrenables que tenía de gritar que había sido una niña mala y que quería mi castigo… No tardé mucho más en rendirme a aquel deseo imparable de gritarle, de suplicarle, rendirme y pedirle que me azotara, que me aplicara mi condena… Y dios si lo hizo… nunca el dolor me había resultado tan excitante ni tan placentero… Aquel bendito látigo, sujetado con firmeza por su mano cubierta de cuero, me propinó caricias enrojecidas, dejando por mi piel una marca inconfundible de placer agridulce, de literatura que tan solo ella y yo sabíamos leer, de gritos y súplicas, de pasión envuelta en negro… Profundo y encuerado negro…

 

...Gracies per ser la meva inspiració...

Tardes de creatividad multicolor

Tardes de creatividad multicolor
http://www.youtube.com/watch?v=Dq_g8QF_C-g

Y se convierte en una tarde especial, como aquellas que solíamos compartir aporreando bolas de colores con palos de madera… Ahora son de muchos colores, multitud de colores estampados sobre ropa blanca, formando interrogaciones alargadas, curvadas, dudosas, con puntos y comas… En las que (nos) encontramos con mucha gente más, dudas y más dudas de un color anaranjado bermellón, dudas que no tienen aclaración alguna. Y siguen las tardes de peleas con bolas, de a ver quien se la carga antes, de una mirada furtiva, pero con colores, muchos colores sobre un fondo blanco, una pared roja, una mesa verde, un anillo y un reloj, sello de la casa… Unas tardes ininteligibles para los demás, totalmente claras para ti y para mí, pues el encanto reside ya en algún lugar escondido en la perversidad de la mente… o no… La magia ya puede ser subjetiva, bajo un cielo, ya lo sabes, multicolor… Lleno de zapatos de cenicienta, rotuladores indelebles, diseños fantásticos, un anillo y un reloj…

Una gota juguetona

Una gota juguetona

Me he desperezado del sofá y he decidido irme a mojar el pelo para refrescarme ante este día tan extraordinariamente soleado… Me he metido en el baño, y me he chorreado el pelo con ese elemento líquido que tan bien sienta cuando el calor oprime el cerebro… He vuelto hacia el sofá, con expectativas de encontrar algo digno de ver a estas horas del mediodía, mando en mano y mirada perdida en pantalla… Sorpresa la mía cuando he sentido, como aquel que no quiere la cosa, una de esas mil gotas de agua contenidas en el pelo deslizarse cuesta abajo… Qué juguetona, he pensado, pues con calma, sin prisa alguna, ha empezado a deslizárseme tras la oreja, lánguida y húmeda, siguiendo la curva que la dirigía hasta el cuello… Y si, se ha arrastrado por el cuello, dejando un camino de humedad a su paso, como si pretendiera algo más que mojarme… Y no contenta con eso, la gota, ese compuesto de H2O, ha seguido rumbo sur, rodeando mi cuello tímidamente, dirigiéndose hacia ese espacio improvisto de voluptuosa carne, entre pecho y pecho, provocando a su paso una sensación irracionalmente placentera quizás, de invisibilidad orgásmica, de ligera satisfacción… Qué gota… Qué agua… Qué manera de esconderse a la sombra de un pecho, pues ahí permanece, dejándose absorber por una cálida piel desprovista de ropa que pueda evitar esa penetración…

Fotografía prestada

Fotografía prestada

Otra tarde más de café con agua, consumiendo horas, cigarrillos y secretos… Se ha convertido en un ritual, una especie de ceremonia  para dos, en la que no hay ofrendas ni sacrificios, solo palabras y más palabras, risas y alguna lágrima, y una mesa con tapete verde y unas cuantas piezas de marfil estrelladas por madera… Y sigue pareciéndome como la primera vez, tan nuevo y tan especial, con aquella especie de nervio si decides jugar para conmigo… No me canso, lo sabes, de escuchar las batallitas de oficina, las aventuras del cuerpo de policía, los juegos de aquella chica de cuyo nombre no quiero acordarme… Así es nuestro ritual: un sinfín de historietas de café con agua, una partida de billar con público, un montículo de colillas apelotonadas en un rincón de cristal… Qué extraña simbiosi...

Soñando(te)

Soñando(te)

Me despierto con tu imagen ardiéndome en los párpados... he vuelto a soñar contigo... A soñar con tus ojos en los míos, con tus palabras en mis oídos, tu mano en mi boca para acallarme, marrón contra marrón... Pasan los días y el sueños se mezcla con la vigilia, cuesta distinguir qué es fantasía y qué es recuerdo... Le ruego a todos los dioses y diosas habidos y por haber, incluso al santuario entero, que te devuelvan a mis brazos, tan ardiente como siempre, y esta vez con ese amor profundo dibujado en palabras profesadas en un asiento trasero, cobijadas al calor de una manta y mi corazón... por el momento seguiré soñando(te)...

20 de marzo

20 de marzo

Un millón cincuenta-y-un mil doscientos minutos

Ya han pasado setecientos-treinta días, diecisiete mil quinientas-veinte horas, un millón cincuenta-y-un mil doscientos minutos prácticamente a tu lado, con sus silencios, sus enfados, sus alegrías y sus fiestas… siempre a tu vera…

Qué fugaz que parece el tiempo cuando compartes pensamientos y telepatías varias, alegrías y penas, melancolías azules, en definitiva, todo… Rápido han pasado estos dos años, de besos y caricias, de piques y reconciliaciones, de palabras y silencios… Qué rápido…

Hace ya demasiado de esa conjunción planetaria que nos unió, y aún sigue brillando en este cielo que vemos cada vez que nos conducimos de vuelta a casa… Sigue esa evolución, esas ganas de compartir aire, agua, fuego y tierra… Porqué si, porqué tú eres aire para elevarme, agua que me sana las heridas, fuego chocando marfiles, tierra en la que apoyarme… Eres el quinto elemento en mi vida, y lo sabes…

Y siguen pasando las estaciones, espero que tantas como mis ojos tengan que ver a tu lado, porqué ya sobrepasa lo sobrepasable, como dijiste una vez “ya nos queremos para querernos”. Recuerdo aquella noche en mi coche, escuchando a Pocoyó cantando con Alaska, mientras me contabas aquello que guardabas en el corazón, y a mi réplica me cerraste los labios con un beso, me miraste y me dijiste quizás una de las cosas más bonitas que nadie me ha dicho… Quizás no la recuerdes, quizás yo la haya idealizado, pero el recuerdo es caprichoso… Y el capricho de mi recuerdo quiere seguir así, conservándote a mi vera, cerca, bien cerca de mi reloj…

 

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Despertares

Amanece, rutina resonante en un despertador, y toca levantarse… dejar atrás el sueño para vivir la vigilia, tan distinta como todas, tan rutinariamente similar…

Un abrazo medio apretado entre sábanas, un “buenos días” entre sueños, un remoloneo de niña pequeña, unas cuantas cosquillas, un inocente beso, y ya lo demás es historia…

Despertares… aquellas mañanas de sábado/domingo, después de un cóctel de colores, tras risas y debates erótico-festivos, al terminar charlas de inestimable valor sentimental…

Despertares… preciosas mañanas de silencio en tu cama, solas al arropo de las sábanas revueltas, de besos y caricias, de risas y jugueteo, de complicidad sin tapujos, de charla interminable…

Despertares… sonrisas de medio lado a cada comentario, miradas de reojo, encuentros telepáticos, conjunciones planetarias… un sinfín de causalidades

Despertares… despertarme a tu lado, sonrisa en boca porqué me emanas esa tranquilidad embotellada, esa sensación de seguridad y posibilidad que me recorre cada pensamiento y sensación, pues se que vas a estar ahí, a las buenas y a las malas, cuando te necesite y cuando no… siempre…

Despertares… despierta(me) con un foco, un teléfono antiguo suspendido en el cabecero, una sombra en blanco y negro…. Despertares…

 

...20 de marzo... siempre tuyos...

Mujer multicolor

Mujer multicolor

Y te sostengo la puerta para que puedas entrar, esa puerta que pesa más de lo que debería… Me susurras un “merci” seguido de un “de nada” mío… Te observo y de nuevo vas con tus cascos verde lima y tu maleta rojo pasión… Nunca dos colores tan estridentes combinaron tan bien con una vestimenta tan oscura… Hay que ver lo bonito que resulta  contemplar como te alejas por el andén, te sientas a esperar el tren y me siento a tu lado con una persona de por medio… Hoy subirás en mi vagón, prudencialmente alejada de mí, eso sí, con tus ojos dirección a los míos… Quién sabe… quizás mañana te vuelva a ver… ahora que nuestros GPSs han conectado…

Mi mano en tu palestino

Mi mano en tu palestino

El teléfono me rabia en el bolsillo mientras conduzco para casa… Los días han pasado, la distancia se ha agraviado y mi sigue quemando el teléfono en el bolsillo. Conduzco, me dejo llevar al volante, hacia mi casa… Sigo con el estúpido instinto de dirigirme hacia la plaza del agua, tomar la tercera salida, a la cuarta bocacalle girar hacia la derecha, de nuevo a la cuarta girar a la derecha, aparcar en el vado, y “perdida y bajas”… Siguen esas ganas de verte a altas horas de la mañana, antes de irme a dormir… Y abrazarte y besarte, y poner mi mano en tu palestino y sentir tu metrónomo latir en mi palma. Sigo con esas irresistibles ganas de compartir más tardes/noches contigo en el balcón de esta ciudad, observando como se apaga el sol y se encienden los focos, como los cristales se empañan, dibujando caprichos en esa condensación…

Aquí estoy… esperando el día en que vuelva a pararme en tu portal y bajes con el pelo mojado para conducirnos a ese lugar… sigo con el estúpido instinto de “perdida y bajas”…

 

La nieve cae sobre los tejados...

La nieve cae sobre los tejados...

Si, señoras y señores, el sol vuelve a iluminar los cielos de mi ciudad, después de un día en que solo se podían ver pequeñas partículas de un cielo blanco derramándose sobre los tejados. Las aceras se hicieron difíciles de transitar, los vehículos en la calle dormidos se despertaron de la siesta hechos bolitas de agua y hielo, nunca el cielo había sido tan blanco…

Y quizás eso me deslumbró el pensamiento, pues he necesitado tiempo para asimilar lo que anda pasando, como un cielo se puede parecer tanto al olvido, tanto a la melancolía, tanto a una sensación de inevitable abandono… Los demás salieron a la calle, a guerrear con la nieve, pero yo me quedé en casa, viendo como ese cielo azul que tanto me gusta se desmenuzaba en pequeños copos, idénticamente diferentes, dejando tras de si una capa de inmensa tranquilidad… paz blanca…

El sol volvió a salir, si, como siempre pasa tras la tormenta, dejando los suelos como pistas de patinaje, pero volví a salir a la calle, a reencontrarme con mi vida, pausada por la tempestad, a enfrentarme de nuevo a la realidad de fuera de mi nube congelada… pues era inevitable…

Y si, sigo aquí, como siempre… tan igual y tan diferente, tan alegre y melancólica, tan blanca y tan azul… Ahora me apetece pintar mis trenes de colores, salir de mi comunismo y colorearlo todo, pues quiero disfrutar(te), a pesar de que el cielo ya no sea el mismo, quiero susurrar(te) aquellas palabras que jamás me atreví a decir(te)… Dejo el horror vacui atrás... porqué la nieve ya no cae sobre mi tejado...

Ojos verdes

Ojos verdes

Hoy me he levantado con los ojos verdes, verde esperanza, puesto que afortunadamente tu recuerdo se evocó en las neblinas de mis sueños. Cristalinas y casi etéreas eran tus manos, que me acariciaban cada recodo, como si no hubiesen olvidado el último encuentro. Tus labios, tan húmedos y juguetones como recuerdo, me acariciaron hasta la última porción de piel desnuda, estremeciéndome hasta el alma. Tu corazón, ese músculo que oigo en la distancia, bombeando vida, tan caliente como siempre, latía rápido, muy rápido, compitiendo con el mío propio, en una carrera sin meta alguna… un segundo más de vida… a tu lado… Tus ojos, de ese marrón brillante y limpio, me quemaban en los míos… fuego… eso eres, un fuego incandescente… Y me quemas, me quemas como nadie… me arde el corazón, el alma… Me quemaste el marrón de mis ojos, y ya solo queda verde… verde esperanza…